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Qué mensaje llevaron al Congreso tres presidentes que bajaron la inflación y ganaron las elecciones: Alfonsín, Menem y Macri

hace 13 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Qué mensaje llevaron al Congreso tres presidentes que bajaron la inflación y ganaron las elecciones: Alfonsín, Menem y Macri

Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Mauricio Macri fueron tres presidentes desde el regreso de la democracia que se vieron en una situación similar a la de Javier Milei este domingo: hablar delante del Congreso después de conseguir una baja en la tasa de inflación y ganar las elecciones de mitad de término. El oficialismo consiguió semejante doblete (‘desinflar + ratificación en las urnas’) en 1985, 1991 y 2017.

¿Cómo se dirigieron y qué agenda plantearon aquellos mandatarios en la sesión de apertura de sesiones al año siguiente de esos logros?

Los tres consiguieron reducir la tasa inflación en su momento. Cada uno desde distintos niveles. Quizás la experiencia más parecida a la de Milei haya sido la de Menem quién en su mensaje delante del Congreso dijo que “el país venía de una hiperinflación”. El riojano consiguió también equilibrar las cuentas fiscales (el resultado primario, no así el financiero) el primer año de la convertibilidad. Y sostuvo ese superávit hasta la Crisis del Tequila en 1995 (aunque ya en 1994 cerró con un ligero déficit).

De los tres presidentes el que peor desempeño fiscal mostró al año siguiente de desinflar fue Alfonsín. Con el Plan Austral el rojo del Estado primero bajó de 5,1% del PBI en 1984 a 0,5% en 1985. El ajuste empezó a revertirse ya al año siguiente: en 1986 el déficit fiscal subió a 1% (y 4% en 1987).

Macri fue un caso inverso: en vez de hacer el ajuste en el período en que bajó la inflación (2017), lo hizo al año siguiente (2018) cuando ocurrió la aceleración inflacionaria.

En su discurso de 2018 ante el Congreso, Macri planteó que “lo peor había pasado”. “Hace un año en este lugar les dije que teníamos que construir las bases para que la Argentina pudiese crecer 20 años en forma consecutiva. Eso es lo que hicimos, ese crecimiento invisible sucedió. Es como cuando empezamos un edificio: en el pozo no se ve lo que estamos haciendo, pero esa base existe, está y sobre ella se construye el resto. Esto es lo que está sucediendo, los argentinos empezamos a ver los frutos de eso. Y cada transformación está hecha sobre bases firmes y va a durar para toda la vida”.

Esa vez Macri venía de ganar las elecciones legislativas y de bajar la inflación en 2017 (a 24,8% respecto del 40% que hubo en 2016).

Sobre el frente fiscal el entonces presidente dijo que “después de décadas de desorden, llegó el momento de ser serios con el equilibrio fiscal. Es la plata de los argentinos. Administrarla con responsabilidad es nuestra obligación”. Y agregó: “Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer. Las transformaciones que hicimos empiezan a dar frutos, a sentirse. Como esa familia que no tenía ni agua ni cloacas y ahora las tiene”.

En 2017 el déficit fiscal primario había sido 4,3% (igual que en 2016) y el resultado financiero que incluía el pago de los intereses de la deuda había dado 7%.

La suba de las tasas de EE.UU. a principios de 2018 (antes del discurso de Macri en el Congreso) complicó los planes de Cambiemos que entonces recurrió a la ayuda del FMI.

Algo parecido sucedió con Menem en 1995, la Reserva Federal, el Tequila y el FMI. Pero en 1992, al año siguiente de estabilizar, el riojano tenía el camino despejado. “Hemos terminado una etapa de ordenamiento, indispensable para la Argentina frente al abismo de la hiperinflación; lo que no quiere decir que estemos en un paraíso”.

La inflación había bajado de 28% promedio mensual en 1990 a 5,4% promedio en 1991.

La situación fiscal estaba también equilibrada. Tenía 1,7% del PBI de superávit fiscal primario en 1992 y tras el pago de los intereses de la deuda un déficit de apenas 0,4%. Sin embargo Menem sabía que el ajuste debía seguir.

“También propiciamos más justicia social en nuestro sistema jubilatorio con el proyecto de ley de reforma al régimen previsional que próximamente elevaremos al Congreso”.

Para Alfonsín la situación era diferente. La inflación había pasado de 18% mensual promedio en 1985 a 5,1% en 1986. Pero la economía en aquel año había caído y la recaudación no ayudaba a equilibrar las cuentas. Si bien el déficit fiscal financiero se había reducido a la mitad, todavía seguía siendo de 4,1% del PBI en 1986.

“Hemos heredado un aparato estatal sobre representando y con vastas áreas de personal en las que la acción corporativa de sus propios intereses tendía a imponerse a la funcionalidad de su papel como funcionarios públicos”, decía Alfonsín.

“La totalidad de la recaudación del impuesto a los activos no productivos en el país y en el exterior será destinada al sistema previsional. Si todos pagan con conciencia y con sentido de la solidaridad este impuesto que ya rige en el mediano plazo estaremos en condiciones de otorgar un aumento anual equivalente a algo más de un sueldo de nuestros jubilados”.

Ezequiel Burgo

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