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Desde su llegada al país, este lunes a la madrugada, en un operativo reservado y ajeno al Gobierno nacional, coordinado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y su contraparte venezolana, el gendarme Nahuel Gallo permanece aislado en el edificio Centinela, sede central de la Gendarmería Nacional.
Allí le realizan una batería completa de estudios clínicos y evaluaciones psicológicas antes de otorgarle el alta médica, prevista para las próximas horas. Los especialistas analizan especialmente el estado de sus defensas, tras haber pasado un año y dos meses y medio detenido en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo, en Caracas.
El aislamiento es estricto e abarca incluso a su hijo Víctor, de tres años, de quien no quería separarse en las imágenes que se difundieron al tocar suelo argentino. También tienen restricciones su pareja, la venezolana María Alexandra Gómez, y el resto de la familia Gallo, comenzando por su madre, Griselda Heredia, y sus hermanos.
El protocolo sanitario contempla además una fuerte limitación del contacto con la prensa, que este lunes montaba guardia frente al edificio Centinela. En paralelo, se mantienen conversaciones sobre el eventual testimonio público de Gallo respecto de los 448 días que pasó detenido como preso político en Venezuela, incluido con qué periodista podría hablar y en qué condiciones.
Se espera que en las próximas horas Gallo, de 34 años, defina dónde residirá y qué pasos seguirá en lo personal y profesional. Tanto el presidente Javier Milei como el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, manifestaron su intención de reunirse con él.
Aunque la liberación fue gestionada por la AFA -y no por la Casa Rosada ni por la Cancillería, como reconoció la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva-, la Gendarmería Nacional buscó dejar en claro que Gallo continúa siendo parte de la fuerza. La institución, que conduce Claudio Brilloni, difundió en la red social X una imagen del efectivo con uniforme nuevo y su gorra reglamentaria, sosteniendo en brazos a su hijo.
“Esta tarde se produjo un hecho de profundo significado institucional: la liberación del Cabo Primero Nahuel Gallo, privado de su libertad en Venezuela desde diciembre de 2024. Desde la Gendarmería reafirmamos nuestro compromiso con cada miembro de la Institución”, señaló el mensaje oficial.
Gallo residía en Uspallata, Mendoza, donde cumplía funciones de patrullaje y control fronterizo, antes de ser detenido el 8 de diciembre de 2024 al ingresar por tierra a Venezuela desde Colombia. En la fuerza rechazan de plano las acusaciones de espionaje formuladas en su momento por el régimen de Nicolás Maduro, y luego sostenidas por su sucesora, Delcy Rodríguez, quien en las últimas semanas había dado señales de una posible liberación sin interlocución directa con el gobierno de Milei.
En ese contexto se abrieron distintos canales alternativos, entre ellos el de la diputada Marcela Pagano, en contacto con el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, y la vía de la AFA, que dispuso un avión privado para concretar el traslado entre el sábado y el domingo.
El vuelo que lo trajo de regreso partió desde Caracas y, debido a su porte mediano -un Learjet 60 de la empresa Baires Flight-, debió realizar escalas técnicas en Guayaquil (Ecuador) y Arica (Chile) antes de arribar a la Argentina. Gallo viajó con la camiseta de la Selección puesta y compartiendo mates con los pilotos.
En el aeropuerto de Ezeiza lo aguardaban su esposa, su hijo, su madre y sus hermanos. También estuvieron presentes la ministra Monteoliva, su antecesora y actual senadora Patricia Bullrich, el canciller Pablo Quirno y el gobernador Jalil.
Las primeras imágenes lo mostraron al pie del avión junto a Luciano Nakis, prosecretario de la AFA, y Fernando Isla Casares, secretario de Protocolo de la entidad, quienes se encontraban en Caracas por actividades vinculadas a la Federación Venezolana de Fútbol.
Quienes lo vieron en las primeras horas en el país lo describieron visiblemente más delgado, aunque atribuyeron su aspecto a la falta de entrenamiento físico. El reencuentro con su hijo fue el momento más emotivo. “Mamá, dejame agarrarlo a Víctor”, pidió cuando notó que su madre lo abrazaba más tiempo del que él podía tolerar sin tener en brazos al niño, que cumplió tres años y pasó uno entero sin su padre.
El sueldo de Gallo se encontraba judicializado durante su detención y ahora se destrabará con su presencia en el país. Deberá definir, junto a sus superiores, cuál será su situación laboral a futuro.
Actualmente, el único argentino oficialmente registrado como detenido en Venezuela es el abogado Germán Giuliani, cuya liberación reclaman su esposa y su hermana.
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