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La escalada militar en Medio Oriente volvió a colocar a Vaca Muerta en el centro de las miradas por el salto del precio internacional del petróleo. Los ataques a infraestructuras petroleras y los riesgos sobre el Estrecho de Ormuz, por donde circula un 20% del crudo comercializado a nivel global, hicieron que el barril Brent tocara el lunes un máximo de US$ 119 para luego retroceder a los US$ 85. Este martes, cotiza en torno a los US$ 90.
Con un barril entre US$ 90 y US$ 100, el exsecretario de Energía, Daniel Montamat, estimó exportaciones argentinas de petróleo por US$ 13.000 millones en 2026, lo que representa un aumento de entre US$ 2.700 millones y US$ 3.600 millones. La gran incógnita en el sector es cuánto durará la suba. Por lo pronto, desde el inicio del conflicto el Brent pasó de US$ 72 a los US$ 84, una suba del 16% en 10 días.
Si los precios volvieran a subir por encima de los US$ 100, el director de la consultora Aleph, Daniel Dreizzen, calcula que las exportaciones podrían alcanzar los US$ 16.200 millones en 2026, un incremento de US$ 5.000 millones. El complejo petrolero-petroquímico argentino alcanzó el año pasado un récord histórico, con envíos por casi US$ 12.000 millones.
Descontando las importaciones de energía, Argentina podría terminar con una balanza energética neta de US$ 12.300 millones. De esa forma, se consolidaría el superávit en el sector energético, justo en momentos en que el gobierno necesita divisas para afrontar los pagos de deuda. En enero, de hecho, explicó el 31% del superávit comercial de toda la economía.
Según Dreizzen, por cada dólar que aumenta el petróleo, Argentina suma US$ 125 millones en exportaciones.
Estados Unidos e Israel atacaron a Irán el 28 de febrero pasado. Y el fin de semana volvieron a lanzar una ola de bombardeos sobre Teherán, que respondió con ataques a países del Golfo. En ese contexto, la consultora Economía y Energía estimó ventas petroleras por entre US$ 11.700 y US$ 14.000 millones, un diferencial de US$ 5.000 y US$ 7.000 millones con el crudo a US$ 100 y US$ 120, respectivamente.
Pese al optimismo desatado a nivel local por la suba internacional del petróleo, la guerra tendrá un efecto ambivalente sobre la economía, ya que también encarece los combustibles e impacta en la inflación. Ante la ausencia de una política de regulación, el impacto en el mercado interno queda supeditado a la decisión de las petroleras de trasladar o no estos aumentos.
En las últimas horas, las productoras hicieron ajustes y la nafta súper pasó de $ 1.660 a $ 1.717, una suba del 3,4%. "Esto va a generar alzas en el surtidor y se va a trasladar a la inflación; hoy esta entre 2 y 3% mensual. A los economistas les cuesta definir cuánto va a incidir; el número es poco, pero tiene toda la parte de logística y transporte de cualquier bien; la inflación podría ser de un punto más", dijo Dreizzen.
El presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que Argentina va a ser muy importante para el abastecimiento del mundo, y minimizó el impacto en combustibles dado que los precios se fijan por un sistema de promedios. "Nosotros no trasladamos...porque así como ayer (por el domingo) se hablaba de US$ 120, hoy (lunes) está en US$ 101″, aseguró. No obstante, advirtió: "Si vos tenés que cargar mañana, carga hoy si pensás que va a aumentar".
En caso de que la tendencia alcista se extienda en el tiempo, el impacto llegará a los combustibles de manera paulatina. Ecogo elaboró tres escenarios de traspaso a precios: uno con una incidencia del 0,3 puntos en la inflación, otro del 0,6 puntos y el más crítico, del 1,1 puntos. "La presión se intensifica a medida que se busca cerrar la brecha con la paridad de exportación y se incorporan subas de impuestos pendientes", señaló la consultora.
El principal riesgo es que cualquier interrupción sostenida del flujo energético en el Golfo se transforme en un shock energético global con impacto directo no solo sobre la inflación y el crecimiento, sino también sobre la política monetaria y los mercados.
Una escalada del precio del petróleo presiona la inflación a nivel global, afectando la actividad y forzando subas en las tasas, encareciendo el financiamiento para la Argentina. "El viento es cruzado, con la ventaja de que subieron los precios de las materias primas y la desventaja de que el dólar se apreció en el mundo y que el agravamiento de la guerra en Irán limite los flujos de capitales hacia emergentes y golpee a la economía global", señalaron en Cohen.
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