En medio de la caída de ventas y la apertura de las importaciones, la histórica empresa de termos Lumilagro inició, al igual que otras firmas, un fuerte proceso de reconversión. La compañía, referente nacional en envases térmicos, enfrenta una etapa marcada por la competencia extranjera y la necesidad de ajustar su estructura productiva para sostener sus operaciones.
La planta de Tortuguitas, en la provincia de Buenos Aires, continúa operativa, aunque actualmente no produce. Los productos que comercializa la compañía provienen del stock fabricado durante la pandemia o de importaciones.
Tras haber desvinculado a 170 trabajadores en los últimos años, la plantilla se redujo a unos 100 empleados, de los cuales 50 son directos y 50 indirectos. En su momento de mayor actividad, cuando producían las 24 horas del día, la firma llegó a generar 300 puestos de trabajo.
“Apagamos el horno porque tenemos mucho stock de termos con botellas de vidrio de la pandemia, cuando era muy conveniente producir. Entonces todavía estamos trabajando con ese remanente. Si bien ahora estamos importando desde China, cuando sea el momento, si vuelve a ser rentable fabricar en la Argentina, podemos retomar la producción sin problemas: la planta está equipada para hacerlo”, explicó a Infobae Martín Nadler, director ejecutivo de Lumilagro.
“Es importante aclarar que el cuerpo externo de plástico del termo se fabrica en el país. Por lo tanto, cuanto más termos de vidrio vendemos, mayor es también la producción local. Esa parte necesariamente se hace acá por una cuestión de costos logísticos: traer desde el exterior un producto con tanto volumen de aire lo volvería demasiado caro”, remarcó, aunque detalló que no lo fabrican ellos directamente.
El negocio ahora está concentrado principalmente en diseñar termos de acero en el país y producirlos en China, donde resulta más conveniente por el nivel del tipo de cambio y los altos costos internos. “Decidimos dar un salto de calidad importante y, finalmente, la reducción de costos terminó siendo de alrededor del 15%”.
Aclaró que los controles y las personalizaciones —como las ediciones con cuadros de fútbol o el reciente lanzamiento con diseños de Disney— se realizan en Argentina.
Según comentó Nadler, los cambios en el consumo hicieron que la demanda de termos con botella de vidrio cayera cerca de un 60% después de la pandemia. En ese escenario, y ante el avance del contrabando que le quitó mercado a la industria local, la compañía decidió frenar la producción en 2023.
Sin embargo, la incorporación de nuevos productos permitió revertir parte del retroceso y las ventas de la firma comenzaron a recuperarse, especialmente en el último mes. “La recepción fue excelente”, aseguró.
El directivo también advirtió sobre la mayor presencia de termos tóxicos de contrabando en el mercado. Aseguró actualmente uno de cada cuatro que se utilizan en el país presenta ese problema, cuando históricamente la proporción se ubicaba entre el 10% y el 15%. “Hoy ronda el 25%, es decir, prácticamente se duplicó”, explicó.
Atribuyó el fenómeno tanto a la falta de controles en las fronteras como a la dinámica cambiaria, que vuelve más rentable el contrabando cuando el dólar blue se mantiene barato.
Por otro lado, cabe recordar que a mediados de 2025 el Gobierno quitó los aranceles antidumping para la importación de termos y recipientes isotérmicos chinos. La medida inicial fue tomada en 2001 y se renovó tres veces posteriormente. En este último caso, quedó sujeto a revisión frente al pedido de Lumilagro.
La Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) advirtió que el sector local no logró mejorar su desempeño pese a dos décadas de sostenimiento de las medidas de protección.
Entre los indicadores relevados durante el período de revisión, se observaron caídas de 26,5% en la producción, 32% en las ventas internas y 31% en el empleo, además de un aumento en los niveles de stock y una marcada caída en la utilización de la capacidad instalada, que pasó del 51% en 2021 al 21% en 2024.