La estabilidad se mantuvo en la plaza cambiaria oficial y el dólar mayorista hilvanó la tercera caída consecutiva, producto de una mayor oferta de divisas en ambos mercados.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), donde operan exportadores, importadores y el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se negociaron USD 527 millones, un incremento considerable respecto a los días previos, y el tipo de cambio mayorista cerró a $1.394,50, lo que implica un retroceso de $1,50 en relación con el cierre del miércoles.
A propósito del esquema cambiario, el BCRA fijó en $1.626,47 el techo de la bandas. De este modo, la cotización al por mayor se ubica un 16,63% por debajo de ese tope. Esto implica que tiene un margen de crecimiento de 231,97 pesos antes de que la autoridad monetaria se vea obligada a intervenir para ajustar su valor dentro de los límites estipulados.
El operador de cambios Gustavo Quintana remarcó que con solo una rueda por delante para terminar esta semana el dólar mayorista “acumula una pérdida de $21,50, contra una suba de $19,00 registrada en la semana anterior”.
En simultáneo, el dólar minorista cerró la jornada sin cambios a $1.415, de acuerdo a los datos oficiales compartidos por el Banco Nación. Las cotizaciones se mantuvieron estables en el mercado formal y los inversores permanecieron atentos a las señales provenientes del escenario internacional, con especial foco en la situación en Medio Oriente.
A contramano de esa dinámica, el segmento blue subió 5 pesos a $1.420 en el mercado informal de Buenos Aires. En cuanto a las cotizaciones bursátiles, el MEP registró una leve contracción al posicionarse en $1.414,37 mientras que el contado con liquidación (CCL) avanzó a 1.458,89 pesos.
El MEP se obtiene a partir de la compra de títulos en pesos y su posterior venta en dólares en el mercado local. En cambio, el CCL implica realizar la misma operación, pero la venta de los títulos se concreta en el exterior para recibir dólares. Ambos mecanismos permiten obtener divisas mediante el sistema financiero, al margen de los canales oficiales.
Por otra parte, el riesgo país experimentó un alza de 15 unidades hasta los 567 puntos básicos. Este aumento del indicador elaborado por el banco estadounidense JP Morgan, cristaliza una caída de los precios de los bonos soberanos argentinos.
“Bonos argentinos caen 0,4% promedio en el marco de una muy mala rueda a nivel global para emergentes. EMB cae 0,4% mientras que continua subiendo la tasa del tesoro de EEUU a 10 años que cotiza en 4,25% (+2 bps)”, indicó el analista financiero Javier Giordano.
Este índice funciona como un termómetro para los inversores, al reflejar la probabilidad de que un país incumpla con sus compromisos de deuda. Su cálculo surge de comparar el rendimiento de los bonos argentinos con el de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a igual plazo, considerados exentos de riesgo.
Una brecha mayor entre ambos rendimientos señala menor confianza en la economía local y anticipa mayores obstáculos para conseguir financiamiento externo en condiciones favorables. Un nivel elevado de riesgo país obliga al Estado a pagar tasas de interés superiores para acceder a fondos en los mercados internacionales, lo que incrementa el costo de la deuda y complica la administración de las cuentas públicas.
No obstante, el equipo económico no considera esa opción en el corto plazo. El ministro de Economía, Luis Caputo, apunta a disminuir la “dependencia con Wall Street” y propone emitir un bono en dólares, con vencimientos cada quince días, en el mercado local. El objetivo es captar USD 2.000 millones para afrontar un pago de deuda superior a USD 4.200 millones previsto para julio.