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Habían pasado apenas segundos de las 22.28. Patricia Bullrich acaba de finalizar su discurso como jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado. Era momento de definiciones sobre la reforma laboral. Victoria Villarruel, protocolar, propuso que "se vote por medios electrónicos el orden del día". Pero entonces estalló la última polémica de la sesión en la Cámara alta, en la que la oposición cuestionó a la presidenta del Senado y hasta Bullrich, testigo de un incidente entre una senadora libertaria y Villarruel, salió a apoyar al peronista José Mayans.
Todo ocurrió por el sistema de votación y un asunto reglamentario. Lo que se trató este viernes fueron las modificaciones introducidas por Diputados en el proyecto original de reforma laboral, que había recibido media sanción en el Senado el 12 de febrero. Quienes este viernes votaran a favor, apoyarían el proyecto con cambios; quienes se pronunciaran en contra, respaldarían el texto original, con el artículo 44 incluido.
Villarruel se anticipó a la polémica, pero no logró evitar la última ronda de idas y vueltas en el tratamiento de un proyecto que, como ya anticipó la CGT, se judicializará.
"Quiero aclarar cómo va a ser la votación", dijo la presidenta del Senado. Tras pedir silencio, explicó: "Los que voten por la afirmativa lo van a hacer por la aceptación de las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados". Repitió esa idea. Y dijo: "Se vota".
Rápido pidieron la palabra y la vicepresidenta dejó escapar un gesto de frustración. "Sí, señador Mayans", le concedió la palabra al jefe de bloque Justicialista.
"Tengo que aclarar nuestro sentido del voto. Nuestro bloque y los bloques que nos acompañan votamos en contra tanto del proyecto enviado por el Senado como en contra del proyecto enviado por Diputados. No estamos de acuerdo con ninguno de los dos proyectos. Por tanto, votamos en contra", dijo el senador por Formosa.
El problema era que el sistema de votación, de acuerdo a lo que dispone la Constitución, no daba lugar a la posibilidad de dejar asentado en el tablero la oposición total a la reforma laboral.
"Quiero hacer la aclaración. En esta votación solamente están disponibles dos opciones. La primera opción es la aceptación de las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados. La segunda opción es la negativa a las modificaciones del proyecto de ley y por ende se ratifica el dictamen original", reiteró Villarruel sobre la letra chica de la sesión de este viernes.
Al instante pidió el micrófono Bullrich. Villarruel se lo dio con otro gesto de impaciencia. Y la jefa de bloque de La Libertad Avanza, de relación tensa con la vice, salió con un inesperado respaldo a Mayans.
—A mí me parece que es absolutamente razonable lo que dice el senador Mayans. Acá estamos discutiendo un proyecto y nosotros vamos a votar que sí y ellos van a votar que no. Esa opción ha quedado como restringida. Me parece que está bien que voten que no y que se interprete que es una votación por no al proyecto, porque si no va a quedar como que votan el proyecto que no quieren votar. No me parece justo eso.
—Yo entiendo, pero no tenemos opción por el artículo 81 de la Constitución Nacional —la interrumpió Villarruel, que pidió silencio ante los murmullos que crecían—. Entiendo las acotaciones tal como las están planteando, pero el voto es por la aceptación de las modificaciones de Diputados o por la negativa, ergo votan por el dictamen. O sea, la segunda es la insistencia sobre el dictamen original.
Hubo más gritos de protesta, a los que Villarruel contestó: "No tengo otra opción, señores. No hay otra opción".
Volvió Mayans. Amagó con una lectura y votación artículo por artículo, "para que haya claridad", aunque rápidamente despejó esa alternativa. "Obviamente no votamos ni un solo artículo, no estamos de acuerdo ni con la del Senado ni con la de Diputados, por eso votamos en contra", ratificó cómo se pronunciaría el bloque Justicialista.
Villarruel volvió a pedir silencio, en medio de murmullos que no terminaban. "Estamos en los últimos minutos", agregó la presidenta de la Cámara alta.
Entonces intervino Fernando Salino, senador por San Luis que entró por Unión por la Patria en 2023, dejó ahora el bloque Convicción Federal y estrenó esta semana la bancada Justicia Social Federal.
"Lo que está aclarando ahora se lo debió aclarar al miembro informante, que empezó esta sesión diciendo 'Está en consideración el proyecto'. Si está en consideración el proyecto, estamos por la negativa. Estamos por la negativa en general y en cada uno de sus artículos, aún cuando la formalidad proponga otra cosa", objetó Salino.
Otra vez, Villarruel dijo que comprendía "la razón", pero repitió las cuestiones constitucionales y de reglamento fino. Salino terminaría pulsando el botón de "En contra".
A pesar de un nuevo "Se vota", las gesticulaciones no cesaron. Los gritos tampoco.
El contador de voto y tiempo se reinió dos veces, por las demoras de algunos senadores para apretar el votón para votar. Al final, quedaron solamente dos. Eran José Carambia y Natalia Gadano, del bloque Movere por Santa Cruz, afín al gobernador Claudio Vidal. No pulsaron para forzar la votación a viva voz y la aclaración sobre su posición.
"Aclarar que en nuestro bloque estamos en contra de la normativa, pero entendiendo que el cambio que hizo Diputados es mejor que la norma original que salió de este cuerpo vamos a abstenernos. Pero estamos en contra de la reforma laboral", dejó asentado Carambia, para los libros.
Tanto él como Gadano había votado en contra cuando el Senado dio media sanción. Sus abstenciones marcaron las únicas diferencias en el tablero de votos, con respecto al del 12 de febrero.
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