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La inflación se picó y hasta abril no dará respiro, admiten dentro del Gobierno

hace mucho en clarin.com por Clarin.com - Home

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La inflación se picó y hasta abril no dará respiro, admiten dentro del Gobierno

En el Gobierno admiten por estas horas que recién en abril la inflación volverá a acercarse a 2%. La última vez que perforó ese piso fue en agosto de 2025. Si bien las mediciones privadas señalan que febrero daría menos que enero (2,9%), la tasa mensual estará arriba de 2,5% (Fundación Capital espera 2,6% y Analytica 2,8%). En marzo pegaría otro salto por las clases y demás ajustes. Y en abril sí registraría una cifra abajo de 2,5%.

El equipo económico ve una película similar. No lo dirá públicamente pero tiene estimaciones que muestran moderación en la desinflación, que viene más lenta a la del Presupuesto (10% i.a. para este año).

La explicación oficial de por qué van ocho meses consecutivos de alzas en los precios obedece a dos razones radica en dos ejes: aumentos puntuales como la carne y el traslado a las góndolas que empresas aplicaron tras el aumento del dólar a $ 1.500 en las elecciones de 2025. Más rápido o más lento, si el tipo de cambio sube todos tratan de recuperar márgenes.

Por lo tanto, son el rezago y las secuelas de un fortísimo proceso de dolarización de carteras cuando el oficialismo perdió en la provincia de Buenos Aires el año pasado, las pruebas que los economistas del equipo económico exhiben para mostrarse escépticos del reclamo de muchos economistas que piden un dólar arriba de $ 1.500 (y más también) para dinamizar la actividad.

En el Palacio de Hacienda creen que hay ser cautos y no dejarse llevar por los ‘cantos de sirena’ que piden un dólar más alto. “El sector privado está escupiendo los dólares”, señalan, y “la oferta es tanta que aún así el tipo de cambio estuvo bajando”. Encima el dato de actividad de diciembre que salió este martes fue mejor al esperado.

El Banco Central compró más divisas de las que anunció en el inicio del nuevo régimen. Santiago Bausili dijo que adquiriría el 5% del volumen negociado en el Mercado Abierto Electrónico y en promedio va el 16%. En el año compró US$ 2.556 millones.

Hay tres canales por los cuales el Gobierno puede recuperar la demanda de pesos luego de que los argentinos se llevaran 5% del PBI debajo de sus colchones: que los privados le vendan sus dólares a Bausili, que Bausili baje los encajes o que Caputo deje vencer la deuda y los pesos vuelvan a la calle. Como la prioridad del Gobierno, y el compromiso con el FMI y el Tesoro de EE.UU., es acumular reservas, la política económica se hace sobre el primer canal.

Hay quienes creen que el Gobierno tiene que hacerle perder plata a los que compraron dólares a $ 1.500. Y que sería equivocado darles salida a $ 1.600 dejando subir el tipo de cambio. Deben asumir el costo de sus decisiones, asumir las pérdidas y liquidar.

El que vendió sus dólares antes de las elecciones y puso los pesos en un plazo fijo renovándolo todos los meses obtuvo una ganancia en dólares que duplica la que paga en doce meses un bono del Tesoro de Estados Unidos a diez años: casi 8%. La consultora 1816 calculó que la ganancia en dólares con el carry trade de Milei-Caputo es 88% en 2 años.

El economista Fernando Marengo, del fondo Black Toro, habitual defensor de la estrategia del Gobierno y del plan de estabilización para una economía bimonetaria como la argentina, cree que Caputo hace bien en premiar al que apostó en pesos. Pero advierte que hay que hacerlo en el marco de una política económica “sostenible”, o sea, sin comprometer la actividad económica y el equilibrio general por una apuesta cambiaria. En ese sentido, sigue Marengo “hay que evitar la apreciación excesiva del peso, si bien el tipo de cambio real es una variable que un gobierno no puede manejar, una apreciación excesiva puede llevar a que el mercado se pregunte si el dólar no está muy barato y ello desatar expectativas que podrían jugar en contra para el objetivo del Banco Central de comprar dólares”.

Efectivamente, como dice Marengo, el dólar abajo de $ 1.400 disparó consultas de importadores y los que tienen deuda en dólares: ¿llegó el momento de cancelarlas? ¿tocó un piso el billete después del rebote de este martes?

El otro día el ministro de Economía, Luis Caputo, respondió un comentario en X del economista Lucas Llach sobre uno de los inconvenientes que supone fijar un piso al precio del dólar y evitar que siga cayendo: nadie se desharía de divisas. “Nadie vende sus dólares a un precio que sólo puede aumentar”, dijo Llach. “Hay un dilema ahí”.

Caputo asintió al planteo de Llach (“Exactamente”). Luego aprovechó para pegarle un palo a los economistas. “La probabilidad de que los consultores entiendan eso es bastante baja. Así que, mientras tanto, seguiremos escuchando el llanto de los partidarios de que el dólar “flote, pero solo para arriba”.

En el Ministerio de Economía califican a muchos economistas de “flotadores asimétricos: se quejan cuando va para abajo”. Pero ya no solo son los economistas más heterodoxos los que advierten sobre el dólar en $ 1.400. También los hay ortodoxos como Alberto Ades, un habitual elogioso de la política económica del Gobierno.

En el Gobierno creen que haber dejado a caer el dólar a los niveles actuales ayudó a contrarrestar aquellas fuerzas que desencadenaron la aceleración inflacionaria, como los aumentos de la carne y la caída de la demanda de dinero. Y que solo resta esperar hasta abril para ver una nueva mejora.

“El mes de abril será clave en materia de inflación si bien no esperamos que quiebre la barrera de 2% mensual en el primer semestre”, dice Carlos Pérez, economista de Fundación Capital, que estima una inflación para este año de 29%. En el Gobierno confían que será todavía menor.

Ezequiel Burgo

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