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No es mucho lo que tienen en común empresas como la cafetera Caffettino, la proveedora de grandes grúas Tecmaco y la distribuidora de productos de limpieza Berly, ni tampoco Dipar, especializada en servicios de ingeniería industrial y fabricación de insumos para petróleo y minería. Un quinto caso, también aislado de los restantes, es la transportista y constructora catamarqueña Maidana.
La circunstancia que une a estas cinco empresas es que tomaron crédito bancario en los últimos 12 meses, apostando a una expansión o como mínimo a una recomposición de su actividad.
El crédito a pymes no tuvo un buen comienzo de año. Las razones: un contexto económico que desalienta la demanda; desafíos coyunturales, como el aumento de la morosidad y estructurales, como el creciente desvío de depósitos a billeteras virtuales y fondos money market.
Según First Capital Group, la demanda de crédito comercial registró en enero un aumento anual de 10,2% y una caída mensual de 2,1%. En términos reales el crédito en pesos cayó 1,8%.
Irene Alfiz, directora de Planeamiento de LUC, plataforma especializada en crédito para mipymes, coincide en que en enero el crédito se retrajo. “Los bancos no prestaron a las pymes, salvo a los clientes más seguros. El aumento de tasas del año pasado y más recientemente de la morosidad y de los encajes, obligaron a las entidades a ser más prudentes. Incluso cayó el otorgamiento de avales de SGR’s. En cambio se advirtió mayor movimiento en el mercado de capitales y muchas pymes buscaron crédito en financieras y Fintech. Pagaban más tasas pero se hacían de los fondos más rápido”
Guillermo Barbero, socio de First Capital, describió un panorama de excesiva cautela por parte de los tomadores de créditos en pesos.
“Enero marcó un freno en la recuperación que mostró el crédito en 2025. El crecimiento anual es decepcionante teniendo en cuenta la inflación acumulada y la base de comparación. Como contrapartida creció 7% el crédito en dólares. Hay un aumento de 1,5 pp en el ratio de concentración del crédito en los cien mayores deudores del sistema. Esto significa una merma del crédito a pymes”, apuntó. Aun así, aquí se presentan cinco casos donde apuntan al financiamiento bancario como palanca para crecer.
A fines de 2014, Christian Faraoni, un ingeniero mecánico, con posgrados de calidad y manejo de cuatro idiomas, fue cesanteado de su trabajo en una fabricante de neumáticos. “No supe qué hacer. Pero me daba vueltas el tema del café y en particular las cápsulas de la Nespresso, que ya se usaban en esa compañía. Y me puse a investigar”, contó.
Con el paso de los meses, en su casa y la ayuda de su padre matricero, Faraoni fue desarrollando diversos prototipos de cápsulas recargables, de aluminio primero y de plástico después y a fines de 2015 empezaron a producir el accesorio a fasón, en modo tercerizado. Nacía Caffettino y diez años más tarde ya compite con los grandes jugadores del mercado.
“Por raro que parezca nos ayudó mucho la pandemia, porque antes de 2020 nosotros ya habíamos desarrollado el canal de ecommerce. Con la cuarentena crecimos y con algunos créditos blandos y reinversión de utilidades fuimos financiando la producción propia de cápsulas y la incorporación del café, que tostábamos y fraccionábamos, como nueva unidad de negocios”.
Caffetino acaba de invertir U$S 100 mil en una tostadora IMF, de origen italiano, que fue financiada con un crédito en pesos de Banco Provincia, a una tasa del 49% y plazo de 60 cuotas.
“Definitivamente nuestro core business ya es el café, con 65% de participación, que comercializamos en paquete y en la innovadora modalidad de drip coffe, una suerte de saquito de café. Queremos llegar a los hogares, por eso estamos en quinientos comercios y cadenas como Tiendas Landmark, Vacalin, The Food y próximamente en Jumbo”.
Aunque para Caffettino el año pasado no fue bueno en lo comercial, y debió resignar un 15% en márgenes, este año arrancó con una buena noticia: la estadounidense Specialty Coffe Association, que evalúa la calidad del café a nivel global, les otorgó 80 puntos, que el mercado reconoce de muy alto nivel. “Competimos por precios: para los cafés comerciales somos caros y somos relativamente baratos para el rango de cafés especiales”, agregó Faraoni
Especializada en el alquiler y provisión de grúas de gran porte, Tecmaco comenzó hace 40 años como proveedora de equipos de acarreo en Campana. Hoy tiene 200 colaboradores, compitió en la licitación del techado del estadio de River e instaló una base operativa en Añelo, para proveer servicios a las operadoras petroleras y a la constructora SACDE, de Vaca Muerta. Este último proyecto lo concretó 100% con financiación bancaria.
“Fue una inversión estratégica de 700.000 dólares que financiamos íntegramente con un crédito en dólares del banco Santander, al 12% anual y pagadero en 24 cuotas. En Vaca Muerta ya habíamos participado en la construcción de la planta de acondicionamiento de gas de TGS y ahora nos proponemos competir en el estratégico servicio de traslado de torres petroleras”, dijo Angel López, socio director de Tecmaco.
Con experiencia en obras de ingeniería de grandes dimensiones en áreas industriales como la refinería de San Lorenzo y el polo petroquímico de Bahía Blanca, Tecmaco ha recurrido tanto al crédito convencional como la reinversión de utilidades y al financiamiento de proveedores.
López explicó que cada desarme y transporte de una torre de un pozo a otro puede demorar entre una semana y un mes. En promedio allí trabajan 50 personas, con salarios de hasta US$ 10 mil.
“Nosotros vamos a ser muy competitivos porque nos proponemos bajar los tiempos de cada operación. Tenemos camiones con malacate de 80 toneladas que facilitan mucho la logística y adquirimos una grúa telescópica XCA 3000, que llega en marzo de China, con una pluma de 100 metros de altura”. Esa adquisición, con un costo de US$ 8 millones, fue financiada por el proveedor, en términos confidenciales. Según el titular de Tecmaco, esa herramienta reforzará las posibilidades de ganar futuras licitaciones en el sector petroquímico y en el montaje de parques eólicos, segmento en el que cuentan con experiencia. Y además acaban de participar en la licitación del techado del estadio de River, con inicio de obras previsto para abril de este año.
Distribuidora de productos y accesorios de higiene y limpieza a instituciones, Berly Internacional gestionó recientemente un crédito para capital de trabajo, en Banco Galicia, que alivió las finanzas de la firma.
“Las ventas cayeron entre 30% y 40% en los últimos meses del año. Necesitábamos reponer stocks, por lo que creímos conveniente tomar un crédito por $200 millones, a 12 meses que empezamos a pagar en marzo, a una tasa de 38%”, afirmó su gerente Orlando Lara, quien aclaró que en la empresa no son partidarios de endeudarse.
Berly tiene su sede en el porteño barrio de Colegiales y depósito en el partido de San Martín. Cuenta con una cartera de 30 productos, 20% de los cuales es importado a través de terceros. Es distribuidora exclusiva de la marca Elite en hospitales, hoteles, escuelas y cines, entre otros. Comercializa además productos de Unilever y de la nacional Simó, en CABA, conurbano, Rosario y Córdoba.
En forma paralela la firma ha desarrollado un canal de venta online al púbico, llamado Clean Caja, que funciona en su propia página. Este canal dirigido a familias dispone de una mayor amplitud de marcas y las novedades las comunican por redes sociales.
”Ultimamente recortamos algo el markup, que en general ronda el 25%, con una rotación promedio de productos de 45 días. A nuestros proveedores les pagamos a 30 días y nosotros vendemos con pago anticipado o contra entrega, y a los clientes más conocidos a siete, quince o treinta días”, detalló Lara.
Radicada en la apacible ciudad neuquina de Plottier, conocida como la capital de la frutilla patagónica, Dipar SRL hace historia con innovaciones técnicas que le han valido el reconocimiento de grandes jugadores del mercado petrolero.
“Nuestro primer aporte disruptivo fue la producción de una zaranda, para pozos de fracking y convencionales, que hasta entonces se importaba. Luego innovamos en los llamados FPDO (Frack Plug Drill Oil) y FMS (Fuel Management System), dos herramientas clave en el proceso de producción no convencional”, dijo Salem Chaina, gerente de Operaciones de la empresa.
Dipar ha vuelto a financiar su capital de trabajo con crédito bancario. “Por momentos enfrentamos cierto descalce entre el pago a proveedores y la cobranza a clientes, por lo que no siempre podemos autofinanciarnos. Hemos usado mucho la factura de crédito electrónica y últimamente un crédito de $ 100 millones de Banco Credicoop, al 37%”, agregó Mariela Vázquez, gerenta de Administración.
Los recursos fueron utilizados en la compra de válvulas, chapas, motores antiexplosivos importados de Italia y mallas mosquiteras, adquiridas en China, principales componentes de los equipos que fabrican.
“Crecimos mucho a partir del 2022 con el arribo de grandes jugadores a Vaca Muerta. Esto nos ha ido mejorando la calificación bancaria, por lo que accedemos al crédito en condiciones más favorables”, aseguró Vázquez.
Salem Chaina explicó que una zaranda es una máquina que pesa entre 3.500 y 3.700 kilos, que limpia el lodo de perforación que regresa de las profundidades. Junto a la perforación se inyecta un fluido especial que reduce el desgaste de la perforadora y sostiene las paredes del pozo, que en el caso argentino pueden llegar hasta los 7 mil metros de profundidad. Cuando el fluido vuelve a la superficie se traslada por cañería a las zarandas que separan los sólidos del líquido, que vuelve a utilizarse. El precio de mercado de estos equipos oscila entre los 15.000 y 25.000 dólares.
Por su parte las herramientas FMS y FPDO tienen valores en el mercado internacional de entre US$ 500.000 y US$ 1 millón, lo cual constituye otros caso de sustitución de importaciones de la firma con innovaciones que han sido aprobadas por jugadores como Total, Tecpetrol y Phoenix Global Resources .
“Contamos con la certificación técnica de la provincia y competimos por precio y con servicios de mantenimiento 365 x 24”, afirmó Salem Chaina.
Constituido por las empresas Transporte Maidana, nacida en 2005 y Helisa SRL (2015) dedicada a la construcción de obras civiles y públicas, el Grupo Maidana de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca cuenta con 100 empleados y financió su crecimiento de los últimos años con créditos bancarios.
“Venimos creciendo en la construcción de obras públicas provinciales, pero enfrentamos atrasos en la cobranza, porque van pagando de a poco. Paralelamente se intensifica la actividad de cargas de litio al puerto de Buenos Aires”, contó Mauro Maidana, presidente del grupo.
Con una flota de 45 vehículos, Maidana invirtió en enero $600 millones en la compra de camiones financiados por Banco Nación, al 30% a 36 meses. El año pasado había obtenido avales de Fondo de Garantías de Catamarca (FogaCat) por $150 millones, que garantizaron la adquisición de un par de camiones Scania, financiados con un crédito prendario de la marca y créditos prendarios y a sola firma de Banco Credicoop y Banco Macro.
En la capital catamarqueña la empresa construye viviendas, cloacas y redes eléctricas para la provincia y también está levantando, con financiamiento propio, un centro comercial para 32 locales, que prevé inaugurar en agosto.
En el caso de Transporte Maidana, cuyo principal cliente es la minera multinacional Rio Tinto, realiza un total de 12 viajes semanales con litio al puerto de Buenos Aires.
“El litio se transporta en bolsones de una tonelada desde El Salar del Hombre Muerto, en el norte provincial, a 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar. Son 1.700 kilómetros y casi 48 horas de ruta y descansos”.
En los próximos meses la empresa sumará tres servicios semanales de transporte de litio, que cotizan a razón de $ 7 millones ida y vuelta.
“El crédito nos ha permitido responder rápidamente a la demanda de bienes y servicios. Financiamos inversiones y también capital de trabajo, sobre todo con descubierto en cuenta corriente. En un futuro cercano probablemente también vamos a financiarnos en el mercado de capitales”, aseguró Maidana.
Domingo Montano, titular de Aceites del Desierto, radicada en el parque Industrial de Santa Catalina-Holmberg, en Córdoba, fabrica aceites de oliva premium y aseguró que hace más de dos años que no toma créditos bancarios.
“Disminuyó mucho el consumo y se encareció la logística. Debimos resignar márgenes y los intereses de los créditos bajaron, pero siguen siendo muy altos. Es muy riesgoso endeudarse y optamos por autofinanciar la compra de semillas, frutos secos, botellas y cartón para el packaging”, dijo.
Onna Sweaters, de Mar del Plata, proveedor de grandes marcas de shoppings, compite con calidad y reinvierte utilidades. “Estamos trabajando bien a pesar de las importaciones. Importamos algo y cambiamos canales de venta. Reinvertimos todas las utilidades en capital de trabajo y hace unos meses importamos de Japón un par de tejedoras Sixing, que costaron 15.000 y 20.000 dólares”, aseguró Nicolas Berardo, presidente de la firma.
Para Rodolfo Bianchetti, de Solvencia S.A., de Mendoza, uno de los mayores fabricantes de tomate triturado del país, no se dan condiciones para tomar créditos. “Nuestra botella, con etiquetas de marcas líderes, llega a $900 al supermercado y se vende al público a $2.200. Hay sobrestocks de tomate y la cosecha caerá 25%. Lo sano es no pasar del 20% de capital ajeno en el ingreso total”, dijo.
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