Los mercados subieron ayer porque estuvieron bajo el efecto de una anestesia corta que los tranquilizó. Oyeron lo que querían escuchar, que la guerra va a terminar pronto y que un petrolero cruzó el estrecho de Ormuz escoltado por una nave de Estados Unidos.
Después del efecto positivo de las novedades, la Casa Blanca desmintió la odisea del petrolero y que la guerra esté por terminar. Los analistas creen que solo Estados Unidos tiene la voluntad de finalizar la contienda. Israel e Irán no se dan por enterados.
Por otro lado, aunque termine mañana, volver a la normalización de producción y abastecimiento llevará casi dos meses, ya que se han cerrado oleoductos y se han interrumpido producciones. El estrecho de Ormuz no se abrirá fácilmente porque las aseguradoras no volverán a respaldar a los barcos hasta que la zona sea segura y tampoco se sabe si el conflicto renacerá en algún momento si la paz no está firme.
Lo cierto es que la anestesia sirvió para bajar los precios del petróleo de USD 120 a USD 90 y que en la noche del martes continuaba reacomodándose. El Brent cotizaba a USD 88 el barril (-3,8%). Pero todo era incierto en las operaciones overnight.
Los tres principales indicadores de las Bolsas de Estados Unidos estaban en leves verdes esperando conocer la inflación de febrero. Predominan las compras de oportunidad. Los inversores entran y salen rápido.
De hecho, el “Índice del Miedo” sigue cerca de los 25 puntos, algo parecido a un semáforo en amarillo. Cuando el indicador toca 30 se encienden las alarmas.
Esa anestesia sirvió para encender algunas esperanzas en la rueda de ayer y la Argentina fue la más beneficiada; tuvo el mejor de la región. El S&P Merval de las acciones líderes subió 2,6% en pesos y 3,3% en dólares contra una baja de 0,6% de la Bolsa Chilena y subas de 0,8% en Méjico y 1,40% en Brasil.
Los bonos soberanos fueron los más demostrativos del cambio de humor, que puede ser temporal, y aumentaron hasta 1,5%, derrumbando el riesgo país en 28 unidades (-4,8%) a 555 puntos básicos.
Según Sailing Inversiones “la suba del petróleo tiende a elevar las expectativas de inflación en Estados Unidos, lo que lleva al mercado a postergar los recortes de tasas de la Reserva Federal. En ese contexto, los rendimientos de los bonos del Tesoro se ajustan al alza y endurecen las condiciones financieras globales. Cuando sube la tasa libre de riesgo, el efecto se traslada al resto de la renta fija mundial y presiona particularmente a los activos emergentes, cuyos spreads suelen ampliarse para compensar ese mayor nivel de tasas base".
“De todos modos, hasta el momento el impacto sobre Argentina ha sido relativamente limitado porque el país se ha convertido en un exportador neto de energía, por lo que un petróleo más alto mejora las perspectivas de generación de divisas y la cuenta corriente. Además, en el caso argentino la dinámica de los bonos suele estar más vinculada a factores domésticos ,como la evolución del programa económico y el frente político, que a movimientos puntuales en las tasas internacionales. Por eso, si bien un entorno de tasas más altas en Estados Unidos puede generar algo de presión sobre el riesgo país, el efecto observado hasta ahora sobre los bonos soberanos en dólares ha sido acotado”, sumaron.
En cuanto al terreno cambiario, los dólares financieros tuvieron una amplia oferta y el MEP cayó $8 a $1.422, mientras el contado con liquidación (CCL) perdió $11 a 1.463 pesos. El “blue” bajó $5 a 1.420 pesos.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), se operaron USD 459 millones y el dólar mayorista bajó $16 a $1.400, mientras el Banco Central compró USD 67 millones y las reservas subieron USD 275 millones a 46.043 millones de dólares.
Según la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “la volatilidad impregnó también al dólar que se fortaleció y a poco del cierre de la rueda local (MLC) comenzó a recuperar terreno, algo a lo que el real brasileño se acopló mientras que el peso quedó algo más rezagado. Esta recuperación del dólar no se detuvo hasta el final de la rueda, lo que puede empujar al peso hacia el debilitamiento en la próxima sesión, de mantenerse sin cambios este escenario”.
En simultáneo, el Tesoro anunció la licitación del jueves donde reaparecieron los bonos a tasa fija de más corto plazo, señal de que no se insistirá en seguir comprimiendo los rendimientos. El menú fue más amplio que en otras ocasiones.
Según el analista y asesor de empresas Nau Bernues “volvió la tasa fija. Me da la sensación igual que el apetito fuerte por los CER va a seguir”.
El menú es el siguiente: dos LECAP a tasa fija que vencen el 15 de mayo y el 30 de setiembre. Habrá 4 bonos CER que vencen el 15 de mayo, el 30 de setiembre, el 31 de marzo de 2027 y el 30 de junio de 2028.
También hay dos Letras a tasa variable TAMAR, que es la que se paga por depósitos a plazo fijo a entre 30 y 35 días de más de $1.000 millones y que actualmente está en 28,50% anual. Las Letras vencen el 31 de agosto próximo y el 26 de febrero de 2027. No faltan dos letras del Tesoro que ajustan por la devaluación (dollar linked) y vencen el 30 de abril y el 30 de setiembre.
Por último y como acontecimiento central se licita el nuevo AO27, el bono en dólares que emite el Gobierno para recaudar en distintas licitaciones USD 2.000 millones para cubrir los vencimientos de julio. Hace dos semanas colocó con comodidad USD 250 millones a una tasa inferior a 6%. Ahora vuelve a la carga con la misma tasa. El bono vence tras las elecciones de octubre, pero con Javier Milei en la presidencia y sin saber si habrá o no ballotage.
Según F2 “crecen las chances de que la caída en las tasas se detenga y hasta se revierta. Además, tal como estaba previsto, se amplía la emisión de AO27 mientras los depósitos del Tesoro en moneda extranjera en el BCRA caen a USD 481 millones luego de alcanzar USD 532 millones tras la liquidación de la licitación previa”.
El menú muestra que el inversor puede elegir el riesgo que desee en un mundo volátil al extremo.