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Pavarotti en Gales

hace 4 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Luis Vinker

Durante la década del 60, luego de triunfar con el rol del poeta Rodolfo en La Bohéme en las más importantes salas (la Scala, el Met neoyorquino y el Covent Garden) Luciano Pavarotti se convirtió en la superestrella de la lírica mundial.

Pero según iba a evocar después –en reportajes, documentales y hasta en su libro de memorias- el momento fundamental en su vida artística sucedió 70 años atrás al oeste de Gales.

Pavarotti integraba una formación amateur, la Societá Corale Giachino Rossini, de su Módena natal, y se presentaron al concurso de Llangollen. Julio de 1955. Ese coro contaba con oficinistas, obreros y estudiantes y un panadero: Fernando Pavarotti, el padre de Luciano. Cantaron In Nomine Jesu, de Jacobus Handl, un monje cistersense del siglo XVI, y les concedieron la medalla de oro. “Aquella victoria lo cambió todo. Porque surgió de la nada y me infundió una mezcla de fuerza y confianza en mí mismo”, recordó.

Al volver a Italia, Pavarotti decidió ser cantante profesional, recibiendo el apoyo de su familia. Y la ciudad de Módena celebró a los vencedores con un desfile popular.

En el 90° aniversario del nacimiento de Pavarotti (12 de octubre de 1935) y el 70° de aquella aventura en Gales, el sello Decca recuperó la grabación del tema que cantó el coro Rossini. Ya remasterizado, lo incluyó en un álbum de homenaje (“The Lost Concert”) junto a otros temas popularizados por Pavarotti durante su carrera: arias de ópera, coros, canciones napolitanas. También se mencionó que en aquella presencia en Gales había coincidido con otras leyendas de la música clásica como Joan Sutherland y el barítono Tito Gobbi. Pavarotti en Gales también fue el eje de un reciente documental de Amazon.

El gran tenor recién volvió a Gales en 1995, cuando ya era mucho más que una estrella de la ópera. Los conciertos de los Tres Tenores junto a Plácido y Carreras lo habían llevado a otra dimensión de popularidad. Una multitud que incluía a la princesa Diana resistió un aguacero en el Hyde Park, en el verano del 91, para escuchar a Pavarotti y el “Nessum Dorma”.

Y Pavarotti se dio el gusto de cantar nuevamente con la Corale Rossini, acompañados por la Filarmónica de la BBC. Claro que la parafernalia tecnológica y propagandística ya había transformado todo.

“Hace cuarenta años, Dios mío, parece que fue ayer… Siempre se lo digo a los periodistas cuando me preguntan por el día más memorable en mi vida, y siempre digo que fue cuando gané este concurso, porque fue con todos mis amigos” dijo aquella vez. Y la frase aparece en el disco de Decca.

El concurso de Gales, surgido en los años 40, se convirtió en destino obligado, primero de la música clásica y luego del pop. Por sus galas pasaron las voces de Montserrat Caballé y José Carreras, Kiri Te Kanawa y Joan Báez, entre otros. “Bendito es el mundo que canta”, es el lema del festival.

El debut de Pavarotti en la Argentina también fue evocado hace poco por el Teatro Colón, con motivo del Centenario de sus elencos estables.

Pavarotti ya era una superestrella cuando llegó al Teatro para otra puesta de La Bohéme, de Puccini, en agosto de 1987. La obra fue dirigida por Leone Magiera, amigo del tenor desde su infancia, y al frente del Coro ya estaba Alberto Balzanelli, el primer argentino que llegó a su dirección. “Anunciado con grandes titulares, acompañado por una comitiva celosa, largamente esperado por el público argentino, Luciano fue agasajado por todos (el chef del Hotel Plaza creó para él la Copa Pavarotti) y recibido por un despliegue de carteles a su paso en las calles. El tenor se enamoró al instante de la efervescencia de la ciudad y su gente y sintió desde su arribo una curiosidad irrefrenable por conocer el Colón”, indica el libro alusivo del teatro.

En su propio libro de memorias (“Mi mundo, mi vida”) Pavarotti contó que “cuando llegué a Buenos Aires, me alojé en un hotel que tenía una mesa en la que alguna vez habían cenado la Callas y Toscanini. Decidí, inmediatamente, comprarme esa mesa y llevármela a Italia. Hoy, ésa es la mesa que tengo en mi casa de Módena”.

Curiosamente, aquella fue su única presentación operística en la ciudad. Volvería para conciertos populares: 200 mil personas lo aclamaron en la 9 de Julio (1991) y miles más en el Campo de Polo, cuatro años más tarde. En 1999 –a esa altura ya eran frecuentes sus “crossovers”- se presentó en la Bombonera junto a Mercedes Sosa. También se lo había anunciado hace dos décadas, pero ya no habría tiempo: el cáncer de páncreas acabó con su vida, el 6 de septiembre del 2007 en Módena.

Luis Vinker

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