En el marco del programa F-16, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) inauguró este miércoles el Centro de Instrucción y Capacitación en Mantenimiento de Aeronaves (CICMA), dedicado exclusivamente a formar al cuerpo técnico que se ocupará de garantizar la seguridad y el funcionamiento de estos cazas, que comenzarán a volar este mes y en dos años ya podrían estar siendo plenamente operados por militares locales, según estiman las autoridades.
Luego de varios meses de intenso trabajo y obras en la VI Brigada Aérea de la ciudad de Tandil, las instalaciones ya se encuentran en actividad y albergando a la unidad número 25, que es utilizada solamente para practicar por los ingenieros y mecánicos del cuerpo especializado.
Si bien todavía no está plenamente preparado, el lugar va a ser el destino final de los 24 aviones de combate que el país le compró a Dinamarca y que llegarán por tandas.
“Se trata de un sitio estratégico y que está muy bien localizado, porque se encuentra cerca del centro de Buenos Aires, pero en una zona alejada de las urbes, lo que es preferible, teniendo en cuenta que es un blanco primordial para eventuales enemigos”, explicó a Infobae un piloto que se encuentra dentro del programa, cuya identidad se mantiene en reserva por cuestiones de confidencialidad.
Además, destacó que “está a pocos kilómetros de provincias importantes, como Córdoba, y tiene rápido acceso al Atlántico” y que “el entorno es ideal, porque incluso hay sierras en los alrededores, por lo que es perfecto para entrenar distintas maniobras”,
En diciembre, Dinamarca realizará la segunda entrega de otros seis F-16, por lo que a fines de este año la Argentina ya contará con la mitad de la flota adquirida.
Los primeros cazas, que llegaron en el 2025, se encuentran todavía en el Área Material de la localidad cordobesa de Río Cuarto, ya que en Tandil todavía no están dadas las condiciones para que operen.
En la VI Brigada Aérea lo que se hace actualmente son ejercicios constantes de reparación, armado y desarmado sobre la unidad 25, que si bien podría volar si se la pone a punto, fue pensada por las autoridades desde un inicio para este fin.
Este ejemplar es un modelo Block 10, un poco más antiguo que los Block 15 que se trasladaron a Córdoba y que serán los que operará la Fuerza Aérea.
El comodoro Juan Manuel Sosa y el vicecomodoro Cristian Darío Giaccaglia, las dos personas a cargo del programa, no ocultan su orgullo por lo conseguido hasta ahora y le cuentan con entusiasmo a todo aquel que quiera escuchar cómo está funcionando el centro de mantenimiento.
El edificio fue levantado completamente desde cero para este proyecto y cuenta con dos pisos entre los cuales se dividen las aulas, la biblioteca, los laboratorios y hasta una sala de profesores y una cafetería.
En el establecimiento, los alumnos son equipados con tablets especiales traídas de afuera que tienen un sistema especial diseñado para trabajar sobre los F-16.
El aparato no solo te indica cuando hay alguna falla en alguno de los cazas, sino que también está interconectado con la red interna para que el usuario pueda solicitar formalmente el repuesto que necesita, sino corresponde, o informar algún proceso, por ejemplo.
Cuando se está en plena revisión, el uniformado puede sostener el dispositivo, que es del tamaño de cualquiera similar que se encuentra en el comercio, mientras controla los pasos que están en el reglamento, y cuando necesita hacer un trabajo más exhaustivo, puede adaptarle un teclado y convertirlo en una computadora personal.
Además, en el predio también se armaron varios simuladores, los cuales están en un área estrictamente restringida y solo pueden acceder a ellos los militares autorizados, principalmente los aspirantes a piloto, lógicamente.
Los seis cazas que están en Córdoba no son enviados a Tandil porque la Brigada todavía no está adaptada lo suficiente como para poder recibirlos, principalmente por la pista que tiene, la cual tiene más de 70 años de antigüedad.
El asfalto en los tramos del área militar está muy deteriorado, al punto tal de que no solo tiene grietas por todos lados, sino que en ellas incluso comenzó a crecer el pasto, lo que fue motivo de asombro y chistes por parte de los uniformados que visitaban el lugar.
El sector de aterrizaje, que tiene más de 70 años de antigüedad, tiene que ser levantado y reconstruido completamente, pero uno de los problemas que surge es burocrático, ya que ese terreno no es de la Fuerza Aérea, sino del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA).
”El Ministerio de Defensa está conversando con la Secretaría de Transporte para avanzar con eso, pero son procesos que llevan tiempo, y dinero. Una obra así cuesta entre 25 y 30 millones de dólares, y tarda unos ocho meses. Pero hasta que eso no se haga, no podemos traer los F-16. Es nuestro próximo objetivo”, sostuvo un militar al tanto de las negociaciones.
La ceremonia de inauguración de este complejo estuvo encabezada por el jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Gustavo Javier Valverde, que estuvo acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerzas Armadas, vicealmirante Marcelo Dalle Nogare; el jefe del Ejército, general de división Oscar Santiago Zarich, y su par de la Armada, vicealmirante Juan Carlos Romay.
La inauguración oficial comenzó con el corte de cinta tradicional y luego se descubrió una placa conmemorativa alusiva a este espacio estratégico para la Institución y para la Defensa Nacional.
Luego se efectuó un recorrido guiado por las instalaciones, donde se expusieron las áreas de capacitación, herramientas tecnológicas incorporadas, simuladores, sistemas logísticos y recursos destinados a la formación del personal técnico.
Posteriormente, las autoridades militares les entregaron los diplomas a los primeros uniformados que se graduaron en el mantenimiento de los F-16.
En esa primera etapa, el personal viajó a los Estados Unidos para realizar las prácticas allí. El objetivo es que ahora los profesionales norteamericanos vengan a Tandil a instruir a los próximos estudiantes.
En una tercera fase, que se espera que comience dentro de un año, aproximadamente, los profesionales argentinos ya recibidos y habiendo tenido experiencia en el campo, serán los que impartirán las clases en este centro de instrucción.
El último paso será el de los pilotos: en este caso la práctica con los especialistas extranjeros demorará más tiempo y se calcula que recién en 2028 o 2029 podrán volar sin acompañamiento.
Cuando esa etapa culmine, la Argentina ya estará lista para comenzar a operar plenamente el sistema de F-16 por su cuenta, tanto en lo que se refiere al mantenimiento como vuelo.
En Río Cuarto ya hay entre 10 y 15 norteamericanos, contratados por la empresa Top Ace, que es la que presta servicio de instrucción, tal como se acordó en el contrato de compra de los aviones.
Estos uniformados estadounidenses les van enseñando a los aspirantes de piloto las cuestiones básicas del caza, mientras en Tandil el personal de mantenimiento continúa practicando.
“El CICMA impulsará una transformación cultural profunda, capacitando a cada técnico para que se convierta en un líder proactivo en su especialidad, capaz de tomar decisiones críticas y asumir responsabilidades en el terreno”, indicaron en la Fuerza Aérea.
La misión del establecimiento, según señalaron, es clara: capacitar, certificar y perfeccionar al personal técnico a través de la excelencia para garantizar el sostenimiento permanente de la flota.