Gazette
Oficial
$ 1440,91
0,33%
Blue
$ 1425,00
0,71%
MEP
$ 1430,17
-0,50%
CCL
$ 1473,65
-0,40%
Risk
583
1,39%%

Lo que la casta no sabe por sabia sino por vieja

hace 14 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.

Pablo Vaca

Juan Mahiques "es una persona con mucha experiencia", que conocería "la dinámica del sector judicial" y ayudará a resolver "la cantidad de vacantes" en los distintos fueros federales existentes: "El objetivo es ganar mayor libertad del Poder Judicial".

Eso dice la crónica que dijo Javier Milei entrevistado el domingo por tevé. Justificaba la elección del nuevo ministro de Justicia, señalado, con justa razón, de pertenecer a la “casta”, tan estigmatizada por el Presidente y sus seguidores.

La realidad es que el Gobierno puso el tallar en la Justicia entre sus prioridades en la etapa nacida tras las elecciones de octubre, con su fortalecimiento en el Congreso y el reacomodamiento interno en favor de la hermanísima Karina en detrimento de Santiago Caputo.

Nada nuevo bajo el sol: es un objetivo común a todo gobierno que aspire a un manejo lo más amplio posible del poder.

Y tras dos años de no nombrar ni un solo juez, ahora van con todo. Mahiques tiene previsto cubrir 200 vacantes de jueces, 72 de defensores y otras 65 de fiscales. Dejará para más adelante -2027- la propuesta de los dos candidatos para la Corte, con la que buscará primero aceitar el vínculo lo mejor posible.

Los pies sobre la tierra, por no decir las patas en el barro, todo lo que haga falta, en pos de la auténtica meta: permanecer.

La movida viene acompañada de otro deseo clásico de casi todo gobernante. Milei lo confesó en su iracundo discurso ante la Asamblea Legislativa: “Necesitamos reformar integralmente nuestro sistema electoral, para que los representantes sean responsables ante sus representados”.

Por eso el fin de semana trascendieron algunas ideas. Una sería eliminar definitivamente las PASO. En la Rosada ven esa instancia como una posible herramienta organizadora para la oposición. La excusa para clausurar esos comicios, obvia, es que sin la interna obligatoria se ahorra mucho dinero público.

Otra sería la unificación del calendario electoral para que se voten en la misma fecha tanto los candidatos nacionales como los provinciales. De nuevo, la excusa es el ahorro, además de evitarle tanto trámite al votante. La realidad es que la figura de Milei provocaría un efecto arrastre. Difícil que los gobernadores se enganchen -y den los avales legislativos que faltan- en esta.

Una tercera habla de una modificación a la boleta única de papel, iniciativa libertaria que significó un concreto paso adelante en la transparencia electoral. Ahora podrían borrar con el codo lo que escribieron con la mano, si prospera la idea de incluir una opción para que el votante marque al mismo tiempo todas las categorías de un solo partido.

De nuevo, especulan con el rebote que tendría así el apellido Milei en el resto de las candidaturas. Un renacer de la lista sábana, formato 2.0.

Hay más, como nuevas reglas en el financiamiento de los partidos, en la propaganda electoral y en los requisitos para competir.

Lo cierto es que tanto la influencia en la Justicia como un nuevo diagrama electoral son objetivos usuales -legítimos- de cualquier gobierno. La democracia moderna funciona así desde hace un par de siglos, aquí, allá y en todas partes.

Sucede, en este caso, que se producen intensas disonancias con el tan vociferado discurso anticasta. Tal vez, la cúpula libertaria ha descubierto finalmente algo que la casta sabe no por sabia sino por vieja: pertenecer tiene sus privilegios.

Pablo Vaca

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín