El mercado parece apostar a un conflicto moderado y corto. Claro que mucho de lo que pueda pasar depende de lo que pase en Irán. Trump tiene un mes para terminar este conflicto, que de por sí eleva los riesgos para el precio del petróleo.
Expertos sostienen que el mercado está bien abastecido, y es improbable que Irán sufra una interrupción grave y prolongada, lo que hace improbable una crisis petrolera total.
Desde la óptica geoestratégica, los expertos consideran que la confrontación de Estados Unidos con Irán será crónica mientras sus capacidades militares pongan en riesgo a sus vecinos árabes y, sobre todo, a Israel. Pero advierten, desde el plano económico, que los escenarios de escalada Irán-EEUU se dan en un contexto marcado por las acciones de la nueva presidencia Trump y unos mercados energéticos bien abastecidos.
En esa línea la especialista de Oxford Economics, Bridget Payne, publicó un informe en el que afirma que “el mercado está bien abastecido, y es improbable que Irán sufra una interrupción grave y prolongada, lo que hace improbable una crisis petrolera total. Esto se refleja en la reacción del mercado: el Brent subió a alrededor de 80 dólares por barril ante el impacto inicial antes de estabilizarse cerca de los 78 dólares, lo que sugiere que los mercados están descontando la interrupción, pero no un cierre prolongado que provoque una escasez importante”, señaló.
En el informe explica que un escenario de interrupción moderada en el Estrecho de Ormuz se ha convertido en la visión de base: “Si bien el Estrecho permanece técnicamente abierto, el tránsito se ha detenido prácticamente debido a los riesgos de seguridad y los prohibitivos costos de los seguros”. Payne señaló que alrededor de una quinta parte del petróleo y el GNL mundial transita por el Estrecho de Ormuz cada día, por un valor de más de 1.300 millones de dólares, incluidas las propias exportaciones iraníes. "Ahora asumimos que el suministro de petróleo se verá interrumpido en un promedio de 4 millones de barriles diarios durante el próximo trimestre y esperamos que el Brent promedie 79 dólares por barril en el segundo trimestre, 15 dólares por encima de nuestra base de febrero, antes de disminuir a medida que el suministro se reanude hacia el final del trimestre", sostuvo Payne.
No hay duda que la inestabilidad en Medio Oriente sacude periódicamente los mercados de la energía. Pero la preocupación de Israel, de EEUU y de los países árabes por el programa nuclear iraní ha llevado a una escalada de sanciones y acciones armadas desde enero de 2012 que ha hecho temer por el cierre del estrecho de Ormuz, la seguridad de las infraestructuras energéticas y el flujo de gas y petróleo del que depende la seguridad energética de muchos países. A esto se suma la inestabilidad regional promovida por sus proxies, especialmente la de los hutíes de Yemen por sus ataques contra el tráfico marítimo o Hezbolá por su arsenal balístico. Cabe recordar que, tras la guerra en Gaza, las acciones militares entre Israel, Irán y EEUU se han sucedido con los ataques aéreos israelíes y el lanzamiento masivo de misiles iraníes sobre Israel de octubre de 2024 y los ataques israelíes y estadounidenses de junio de 2025; pero estos ataques no se dirigieron contra instalaciones energéticas ni alteraron los mercados de forma sensible ni duradera, pero al igual que entonces, también ahora los mercados de la energía sopesan la posibilidad de que los siguientes ataques incluyan las infraestructuras de gas y petróleo iraníes o que sea Irán quien lleve a cabo acciones militares contra las infraestructuras del Golfo, además de que se vea afectado el tránsito por Ormuz.
Por ello, los mercados de la energía han seguido atentos las actuaciones del presidente Trump en Venezuela e Irán. Los analistas recuerdan que a mediados de diciembre de 2025 decretó un bloqueo total para prevenir la entrada y salida de petroleros con crudo venezolano tras enviar a la zona del Caribe una fuerza aeronaval para imponerla, y a mediados de enero envío otra fuerza similar al Golfo cuyo objetivo militar no está claro. En ambos casos, la coerción militar tenía como objetivo intimidar a la dictadura venezolana y a la teocracia iraní para que aceptasen las exigencias presidenciales, explican los expertos académicos Félix Arteaga y Gonzalo Escribano. Así lo que empezó siendo una acción armada contra narcolanchas en Venezuela acabó con un bloqueo petrolero y la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro tras resistirse a ceder a las presiones. La operación se justificó por la confiscación de activos de las compañías estadounidenses en los primeros años de Hugo Chávez y por su reintegración al mercado energético internacional bajo la supervisión de EEUU.
Hoy, mientras se desarrolla el conflicto en Medio Oriente, la evaluación de los expertos es que las acciones militares y las sanciones energéticas contra Irán son finalistas, tratan de forzar concesiones en los ámbitos señalados. Mientras éstas no se produzcan, persiste el riesgo de que se reproduzcan. EEUU e Israel han atacado en el pasado y se disponen a hacerlo de nuevo. Mientras persista la amenaza existencial iraní, las acciones militares se desarrollarán en alguno de los escenarios analizados.
“Las novedades de las actuales tensiones frente a los ataques de octubre de 2024 y de junio de 2025 son tanto de orden geopolítico como energético”, destacan Arteaga y Escribano. Por un lado, la presidencia Trump introduce un elemento de mayor imprevisibilidad que eleva la prima de riesgo del precio del petróleo y puede tensionar también los mercados del gas natural por el papel de Qatar como exportador clave de GNL. “La experiencia del bloqueo petrolero a Venezuela, la captura de Maduro y las confiscaciones de petroleros de la flota fantasma por EEUU y sus aliados introducen nuevas variables en los escenarios existentes que aconsejan su actualización”. En sentido contrario, los fundamentales de un mercado del petróleo holgadamente abastecido, niveles de capacidad ociosa elevados y una estrategia de la OPEP más proclive a no perder cuota de mercado limitan el impacto potencial en los precios para todos los escenarios analizados. En forma semejante, el GNL estadounidense reduce las tensiones potenciales de precios sobre el gas natural, aunque supongan una fuerte concentración de las importaciones europeas que menoscaba la autonomía estratégica de la UE. Veamos, con más profundidad los escenarios que contemplan los analistas.
En el caso de un escenario de bloqueo completo por parte de EEUU como el aplicado en Venezuela parece muy complicado de alcanzar sin desembocar en una confrontación total que llevaría a los precios del petróleo a dispararse y tensionaría los mercados de GNL. En cambio, un bloqueo parcial, con abordajes y confiscaciones esporádicas de petroleros de la flota fantasma iraní tendría un efecto limitado sobre el mercado del petróleo y no debería afectar demasiado al GNL, del que Irán no es exportador. Mientras que un escenario de presión militar intermitente por parte estadounidense podría elevar los precios del barril de petróleo en unos 5-10 dólares a corto plazo y de manera temporal, teniendo efectos más moderados a largo plazo y sobre los mercados de GNL. Pero en el caso de una escalada militar descontrolada conllevaría fuertes aumentos de precio del petróleo y algo menos del gas natural, que dependerán de las consecuencias que tengan sobre la estrategia iraní. Una apuesta por el pragmatismo y las negociaciones supondrían aumentos iniciales superiores a los 10 dólares por barril que se moderarían con el avance del proceso negociador. Una respuesta agresiva con represalias sobre los productores y corredores regionales llevaría a subas más duraderas que podrían situarse en el entorno de los 15 dólares por barril. Si los ataques dieran lugar a una situación de caos interno en Irán, el colapso de la producción iraní y el grave deterioro de la estabilidad en Medio Oriente provocarían mayores y más prolongadas subas de precios que probablemente llevarían el barril al entorno de los 100 dólares o incluso por encima en función de la intensidad de la escalada. No obstante, parece que el actual estado de buen abastecimiento de los mercados del petróleo y el gas no conllevaría subas hasta los niveles causados por la invasión rusa de Ucrania, cuando el barril de Brent rozó los 130 dólares y el TTF superó los 300 euros/MWh.
El mercado está apostando por una resolución rápida. Esa es la clave. Si el conflicto se cierra antes de un mes, el impacto macro será limitado y el ciclo de recortes de la tasa de interés en EEUU podría mantenerse intacto. Pero si el petróleo se consolida por encima de 75-80 dólares, el foco cambiará radicalmente: de cuándo bajan tasas a si vuelven las subas. Por ello, los operadores consideran que Trump tiene menos de un mes para poner fin al conflicto con Irán o perderá su batalla contra la inflación (y los recortes de tasas de la Fed). En este contexto, los gestores aconsejan mantener exposición selectiva a energía como cobertura táctica y evitar sobre-ponderaciones en sectores altamente sensibles a las tasas hasta que el escenario se aclare.
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