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La inflación de febrero daría similar al 2,9% de enero, anticipan las consultoras privadas, por lo que, sin cambios sustanciales respecto del inicio de año, habrá que esperar para una baja considerable.
Algunas estiman una leve desaceleración en el dato del mes pasado comparado al primero de 2026 y otras prevén que se ubicará incluso por encima. Pese a estas pequeñas variaciones en las proyecciones, todas coinciden en que la inercia inflacionaria sigue complicando la meta del Gobierno de perforar el 2% mensual y el objetivo de que el índice empiece con cero en agosto, como prometió Javier Milei.
Al respecto, el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó este lunes que podría demorarse, por lo que para entonces el dato podría persistir por encima de 1%.
En la aceleración de los últimos meses, influyen los aumentos en los servicios regulados por la recomposición de las tarifas y en alimentos, especialmente la carne y verduras que se dieron en el verano. En tanto, aunque se desaceleró, la inflación núcleo –que excluye a los precios regulados y estacionales– sigue elevada, lo que limita las chances de una marcada baja en el índice general a la brevedad.
La estimación más moderada es la de Analytica, que prevé 2,8% para febrero, una décima por debajo de la cifra de enero. En tanto, C&T adelantó un 2,9%, mientras que EcoGo proyecta que dará entre 2,9% y 3%, lo que implicaría una leve aceleración.
A su vez, marzo se perfila como otro mes de alta inflación, por lo que continuaría la tendencia del primer bimestre de 2026, sumado a que suele ser estacionalmente más alto.
A ello se agregó un 'cisne negro': los analistas adelantan que si se extiende la tensión por la guerra en Irán, la suba internacional del precio del petróleo y el gas se traduciría en mayor inflación, aunque el contexto alcista significaría mayor entrada de dólares por exportaciones nacionales y significaría una oportunidad para potenciar la actividad de Vaca Muerta.
Aunque para las petroleras es prematuro tomar definiciones y, por ahora, monitorean de cerca la situación y esperarán a que se estabilicen los precios, no descartan aplicar aumentos si se sostiene la suba del crudo. Así lo adelantó Horacio Marín, CEO de YPF, esta mañana.
De ser así, sería inevitable el traslado a los surtidores, lo cual impactaría en los costos logísticos y, en consecuencia, en los precios de los productos y servicios, empujando al alza a la inflación. Este martes, el Brent –cotización que se usa en la Argentina como referencia para los precios de los combustibles– llegó a US$ 85, una suba diaria de 8%.
A fines de la semana pasada, el Gobierno decidió una actualización parcial de 1,1% de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, medida que se oficializó el viernes, publicada en el Boletín Oficial, en línea con el esquema de revisión trimestral vigente.
El Ejecutivo resolvió aplicar el aumento de forma gradual para evitar un impacto fuerte en los precios que incida en el alza de la inflación, a la vez que intenta sostener la recaudación fiscal, que acumula siete meses consecutivos en caída. Así, postergó para abril parte de los incrementos pendientes por el retraso acumulado en 2024 y los primeros meses de 2025.
No se descarta un traslado a los surtidores de este incremento en los próximos días, aunque el impacto final dependerá de la política comercial de cada empresa. Por caso, YPF dejó de anunciar los aumentos el año pasado como parte de su estrategia de pricing e implementó un sistema de valores dinámicos que varía según la región del país, el horario y la demanda, entre otros factores, por lo que ya no hay precios uniformes.
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