El Instituto de Estadísticas de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro de la Concertación y el Desarrollo (CCD), a través del estudio que realizan cada mes, destacaron que durante febrero del 2026 la inflación de los trabajadores fue del 2,7%, sin cambios con respecto a enero de este mismo año.
En el acumulado de este primer bimestre del 2026, la suba alcanzó el 5,5%, mientras que en la evaluación interanual se registró un 31,1%. En este punto, el informe destacó que “desde octubre la inflación interanual viene mostrando una leve aceleración”.
En el estudio señalaron que las divisiones que más subieron en febrero fueron “Vivienda” (+7,1%), impulsada por “electricidad y gas”, y en segundo lugar “Alimentos y bebidas no alcohólicas” (+3,8%), traccionada por carnes con alzas superiores al 7%. El tercer lugar es para “Bienes y servicios varios” (+3,1%), impulsado por seguros y servicios financieros (ambos en torno al 5%). Mientras que “Salud” trepó 3%, traccionado por prepagas y consultas médicas privadas.
En el otro extremo, “Recreación y cultura” fue la única división con caída (-2,3%), en este caso la baja de paquetes turísticos se debió a motivos estacionales.
Este jueves 12 de marzo, el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC), dará a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) a nivel nacional registrado en febrero de este mismo año.
El análisis del IET reveló que, en febrero, la inflación fue más alta en los hogares con jefe desocupado (3,24%), jubilado (3,08%) y asalariados no registrados (3%). En contraste, fue menor en hogares con jefe asalariado registrado (2,46%) e inquilino (2,56%).
“La razón de estas brechas es que la suba de alimentos y servicios públicos como electricidad y gas golpea relativamente más a los hogares de menores ingresos, como suelen ser los de desocupados y asalariados no registrados”, mencionaron en el informe, para luego destacar que “la suba de las tarifas golpea relativamente más a los hogares con jefe jubilado, que pasan más tiempo dentro de sus viviendas que el resto”.
Por otra parte, en febrero, la inflación fue más alta en las ramas de menores salarios, en donde impactan más la suba de alimentos y servicios públicos, y en donde la baja del precio del turismo es poco relevante.
“Esto explica por qué los trabajadores y trabajadoras del servicio doméstico y construcción (las ramas de menores salarios de toda la economía) sufrieron una inflación mayor al 3%”, analizaron en el estudio. Lo contrario ocurre con los trabajadores del sector financiero (de altos ingresos), en donde la inflación fue del 1,8%.
Para el diputado nacional y director ejecutivo del CCD, Nicolás Trotta, “la inflación sigue cómodamente instalada encima del 2,5% mensual, mientras los salarios públicos y privados crecen por detrás de los índices mensuales de inflación, agravando la caída de los ingresos reales y del consumo”.
“El contexto incierto abierto con la guerra en Medio Oriente augura una nueva aceleración inflacionaria. Dado que los componentes básicos de los precios del gas y la energía están fuertemente atados al dólar, es de esperar que el aumento de los precios internacionales lleve al aumento de las tarifas finales, justamente un factor principal en la dinámica inflacionaria reciente”, agregó el Diputado.
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El coordinador del IET, Fabián Amico, añadió que “desde septiembre pasado, la inflación mensual supera los aumentos nominales de los salarios registrados. El problema principal desde marzo pasa a ser el shock de inflación internacional sobre la economía doméstica”.
Por último, Amico destacó que “existe una especulación acerca de que esto podría favorecer a la Argentina por su ventaja diferencial del Vaca Muerta, pero esto es un error. Desde comienzos de año, el precio internacional del petróleo aumentó casi 40% en dólares. Si el precio del crudo se mantiene en esos niveles, habrá una fuerte aceleración inflacionaria interna y eventualmente una caída mayor de los ingresos reales”.