Retirar dinero en el extranjero puede generar comisiones altas, tipos de cambio desfavorables y riesgos de fraude que afectan el presupuesto de tu viaje.
Para reducir costos, lo ideal es llevar efectivo desde el lugar de origen y usar cajeros dentro de bancos reconocidos.
Antes de planificar un viaje al exterior, tenés que resolver un tema clave: cómo manejar el dinero en efectivo. Aunque muchos creen que retirar dólares en un cajero automático del destino es la mejor opción, muchos especialistas en finanzas personales y turismo advierten que puede convertirse en una de las decisiones más caras.
Esto se debe, en gran parte, a que las transacciones pueden implicar pagar hasta un 6% extra en comisiones, aceptar un tipo de cambio menos conveniente y exponerse a riesgos de seguridad como clonación de tarjetas o cargos adicionales ocultos. A continuación, conocé los detalles.
El principal problema al retirar dinero en otro país es el costo oculto de la operación. En la mayoría de los casos intervienen al menos dos entidades: el banco emisor de la tarjeta y la firma dueña del cajero. Y ambos pueden cobrar comisión. Esa doble carga suele representar entre un 2% y un 6% del monto extraído, aunque puede ser mayor según el país.
También se suma el tipo de cambio aplicado. Muchos cajeros ofrecen realizar la conversión en el momento bajo el sistema conocido como “Dynamic Currency Conversion” (DCC).
A simple vista parece práctico, porque el usuario ve el importe en su moneda de origen, pero el valor suele ser menos favorable que el que aplicaría el banco (al usar una tarjeta de crédito o débito) o una casa de cambio de forma automática. En otras palabras, vas a pagar más por cada dólar retirado.
Otro punto es la disponibilidad. En zonas poco turísticas o ciudades pequeñas puede haber pocos dispositivos que acepten tarjetas extranjeras. Esto obliga a recorrer varios puntos hasta encontrar uno compatible, algo poco conveniente en situaciones de urgencia.
También existen límites de extracción diarios que pueden resultar bajos frente a ciertos gastos, como alquileres, excursiones en efectivo, lo que obliga a realizar varias operaciones y, por lo tanto, a pagar comisiones repetidas.
Por último, está el factor seguridad. En algunos destinos se detectaron dispositivos adulterados (skimming) que copian los datos de la tarjeta, cámaras ocultas que registran el PIN o maniobras para retener el plástico dentro del equipo.
En aeropuertos, hoteles, supermercados, centros históricos y zonas de alto tránsito de turistas suelen aparecer cajeros que no pertenecen a bancos tradicionales. Son operados por redes privadas internacionales, del tipo Euronet o Travelex, y están diseñados específicamente para usuarios extranjeros.
El problema es que su modelo de negocio se basa en maximizar ganancias por cada transacción. Para lograrlo, no permiten retirar montos pequeños y ofrecen cifras predeterminadas, generalmente altas; aplican tipos de cambio poco competitivos; e insisten en que aceptes la conversión directa a su moneda.
Además, suelen sumar una tarifa fija adicional conocida como “Surcharge Fee", por el uso del equipo.
Por eso, los especialistas aconsejan evitarlos siempre que sea posible, especialmente en países como República Checa o Polonia, de acuerdo con Infobae Colombia. Y, si no tenes otra alternativa, hay que rechazar la conversión ofrecida en pantalla (“Decline Conversion”) para que la operación la procese el banco emisor con su propio tipo de cambio.
Aunque la recomendación general es reducir al mínimo las extracciones en el exterior, hay situaciones en las que son inevitables. En esos casos, conviene tomar precauciones, según lo que detalla el portal especializado en turismo Guialowcost. Entre ellas, destacan:
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