La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a generar tensión en el mercado energético internacional y llevó al precio del petróleo a niveles superiores a los u$s100 por barril. El aumento del Brent reintrodujo un escenario de volatilidad en los mercados globales y puso en el centro del debate el rol del Estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el transporte de crudo y combustibles.
El movimiento del mercado se produjo en un contexto de deterioro del escenario geopolítico. Hace pocas semanas el Brent se ubicaba en un rango de entre u$s90 y u$s92, pero el aumento de las tensiones regionales abrió la posibilidad de que el barril se consolide en niveles de tres dígitos. Algunos analistas incluso contemplan escenarios en los que el precio pueda moverse dentro de una franja de entre u$s100 y u$s120 si el conflicto se profundiza.
Para Argentina, este escenario presenta efectos simultáneos. En los últimos años el país avanzó hacia una posición de exportador neto de petróleo, impulsado por el crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta. Esto implica que un aumento del precio internacional puede traducirse en mayores ingresos de divisas por exportaciones energéticas. Sin embargo, el mismo fenómeno también presiona sobre el precio interno de los combustibles y sobre variables macroeconómicas como la inflación.
Actualmente, el precio de los combustibles en el mercado local se encuentra referenciado a un valor del barril cercano a los u$s58. Si el precio internacional se trasladara completamente al mercado interno, el impacto en los surtidores sería significativo.
Uno de los primeros impactos de un aumento del petróleo se observa en la balanza energética. Cada incremento de u$s10 en el precio del barril puede representar un aumento de entre u$s1.300 millones y u$s3.000 millones en exportaciones de hidrocarburos.
El economista especializado en energía Daniel Dreizzen, director de la consultora Aleph, proyectó que un barril estabilizado en torno a los u$s100 podría generar aproximadamente u$s5.000 millones adicionales en ingresos por exportaciones para Argentina durante 2026.
En 2025 el país registró exportaciones energéticas cercanas a los u$s11.000 millones. Si el nivel de precios internacionales se mantuviera más elevado, ese monto podría escalar hacia un rango de entre u$s14.000 millones y u$s17.000 millones, impulsado principalmente por el aumento de la producción de petróleo no convencional.
El efecto también alcanza a las provincias productoras. Distritos como Neuquén reciben regalías vinculadas al nivel de producción y al precio del crudo, por lo que un barril más caro incrementa los ingresos fiscales asociados a la actividad hidrocarburífera.
El Gobierno sigue de cerca la evolución del mercado internacional. Durante su participación en la exposición minera PDAC 2026, realizada en Toronto, el coordinador de Energía y Minería, Daniel González, señaló que todavía es necesario observar cómo evoluciona el conflicto para determinar si se producirán interrupciones físicas en el suministro de petróleo, gas natural licuado o combustibles.
El funcionario advirtió que una parte relevante del diésel que se comercializa a nivel global también atraviesa el Estrecho de Ormuz, lo que convierte a ese corredor marítimo en un punto estratégico para el comercio energético internacional.
Según explicó, Argentina se encuentra en una posición distinta a la de años anteriores. El país aumentó su producción de petróleo, redujo las importaciones de combustibles y disminuyó de forma progresiva la necesidad de importar gas natural licuado.
En ese contexto, el funcionario sostuvo que, incluso en un escenario adverso, la situación energética argentina presenta condiciones diferentes a las de períodos anteriores. Al mismo tiempo, planteó que precios internacionales más altos podrían generar mayores ingresos por exportaciones de hidrocarburos.
Dentro de la industria energética existen diferentes interpretaciones sobre el impacto de un petróleo por encima de los u$s100. El CEO de Futura Oil & Gas, Horacio García, planteó que niveles elevados del precio del crudo pueden generar efectos financieros que exceden al sector energético. Según su análisis, un valor cercano a los u$s80 por barril representaría un equilibrio más estable para el mercado global.
El ejecutivo señaló que precios muy altos pueden generar distorsiones en los mercados internacionales y aumentar el riesgo sistémico. También indicó que la Organización de Países Exportadores de Petróleo mantiene capacidad para incrementar la producción si los precios suben de manera abrupta.
Otro de los factores que observa la industria es el impacto del contexto internacional en el financiamiento de inversiones. García explicó que una mayor incertidumbre global puede encarecer el acceso al crédito externo y afectar el desarrollo de proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Además, el aumento del riesgo país podría dificultar el financiamiento internacional para proyectos energéticos en Argentina. En ese escenario también podría producirse un cambio en las prioridades de inversión de empresas con capitales provenientes de Medio Oriente.
Desde la industria de servicios petroleros se plantean interpretaciones distintas sobre el impacto de los precios internacionales.
Oscar Erretegui, presidente de Geocontrol SRL e integrante del Cluster Vaca Muerta, sostuvo que un barril más caro suele mejorar las condiciones para la actividad hidrocarburífera. En su análisis, el contexto geopolítico también influye en la percepción de estabilidad relativa de países alejados de los principales focos de conflicto.
El empresario indicó que el aumento del precio del petróleo puede volver rentables yacimientos más complejos o marginales que en otros contextos no se desarrollan.
Sin embargo, también advirtió que el encarecimiento del crudo tiene efectos sobre la economía general. Un aumento del petróleo suele trasladarse a los costos logísticos, al transporte y al precio de los fletes, lo que repercute en diferentes sectores productivos.
La duración del shock petrolero es otro de los factores determinantes. Si el aumento de precios es transitorio, las empresas tienden a esperar antes de lanzar proyectos de inversión de largo plazo.
El aumento del petróleo tiene efectos directos sobre el precio de los combustibles. El valor internacional del crudo influye en la paridad de importación y exportación, lo que termina presionando sobre el precio final de naftas y gasoil.
En términos generales, cada dólar que sube el Brent puede trasladarse a aumentos de entre 1% y 1,3% en los combustibles. Si el incremento internacional supera los diez dólares, los ajustes potenciales pueden ubicarse entre 3% y 4%.
El vicepresidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, Gerardo Rabinovich, explicó que un shock petrolero prolongado puede tener efectos sobre toda la estructura de costos de la economía.
Según indicó, el impacto no se limita al precio de los combustibles sino que alcanza a sectores como el transporte, la logística, la producción industrial y el precio de alimentos.
Las estaciones de servicio siguen de cerca la evolución del mercado internacional. Sin embargo, el sector comercial no interviene en la formación de los precios finales.
El presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA), Isabelino Rodríguez, explicó que las estaciones de servicio constituyen el último eslabón de la cadena de comercialización.
El dirigente señaló que las petroleras son las responsables de definir el precio de venta al público. En ese contexto, indicó que en un escenario de volatilidad internacional las empresas suelen aplicar ajustes graduales en lugar de trasladar de manera inmediata todos los cambios del mercado global.
En el sector energético se analiza la posibilidad de aumentos acumulados si el precio internacional del crudo se mantiene en niveles elevados durante un período prolongado.
El impacto del petróleo también se analiza desde la perspectiva de las economías regionales y las pequeñas empresas vinculadas al sector energético.
El consultor en hidrocarburos y vicepresidente de ACIPAN, Edgardo Phielipp, señaló que el escenario actual presenta un alto nivel de incertidumbre. Según explicó, si el conflicto internacional se resuelve en el corto plazo, es posible que el aumento del petróleo no se consolide.
Sin embargo, si el contexto geopolítico se prolonga, el encarecimiento del crudo puede trasladarse a los precios de bienes y servicios.
Al mismo tiempo, el aumento del precio del petróleo puede incentivar inversiones y aumentar la actividad en regiones productoras.
En provincias petroleras como Neuquén, el incremento del precio del crudo suele traducirse en mayor actividad de perforación, aumento de servicios petroleros y mayor movimiento económico vinculado a la industria.
El escenario internacional deja a Argentina frente a un dilema que atraviesa a muchos países productores de energía. Un petróleo caro mejora los ingresos por exportaciones, fortalece la balanza comercial y aumenta las regalías provinciales.
Pero al mismo tiempo, el aumento del precio del crudo presiona sobre la inflación, eleva los costos del transporte y afecta el precio de distintos bienes y servicios.
En un contexto en el que el mercado de combustibles registró ajustes desde la liberalización del sistema de precios, un traslado adicional de la suba internacional podría impactar en diferentes sectores de la economía.
La evolución del precio del Brent dependerá en gran medida del desarrollo del conflicto en Medio Oriente y de las condiciones del comercio energético global. Si el barril se consolida por encima de los u$s100, Argentina podría enfrentar un nuevo escenario energético con efectos simultáneos sobre exportaciones, actividad petrolera y precios internos.
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