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Esta sábado 28 de febrero, en una operación conjunta denominada "Epic Fury" (Furia Épica), las fuerzas militares de Estados Unidos e Israel lanzaron un bombardeo masivo sobre puntos estratégicos en Irán, golpeando centros de mando y zonas clave del régimen de Teherán.
Sin embargo, mientras las explosiones retumban en Teherán e Isfahán, los mercados financieros han entrado en estado de shock ante la inminente parálisis del Estrecho de Ormuz, el paso por donde transita el 20% del petróleo del planeta. Con el crudo Brent acechando la barrera de los $100 dólares antes de la apertura del lunes, la comunidad internacional observa con temor cómo esta escalada militar podría transformarse, en cuestión de horas, en una crisis inflacionaria sin precedentes y en el inicio de un reordenamiento forzado del mercado energético global.
El ataque conjunto lanzado este 28 de febrero de 2026 ha enviado ondas de choque a través de los centros financieros globales. Aunque la ofensiva ocurrió durante el fin de semana, con los mercados de futuros cerrados, los analistas ya advierten sobre una apertura "explosiva" este lunes. La combinación de una operación de "cambio de régimen" y la represalia inmediata de Irán contra aliados de EE. UU. ha creado una prima de guerra sin precedentes.
La ofensiva militar ha colocado al mercado energético global en una situación de vulnerabilidad extrema. Con los mercados de futuros cerrados durante el inicio de los bombardeos, los operadores ya descuentan una apertura violenta para este lunes, impulsada por una "prima de riesgo" que no se veía en décadas. La interrupción potencial de los flujos desde el Golfo Pérsico, sumada a la incertidumbre sobre la infraestructura iraní, proyecta un escenario de desabastecimiento que impactará directamente en los costos de combustible a nivel mundial.
Según analistas y expertos, estos son los puntos críticos que definen la situación actual:
El mayor temor de los inversores globales está en el bloqueo del Estrecho de Ormuz, ya que gran parte del mercado energético global transita por allí. Su ubicación estratégica, que separa a Irán de la Península Arábiga, lo convierte en el escenario de una vulnerabilidad extrema: cualquier interrupción en este paso marítimo tiene la capacidad de paralizar industrias enteras y disparar la inflación a nivel mundial en cuestión de horas.
El sentimiento de "fuga hacia la seguridad" (risk-off) dominará las pantallas de Wall Street y las principales bolsas del mundo:
Mañana domingo, 1 de marzo, la OPEP+ tiene programada una reunión clave. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes cuentan con una capacidad excedente de 2 a 3 millones de barriles diarios que podrían inyectar para estabilizar los precios. Sin embargo, si los misiles iraníes alcanzan la infraestructura de estos países o el Estrecho se cierra, ese petróleo se quedaría "atrapado" sin poder llegar a los puertos de Asia o Europa.
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