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Los alimentos volvieron en febrero a tener aumentos de precios por encima de la inflación general de la economía, lo que complica otro logro que festejaba el gobierno de Javier Milei: la baja de la indigencia, en primer lugar, y de la pobreza como consecuencia.
El mes pasado, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) trepó 3,2% y ya acumula en lo que va del año 9,3%, con un índice interanual de 37,6%. Mientras tanto, la inflación general acumulada en el primer bimestre alcanzó el 5,9%.
Al mismo tiempo, la Canasta Básica Total (CBT) -que se amplía a bienes y servicios esenciales no alimentarios- tuvo un alza de 2,7% y llegó a un acumulado de 6,8% en 2026, para un interanual de 32,1%.
Así, una familia "tipo" de 4 personas (dos adultos y dos menores) necesitó $ 1.397.672 para no ser pobre.
Además, el organismo reveló que ese grupo familiar, conformado por una pareja y dos niños, precisó $ 644.088 para no llegar a ser considerado indigente.
En su valoración de un hogar tipo, de cuatro integrantes, compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, una niña de 8 y un niño de 6 años, el Indec calculó que en total, suma 3,09 unidades consumidoras o adultos equivalentes.
#DatoINDECUn hogar de cuatro integrantes necesitó $1.397.671,83 para superar el umbral de pobreza en febrero de 2026: 2,7% más que el mes previo y 32,1% interanual https://t.co/JwSQStUcys pic.twitter.com/hzyvNKAzt6
Entre los valores mínimos, una persona adulta que vive sola necesitaba 208.443 pesos para evitar la indigencia y tenía que alcanzar los 452.321 pesos para no quedar por debajo de la línea de la pobreza.
La Canasta Básica Alimentaria se determinó tomando en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades, para lo cual el Indec selecciona los alimentos y sus cantidades en función de los hábitos de consumo de la población a partir de la información provista por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo).
Y, para determinar la Canasta Básica Total, se amplía la canasta alimentaria considerando los bienes y servicios no alimentarios en una estimación que surge por la aplicación del coeficiente de Engel (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia.
La Ciudad de Buenos Aires había anunciado su índice días atrás. Por el salto de los precios de la carne y aceites, entre otros alimentos, la canasta familiar de indigencia porteña pegó un salto en febrero con el 3,15% y la de pobreza un 3,6%, debido al incremento de los servicios, en ambos casos por encima de la inflación porteña que el mes pasado fue del 2,6%.
Para ser de clase media, los ingresos de una familia tipo porteña debieron aumentar en febrero unos $ 70.000. Sin tener en cuenta el alquiler, esa familia necesitó ganar 3% más el mes pasado: $ 2.269.215 versus $ 2.201.157 mensuales en enero. Si se suma el costo de un alquiler, el umbral trepa a más de $ 3.350.000 mensuales.
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