La incertidumbre global no logra debilitar al peso. Una vez más, y contra todo pronóstico, el tipo de cambio vuelve a perforar la línea de los $1.400 en el segmento oficial mayorista, a pesar de la fuerte demanda por parte del Banco Central para reforzar el stock de reservas. En el mercado creen que el peso no se quebrará ante las presiones externas, gracias al flujo de ingreso de dólares y escasas expectativas devaluatorias a corto y mediano plazo. Todo parece indicar que la paz cambiaria se extenderá durante varios meses.
Desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, el dólar acumula un alza de alrededor de 2% contra las principales divisas del mundo: la escalada de la incertidumbre impulsa a los inversores a buscar refugio en posiciones más seguras, como metales, dólar y bonos del Tesoro de Estados Unidos. La apreciación deteriora a gran parte de las monedas, sobre todo a las de países emergentes.
En tanto, el peso se muestra inquebrantable: el tipo de cambio oficial opera prácticamente en los mismos niveles de hace dos semanas atrás, previo a los primeros ataques bélicos de Estados Unidos e Israel contra Irán, en torno a los $1.400 en la plaza mayorista. Posiblemente, afirman los operadores del mercado y funcionarios del Gobierno, el desempeño del peso sería aún mejor sin la presión que ejerce el BCRA en sus compras diarias, que ya ascienden a u$s500 millones en el mes y u$s3.200 millones en lo que va del año.
De acuerdo con los operadores del mercado, la paz cambiaria está sostenida en gran medida por los fuertes ingresos de dólares desde el exterior al mercado de cambios, que hasta ahora no han sido interrumpidos por la incertidumbre global. El flujo de divisas se explica principalmente por las exportaciones de los sectores agro (cosecha fina), energético y minero, a lo que se suman las liquidaciones de deuda en moneda extranjera tomadas por las empresas en el exterior y en el mercado interno.
Las tasas de interés, que siguen relativamente altas, también resultan atractivas para muchos inversores, lo que hace que se mantengan en pesos, en un contexto en el que las expectativas de un repunte cambiario a corto y mediano plazo son muy bajas. A la vez, los operadores estiman que en los últimos días el BCRA ha estado activo en el mercado de futuros de dólar para contener presiones y movimientos abruptos, lo que también contribuye a la estabilidad cambiaria.
Otro factor clave a favor de la estabilidad cambiaria proviene precisamente de la guerra: la disparada del precio internacional del petróleo, impulsada por la parálisis del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% de la oferta global de energía, anticipa mayor ingreso de dólares al país vía comercial porque ahora Argentina es exportador neto de energía.
El incremento de la oferta de dólares en el mercado de cambios tiende a fortalecer a la moneda y da margen al Banco Central para que continúe con su plan de recomponer el stock de reservas.
En el mercado estiman que este mismo flujo positivo de dólares se mantendrá vigente durante las próximas semanas, lo que serviría como "puente" hasta la llegada de la cosecha gruesa. En abril, como se mencionó, empezará la temporada alta de liquidaciones del sector agroexportador, por lo que un repunte cambiario en ese período, que se extenderá hasta mediados del año, luce poco probable, salvo que haya un shock externo muy contundente o un evento local que cambie completamente el panorama.
El equipo de research de Max Capital apunta al incremento en el precio internacional del petróleo: estima que la mayor oferta de divisas en el mercado por exportaciones de energía ayudará a fortalecer al peso aún más, por lo que sugiere posiciones largas en moneda local debido a la baja expectativa de una presión cambiaria importante.
"Creo que vamos a tener estabilidad cambiaria hasta mediados de año. A pesar de la tensión global, Argentina se beneficia de la suba de los commodities exportables. Si después de la guerra el dólar a nivel global retoma la tendencia descendente que tenía antes, aún más. Esto da margen para una apreciación nominal de la moneda. Por la inflación, quizás la apreciación del peso no es tan abrupta, pero probablemente la tranquilidad cambiaria seguirá unos meses", agrega Matías De Luca, líder de research y estrategia en Parakeet Capital.
Los analistas de Clave Bursátil coinciden en que la paz cambiaria se extenderá hasta mediados de año y advierten que el repunte en el precio del dólar podría darse durante el tercer trimestre. El regreso de la presión cambiaria se daría en ese período por la aparición de varios factores que juegan en contra de la moneda, como la caída estacional en la demanda de pesos y la baja en la oferta de dólares por el fin de las liquidaciones de la cosecha gruesa, aunque ahora las exportaciones de energía podría acotar un poco el impacto.
"Lo que vimos en estos días sugiere que existe una dinámica favorable para el peso argentino en el corto plazo, por lo que mantenemos una visión constructiva para nuestra moneda. Es posible que durante el segundo semestre aparezcan tensiones en el mercado, pero para los próximos meses el escenario luce más estable, especialmente en la antesala de lo que el presidente de la Sociedad Rural Argentina describió como 'un cosechón', tanto por cantidades como por precios", afirman.
En ese sentido, sostienen que el tipo de cambio oficial en torno a $1.400 "luce relativamente equilibrado" bajo el actual esquema económico. Resaltan que el saldo comercial aún es favorable (alrededor de u$s2.000 millones por mes, según el último dato oficial disponible), indicador que el Gobierno utiliza como referencia para evaluar la competitividad del tipo de cambio. Bajo esa lógica, sostienen, "el cierre de algunas empresas industriales, afectadas entre otros factores por el tipo de cambio bajo, no es considerado por el Gobierno como señal de desequilibrio cambiario".
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