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Fernando Oris de Roa, empresario y ex embajador argentino en Estados Unidos, recuerda que décadas atrás revisaba el arnés del parapente de su hijo de 12 años y el niño hacía lo mismo con el de su padre, poco antes de que los dos se lanzaran al aire para disfrutar de un vuelo. Ahora, con el chico que ya tiene 43 años, se lanzaron los dos juntos a la aventura de un nuevo fondo de inversión llamado Faro para potenciar empresas del país.
Ambos estuvieron en la Argentina Week esta semana en New York y cuentan a Clarín su experiencia y de qué les sirvió este megaevento, que nucleó a funcionarios del gobierno y unos 400 inversionistas, que acaba de finalizar.
Oris de Roa, que fue jefe de la legación diplomática de Washington durante la gestión de Mauricio Macri, es un empresario de extensa trayectoria. Trabajó 23 años en la Continental Grain Company, con fuerte presencia en el interior del país, y cuando se independizó compró San Miguel, la compañía de limones más grande del mundo, que estaba quebrada, en Tucumán, y con los años la vendió al triple de lo que la adquirió.
Después se fue a estudiar una maestría de políticas públicas en Harvard y cuando regresó fundó la empresa de pollos Avex, que luego vendió a un grupo brasileño. Después tuvo compañías de fruta en Neuquén y en 2010 se involucró en el negocio del litio en Jujuy, con una mina que después vendió por 6.700 millones de dólares.
Su hijo, que también se llama Fernando, es ingeniero químico, trabajó en Dow Chemical en Argentina y luego partió a Boston para un master de negocios en el MIT y ya se quedó en Estados Unidos. Estuvo varios años en la consultora McKinsey en los sectores de private equity, banca y finanzas y llegó a ser socio, hasta que se retiró para lanzar el fondo Faro junto a su padre.
Señala que aporta su experiencia en “visión estratégica de empresas y transformación necesaria para alcanzar esa visión” que, afirma, “es lo que las empresas argentinas precisan en este momento”.
“Nos dimos cuenta de que había un altísimo grado de obsolescencia en grandes valores de activos de empresas, de marcas en Argentina que necesitaban una transformación”, dice el padre en una charla en New York con Clarín junto con su hijo.
“No solamente una transformación, sino una visión sobre un plan estratégico sobre lo que van a hacer de acá en adelante. Al haber sido compañías muy buenas, creemos que tienen el potencial de poder hacer cosas aún mejores. Pero no necesariamente están equipadas hoy en día, tanto en capital como en management, como para poder hacer esas transformaciones, sobre todo las compañías familiares que han evolucionado a través de las generaciones, muchas han perdido el foco”, agrega.
El hijo apunta: “Nuestra especialidad es detectar empresas, porque las oportunidades que nos interesan no están proactivamente a la venta, y llevarlas a pleno potencial. Analizar y detectar oportunidades para crecer desde algo que es bueno a algo que sea realmente excepcional”.
“Hay tres temas que hacen que las empresas necesiten a un fondo como el nuestro. No tienen una visión clara de cómo crecer hacia delante porque han estado enfocados muy adentro o no tienen el management con las capacidades necesarias para implementar esa visión. O no tienen el capital para implementarla. Y en muchos casos faltan las tres cosas juntas”, agrega.
Ambos transitaron los paneles y los pasillos de Argentina Week charlando con inversionistas, haciendo netwoking y afilando próximas reuniones para buscar inversores que quieran sumarse al fondo para invertir en empresas argentinas. Ahora que las jornadas terminaron, ambos continúan los encuentros con fondos y bancos estadounidenses, algunos gracias a contactos que se generaron en el evento.
“Argentina Week nos sirvió mucho porque teníamos un propósito específico: contar de qué se trata el nuevo fondo y comenzar a hablar con inversores para ver qué apetito había de Argentina. Lo pudimos hacer y concretamos entrevistas con fondos y bancos de EE.UU., que estamos haciendo ahora, y nos está yendo muy bien porque sé lo que quieren y tengo el espaldarazo del buen road show que hizo la Argentina”, dijo el padre.
“Este tipo de eventos son buenos para aquellos que saben cuál es su propósito, que tienen algo más específico para lograr. Para nosotros la Argentina Week fue como un portal, una presentación que nos hace el equipo económico y el presidente para hacer lo que nosotros ya queríamos hacer”, dijo el padre, que por primera vez emprende un proyecto con su hijo.
“A esta altura es como un bono”, señala. “Creo que la Argentina ahora me dice: podés usar hoy todo lo que aprendiste. Y con mi hijo. Eso es lo que me motiva”.
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