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La cumbre nacional del PRO del próximo jueves en Parque Norte busca resignificar la centralidad del socio principal del gobierno. Macri dedicó la semana a conversaciones discretas con estrategas que ajustaron los protocolos de la campaña para el 2027. Son estrategias conocidas, pero se han volcado al discurso más agrio hacia el oficialismo que Macri dirá al cierre de la reunión con autoridades del PRO de todo el país, legisladores y militantes que se anotan en un número que los organizadores no esperaban. Pueden llegar al millar de pro-macristas de las provincias y la CABA. El discurso de Macri se ajustará a este plexo de posibilidades:
La suerte de este programa es decisiva para la suerte del oficialismo. Mientras no se demuestre lo contrario, Milei representa el mismo voto que ha tenido Cambiemos desde 2015, en torno al 42% de los votos, afirmados en por lo menos cinco de los siete distritos más grandes de la Argentina, que es donde se deciden las elecciones.Si el PRO macrista sale con una ficha propia a las elecciones, puede sustraerle votos a lo que Milei retuvo en 2025, que fue por 40,66% del total.
Macri maneja sondeos que señalan que una candidatura del PRO frente al mileísmo puede tener un 20%. Un porcentaje letal para las intenciones de Milei de reelegirse. Estas especulaciones tienen un límite, porque los votos, después de todo, no son de los candidatos ni de los caudillos partidarios. Son del electorado, que en la Argentina tiene una fidelidad muy difícil de distraerse con pirotecnias.
En el peor momento de su historia, que es el actual, el peronismo logró en 2025 retener el 33,70% de los votos nacionales. Solo cuatro puntos menos de lo que tuvo Sergio Massa en la primera vuelta electoral de 2023, cuando quedó a pocos puntos de ganar sin balotaje. Entender que los votos son de los votantes limita mucho la libertad de los dirigentes.
El votante de Cambiemos no quiso en 2023 que ganase Massa, y cuando se quedó sin candidato - por la debacle de Patricia Bullrich - lo hizo presidente a Milei. ¿Toleraría que Macri tenga un juego propio al punto de hacerlo perder a Milei en beneficio de algún candidato del peronismo? Todas las especulaciones que nacen de la calesita de encuentros y desencuentros entre dirigentes a dos años de las elecciones tienen ese límite. Por esa razón es más posible que aun con tirones, Macri y Milei estén más cerca de ajustar una convergencia que de acentuar las diferencias. Por algo Milei sigue sumando para su gabinete a gente del PRO macrista, como Juan Mahiques.
La razón más sólida de los protocolos de Macri para 2027 es que el PRO tiene que movilizarse en todo el país para que sus dirigentes puedan ganar bancas legislativas en todos los distritos. Si el PRO no habilita ese sistema, se produciría una migración final de su dirigencia hacia la marca La Libertad Avanza.
La mesa política del PRO entiende que el trabajo de movilización territorial es la única forma de asegurar alguna sustentabilidad al partido en el futuro. En las elecciones de 2025 se demostró que en todos los distritos donde pudo, La Libertad Avanza puso candidato propio o forzó alianzas en detrimento de los aliados de otros partidos.
El emblema es el Chaco, en donde la UCR, que gobierna, declinó candidaturas a diputados nacionales para cedérselas a La Libertad Avanza. Eso prueba que, en 2027, en donde pueda, LLA va a volver a privilegiar a su gente y a no darle nada a los gobernadores peronistas, que hoy viajan con el presidente con la misma relación cavilosa con la que Macri viajó en 2016 a Davos con Sergio Massa. Tampoco les dará nada a otros socios como los del radicalismo de Mendoza, ni del PRO de Entre Ríos.
Todos los escenarios que se analizan hoy, a dos años de las presidenciales de 2027, se basan en especulaciones de alianzas nacionales entre partidos. En realidad, el interés de los partidos al final termina jugándose en su suerte legislativa. Más les conviene ir mirando, por ejemplo, cuáles son los distritos que eligen senadores nacionales, para construir listas de candidatos que les permitan a todos participar de la legislatura que viene.
La Argentina es un país semiparlamentario desde la reforma de 1994. Se gobierna desde el Congreso y, además, con una sucesión endémica de gobiernos débiles. Una legislatura se forma en la primera vuelta electoral, cuando se elige el poder. Ahí es donde hay que echar el resto.
En 2023 Milei ganó porque se desmovilizó el peronismo de las provincias, enojado con la fórmula del peronismo del AMBA que integraban Massa-Rossi. Ahí se constituyó la legislatura que terminó en diciembre pasado. En 2027 es más negocio para los partidos - particularmente de la oposición - pensar en la construcción de la nueva legislatura, para resistir una eventual reelección de Milei y condicionarla. Entre 2019 y 2023 gobernó el peronismo de los Fernández. Pero en la cámara de Diputados el control quedó en manos del interbloque que integraban la UCR, la Coalición y el PRO. Llegó a tener 44 diputados que coordinaba Mario Negri. Ese interbloque pudo manejar la cámara baja aun estando en la oposición.
En 2027 eligen senadores cuatro de las siete provincias que más votos tienen: Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Tucumán. Salvo en esta última, el no peronismo tiene chances de ganar en las otras tres, hoy gobernadas por la UCR y el cordobesismo. Corrientes, Chubut, La Pampa y Catamarca son todas provincias con peronismo fuerte y pueden ganar bancas. Este panorama explica la tarea de captación que hace el gobierno entre alguna de esas provincias como Corrientes, en donde ya fichó hace tiempo a Camau Espínola, o Catamarca, que tiene a Raúl Jalil, el más mileísta de los peronistas a quien compensa Lucía Corpacci, que juega de peronista y tiene votos.
La Argentina, que busca su lugar en un mundo al borde del ataque de nervios, recibió al final de la semana una palmada más que oportuna. El gobierno de las Islas Maldivas formalizó la postulación de la argentina Virginia Gamba como candidata a la Secretaría General de la ONU. El nombre de Gamba se suma al otro postulante presentado por el gobierno que es Rafael Grossi, el zar de la energía nuclear que tiene a su cargo el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Gamba fue hasta julio pasado Representante Especial del secretario general de los Niños en los Conflictos Armados. Era el cargo más alto que tenía una argentina en el organismo, y tuvo también funciones como Asesora Especial para la Prevención del Genocidio. Gamba ha sido postulada por el gobierno de las Islas Maldivas, una república de Asia conocida por ser uno de los paraísos turísticos más refinados del mundo; este fin de semana se instaló allí la influencer Wanda Nara, otra argentina que atraerá la atención sobre ese pequeño país que pertenece al Commonwealth y de confesión islámica.
Maldivas sufre el drama por el calentamiento global que amenaza con cubrir el archipiélago con el agua si no se detiene ese proceso. La elección de Gamba se fundamentó en la necesidad de alcanzar protagonismo en el orden mundial siendo un país pequeño, con altas rentas, pero amenazado por el calentamiento.
El nombre de Gamba, que hoy reside en Bahía Blanca, se suma al de Grossi, presentado por el gobierno argentino. Los otros tres postulantes anotados hasta ahora en el proceso de selección del sucesor de António Guterres desde el año que viene son la expresidenta de Chile Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspan, y Macky Sall, expresidente de Senegal.
Gamba es una experta en estrategia que trabajó con Nelson Mandela; recibió el premio Nobel de la Paz compartido por su tarea en el desarme nuclear, y entre otras experiencias trabajó en la creación de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires durante el gobierno de Mauricio Macri. Es una de las principales expertas en Malvinas, tema sobre el que escribió libros de importancia liminar. Para la Argentina es una chance formidable tener dos compatriotas con prestigio mundial como Grossi y Gamba compitiendo por la Secretaría General de la ONU. Gamba estuvo esta semana en Buenos Aires para presentar su libro de memorias En la cuerda floja y recibir un premio por el día de la Mujer. Con la formalización de su candidatura iniciará seguramente una campaña mundial que pondrá al país en un lugar digno de la importancia que tiene.
Este anuncio es un buen cierre de una semana que el gobierno argentino dedicó a las relaciones internacionales en los Estados Unidos, y que solo se empañó por la inoportuna agresión del nuevo presidente de Chile.
A pocos minutos de asumir, José Antonio Kast invitó al rey de España, Felipe VI, a visitar la Antártida. Un gesto agresivo, esperable en un político de la derecha chilena, por el conflicto que tiene Chile con la Argentina por esa región. Milei no estaba presente en ese momento porque había apurado su regreso a la Argentina. Un desliz grave de Kast – identificado con la defensa del pinochetismo - con el rey de España, país que esta semana retiró su embajador de Israel por los ataques a Irán junto a los EE. UU.
Kast ya ha tenido gestos parecidos, como cuando dijo durante su campaña: “Argentina ya nos ha robado suficiente territorio a los chilenos”. Y dice que quiere discutir sobre la Patagonia. Que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca, como escribió el poeta Horacio Salas y musicalizó Serrat (“Esos locos bajitos”).
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