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Según el Citi, la Argentina podría volver a los mercados si el Gobierno quisiera

hace 14 horas en lanacion.com.ar por Florencia Donovan

NUEVA YORK.- La guerra en Irán volvió a sacudir los mercados globales, pero en Wall Street todavía prevalece la cautela antes que el pánico. Adrián Guzzoni, jefe de Debt Capital Markets para América Latina de Citi, quien participa del Argentina Week en esta ciudad, sostiene que la liquidez sigue sosteniendo al sistema financiero y que la región —y en especial la Argentina, de donde es oriundo— podría beneficiarse del nuevo mapa geopolítico.

—No sé si tanto. Si miramos lo que fue Liberation Day, cuando Donald Trump anunció una suba de tarifas, le sucedió un mes complicado, pero la liquidez hizo que después el mercado corrigiera y siguiera funcionando. Hoy, al menos hasta la semana pasada, más allá de la volatilidad, vimos un mercado activo. El lunes pasado en EE.UU. hubo una pausa, pero después siguieron las transacciones con buen volumen. Obviamente, el salto del petróleo en tan poco tiempo obliga a revisar créditos impactados por ese precio. Habrá que ver las repercusiones más profundas, pero por ahora la liquidez sigue siendo alta y eso ayuda a que las correcciones sean rápidas.

—No. Marzo suele ser un mes más lento para la región, porque los soberanos y muchas compañías prefieren salir a principios de año. El termómetro va a ser abril y mayo.

—Los inversores están bastante positivos. Desde la pandemia apareció el fenómeno del nearshoring, con la ruptura de las cadenas de suministro, y eso generó cierto favoritismo geopolítico hacia la región. El conflicto con Irán refuerza esa tendencia. Si a eso se suman cambios internos que fortalecen instituciones, se vuelve un escenario atractivo para el mercado.

—Al principio fue disruptiva por la incertidumbre. Después los inversores entendieron que el impacto no era tan profundo. Incluso para América Latina dejó un mensaje de favoritismo geopolítico. Lo vimos en la cantidad de fondos y transacciones: el mercado de bonos tuvo un récord de US$180.000 millones.

—Los más grandes, por escala. México, por su cercanía con Estados Unidos. Brasil, por su tamaño y porque siguió atrayendo inversiones más allá de los cambios políticos. En la Argentina, en los últimos años, vemos más capital en bonos y también financiamiento de proyectos de largo plazo, como [el oleoducto] Vaca Muerta Oil Sur por US$3000 millones. Perú y Colombia también son atractivos. Hay una consolidación política en estos dos países que el mercado va a monitorear, pero son países que el mercado considera grandes productores de materia prima y de productos que Estados Unidos y el mundo desarrollado necesitan.

—Chile pasó de Boric a Kast. En Brasil, probablemente los candidatos sean Lula y Flavio Bolsonaro. Colombia más o menos va en el mismo camino. Impacta, pero depende de la institucionalidad. Lo vemos en Perú: hemos hecho transacciones prácticamente sin presidentes o con mandatarios bajo juicio político. A los inversores no les gusta, pero se sienten protegidos por instituciones que permiten que la economía siga funcionando.

—Está en camino. Hay aspectos de la institucionalidad más inmediatos, como el fiscal, que fue uno de los primeros frentes del Gobierno. También la estabilidad macro, con inflación más controlada, que permite a las empresas proyectar. No se logra de un día para otro, pero los inversores valoran el rumbo, incluidas reformas como la laboral.

—Sí, pero el capital es finito. Que esta semana estén acá banqueros, empresarios y políticos es una buena señal, y también que participen gobernadores. El mercado no mira a una persona sino a una institución, y esa institucionalidad la construyen el sector privado, el gobierno y los líderes políticos.

—El mercado está abierto. Si el Gobierno quisiera salir con financiamiento, podría hacerlo.

—Tiempo. Hubo una reestructuración no hace tanto. Hace falta track record, como cualquier persona que toma crédito y paga regularmente. Es una señal en ese sentido que empresas argentinas consigan tasas mejores que las de la Nación. Eso refleja el buen manejo de los corporativos, el buen management, que incluso con restricciones cambiarias logró cumplir con sus obligaciones. Es una penalidad para la deuda soberana, pero también un premio para el empresariado que honró sus compromisos.

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