En el mejor de los casos, las empresas en Argentina proyectan "empatar" la inflación con los aumentos salariales que brindarán en 2026 a empleados fuera de convenio. Pero incluso con ese objetivo tan escueto, es muy probable que deban recalcular los presupuestos que cerraron el año pasado a la luz de una inflación que no bajó como los pronósticos preveían para los primeros meses del año.
El jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero cerró en 2,9% intermensual, por un fuerte aumento de las categorías clave como alimentos y bebidas, tarifas y servicios. En concreto, el acumulado para el primer bimestre fue de 5,9% y la comparación interanual totalizó una suba del 33,1%, cuando la expectativa inicial era que los datos fueran hacia la baja durante todo el semestre.
Por tomar solo un ejemplo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado que Realiza el Banco Central encuestando a 32 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 12 entidades financieras, preveía que en enero la inflación sería del 2% (fue del 2,9%) y que "continuará un sendero descendente que se extiende hasta jun-26 cuando la inflación mensual alcanza 1,5%". Los mencionados analistas veían una baja aún mayor para el segundo semestre, ya que el dato anual en diciembre se estimó en 20,1 por ciento.
Ya en febrero el REM corrigió su previsión aunque no fue suficiente. Esperaba 2,7% de inflación en febrero y 2,5% para la inflación núcleo (que fue de 3,1%) en febrero. Los analistas del mercado ahora anticipan un IPC interanual de 26,1% para diciembre del corriente.
La mala noticia es que las proyecciones no son alentadoras. Consultoras como Eco Go y Econviews ubican el alza del IPC de marzo en torno a 2,5% intermensual.
En este marco, el mercado descree que la Argentina pueda lograr un dato de inflación "que empiece con 0" como anticipaba el Gobierno a principios de 2026. El mismo presidente Javier Milei afirmó que calculaban una inflación por debajo de 1% mensual para julio o agosto de 2026. ¿Deben entonces las empresas recalcular los presupuestos salariales armados a la luz de esas proyecciones?
Al igual que el año pasado, las empresas en la Argentina están jugando al empate entre salarios fuera de convenio e inflación (un partido que en 2025 ya perdió el bolsillo)
En enero, iProfesional había adelantado que para el primer semestre las empresas preveían dar alzas en torno al 17,5% a los no convencionados, con valores mínimos del 4% y máximos del 35%. La multinacional de talento, Randstad, también indica que prevén esquemas de revisión menos frecuentes, consolidando políticas de compensación más estratégicas, con foco en esquemas de ajuste más selectivos y herramientas complementarias como bonos, beneficios y programas de desarrollo.
Al momento de realizar este reporte, las 256 compañías consultadas preveían 12% de inflación en el acumulado de los primeros seis meses de 2026. Pero solo en dos meses se llegó a casi la mitad de esa cifra, de acuerdo a datos oficiales. ¿Deberán ajustar sus presupuestos a la luz de lo ocurrido?
La meta 2026 no cambia: empatar las subas de precios con las mejoras salariales. Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: "Las organizaciones continúan trabajando para equilibrar la sostenibilidad del negocio con la necesidad de acompañar las expectativas salariales de los colaboradores, en un contexto de mayor presión del costo de vida sobre en las finanzas personales."
Por el momento, las proyecciones de aumentos salariales para el primer semestre de 2026 de Randstad son aun mayores que las de otras consultoras de compensaciones y beneficios, y en caso de concretarse, ofrecerían mayor cobertura para el bolsillo frente a la erosión del poder adquisitivo.
WTW, por caso, encuestó a 392 compañías que planean brindar subas de 21,1% en todo el año -hasta enero, preveían una inflación anual del 21,6% de media, cerca del REM- y que en el primer semestre concretarían un incremento de entre 10% y 13%, dependiendo del sector.
En la misma línea, la última encuesta de Tendencias Salariales (TISA) de Mercer relevó a principios de febrero que las compañías prevén alzas del 22% para los sueldos en 2026. Se repartiría en un 12% de mediana en el primer semestre y cerca de un 9% en el segundo. No obstante, las compañías que planifican dar los aumentos mayores este año, planificaron 15% y 12% respectivamente.
Es imposible determinar si en el semestre los sueldos ya tienen la batalla perdida con la inflación sin hacer "futurología" Pero es muy probable que las empresas, al igual que ocurrió con el REM, estén evaluando si el desempeño del negocio les permite dar algunos puntos más de suba salarial en el primer semestre, para asegurarse el objetivo de "empatar" al IPC este año.
"Como parte de este proceso, la frecuencia de actualización se reduce acompañando la caída del ritmo de evolución de la inflación, y ganan peso las revisiones caso por caso, con foco en desempeño, buscando corregir inequidades y una mayor precisión en las políticas de compensación a través de esquemas que combinan ajustes salariales con herramientas de reconocimiento y beneficios para retener talento clave", añadió Ávila.
Se trata de una profundización de la tendencia a reducir la cantidad de ajustes salariales que ya se vio en 2025. El 31% de las empresas consultadas por Randstad afirma que actualiza los salarios de manera trimestral, mientras que el 22% lo hace cada seis meses. Otros esquemas incluyen revisiones mensuales (15%), bimestrales (5%) y cuatrimestrales (14%), mientras que un 13% utiliza otras modalidades.
Estos datos muestran una marcada tendencia de aumento en los ajustes semestrales y cuatrimestrales, en comparación al informe de Randstad de mitad de año, producto de la consolidación de un contexto de menor presión inflacionaria.
El Reporte Salarial de Randstad indaga también sobre los mecanismos que las organizaciones utilizan para definir sus políticas salariales para el personal fuera de convenio. En este sentido, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sigue siendo el indicador más utilizado por las empresas para orientar la pauta de actualización salarial (82%), seguido por las pautas que fijan las paritarias (66%). Asimismo, el desempeño individual continúa ganando relevancia y es utilizado hoy por el 46% de las organizaciones para definir ajustes, mientras que el 22% recurre a encuestas salariales de mercado para orientar sus decisiones de compensación.
Asimismo, solo el 30% de las empresas relevadas indicó que espera aumentar su dotación durante el primer semestre de 2026, lo que refleja expectativas moderadas de crecimiento en el empleo formal.
"Las expectativas, tanto de trabajadores como de los empleadores, están fuertemente impactadas por las condiciones del contexto económico y laboral. Del mismo modo que la incertidumbre condiciona la expectativa de contratación a futuro por parte de las empresas, frente a algunas señales de alarma en relación a la evolución del empleo en el corto plazo, los trabajadores tienden a ser más conservadores en sus decisiones de carrera, impactando en una menor movilidad laboral y niveles de rotación más estables dentro de las organizaciones", agregó Andrea Avila.
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