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La decisión que se venía cocinando quedó confirmada este lunes por la tarde. Tres senadores de Convicción Federal, la bancada en la que confluía un grupo enfrentado a la conducción de Cristina Kirchner, abandonaron el interbloque peronista presidido por José Mayans. Los otros dos miembros permanecerán, con otro nombre. De ese modo el principal espacio opositor quedó con 25 integrantes, el nivel de representación más bajo en la Cámara alta desde la recuperación de la democracia.
La jujeña Carolina Moises -presidirá el bloque-, el catamarqueño Guillermo Andrada y la tucumana Sandra Mendoza confirmaron la ruptura con un comunicado, en el que argumentaron la determinación en el conflicto más reciente en torno a la decisión de los referentes kirchneristas de no integrar las comisiones en protesta por la cantidad de lugares asignados por el oficialismo. Como adelantó Clarín, estaba resuelto que el anuncio se concretaría antes de la sesión preparatoria de este martes, en la que se ratificarán las autoridades de la Cámara y el criterio para conformar las comisiones.
“La oposición y las minorías deben estar representadas en las cámaras legislativas a través de los dictámenes, las propuestas, los proyectos y la participación en el debate de forma institucional. Este espacio parlamentario va a ocupar los lugares que le corresponden en las comisiones para sostener la representatividad que el kirchnerismo hoy le niega a la oposición”, aseguraron los tres senadores en el texto. En cambio, el puntano Fernando Salino y el riojano Fernando Rejal continuarán en el interbloque peronista.
Los tres senadores que anunciaron su salida se mueven en sintonía con los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta), aliados al oficialismo. Moises, Andrada y Mendoza votaron a favor del Presupuesto 2026, lo que agravó la tensión interna. Luego el PJ nacional, a través de los interventores del partido en Jujuy, suspendió a Moises por ese respaldo y por haber apoyado ofertas electorales al margen del PJ en 2025.
A su vez, esos tres mandatarios provinciales colaboraron con el Gobierno para el avance de la reforma laboral en Diputados: Jalil a través de tres legisladores que dieron quórum, Jaldo y Sáenz con ayuda tanto para abrir la sesión como en el momento de la votación. Eso generó nuevos cruces con referentes kirchneristas en el recinto y en las redes sociales.
“No somos libertarios, no nos vamos con Milei y somos críticos de su plan económico”, abrieron el paraguas los senadores díscolos ante las críticas que venían recibiendo y se profundizarán ante el quiebre consumado. Para el final dejaron una crítica a Cristina Kirchner en su rol de presidenta del PJ. “La conducción del Partido Justicialista nacional se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y expulsar compañeros medidos en sus conductas sin objetividad, y son responsables también de los fracasos electorales”, apuntaron.
Moises, Andrada y Mendoza no descartan armar un interbloque con la salteña Flavia Royón -alineada con Sáenz-, la tucumana Beatriz Avila -con Jaldo- y otros senadores que responden a gobernadores como los misioneros Carlos Arce y Sonia Decut.
Un rato antes de que se confirmara el quiebre, el PJ nacional difundió un comunicado con fuertes cuestionamientos al llamado proyecto de modernización laboral, y tramos dedicados a los que ayudaron al oficialismo a aprobarlo. “Quienes votaron esta reforma lo hicieron contra la doctrina histórica de nuestro movimiento, contra la justicia social y contra quienes dicen representar. El peronismo nació para ampliar derechos, no para convalidar su eliminación; nació para dignificar el trabajo, no para convertirlo en esclavo”, señaló el texto titulado "al pueblo trabajador", y volvió a esa discusión interna en el cierre: "La historia, tarde o temprano, pone las cosas en lugar. Y también a quienes, por acción u omisión, eligieron estar del lado equivocado”.
El interbloque popular quedó conformado por los 21 senadores de la bancada Justicialista, los dos santiagueños (Gerardo Zamora y Elia Moreno) y Salino y Rejal, que armaron la bancada Justicia Social Federal. En total suman 25, apenas uno más del tercio necesario para bloquear los planes del oficialismo que requieran una mayoría de dos tercios, como la designación de miembros de la Corte Suprema y el Procurador.
Antes del recambio legislativo el peronismo reunía 34 senadores, a sólo tres de los necesarios para alcanzar el quórum. Y antes tenía todavía más poder en la Cámara alta, al punto de controlarla desde 1983 hasta 2017, cuando bajó a 35 miembros. La Libertad Avanza trepó a 21 legisladores y con sus aliados supera al interbloque popular, como quedó reflejado en la votación de la reforma laboral y en el reparto de las comisiones.
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