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Daniel Marx es un economista con una dilatada experiencia en el sector público desde que fue director del Banco Central en la administración Alfonsín y negociador de la deuda de la mano de Domingo Cavallo en tiempos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Desde el 2000 y ya en la actividad privada, se dedicó a la reestructuración de deuda de numerosas empresas y a fusiones y adquisiciones de las más diversas compañías. Es presidente del directorio de Edenor. Aquí su diálogo con Clarín.
-Hay una cuestión de corto plazo y una de mediano y armado del mercado. El corto plazo, si uno mira el mercado cambiario, hay una oferta proveniente de las exportaciones y una menor demanda de importaciones. Y hay oferta por la cuenta capital y financiera de la balanza de pagos. Existe una muy menor dolarización de portafolios, que fue muy fuerte el año pasado. Influye también la emisión de deuda por compañías en el exterior que la usan para volcar a inversiones. Entonces, ahora tenemos la corriente en el sentido de vender dólares más que comprar.
- La cuestión de mediano plazo es cuál es el equilibrio y cómo se evita la volatilidad especialmente. Y la tentación muchas veces es, los decisores de políticas, tratar de pisar el dólar lo más posible por su influencia en los precios. Y sobre eso también se montan las corrientes financieras. Entonces, si se lo pisa por ahora y tiene éxito, se exacerba la entrada dólares. Pero después se puede exacerbar la salida. Entonces, hay que tratar de ir regulando este mercado, en cuanto a abrir las restricciones y cómo manejarlas, en un país que tiene una historia muy complicada. Porque la historia no es solo la tasa de inflación y la devaluación recurrente, también es una historia donde la relación comercial con el área del dólar es mucho menor que la relación financiera.
-Caputo dijo cuando el dólar estaba en $1.500 que se sentía cómodo. Ahora está en 1.390...
- Y hay quejas. Algunos dicen que debiera estar en $1.700, otros 1.900. El proceso de descubrir cuál es el tipo de cambio de equilibrio es complicado. Lo mejor es que el gobierno vele por la estabilidad y transparencia del mercado, interviniendo en situaciones precisas. Ha habido una caída del dólar frente a otras monedas. Y desde el punto de vista comercial, frente al real de Brasil, el renminbi de China. En Argentina tenemos un tema con el mercado cambiario, que no está totalmente abierto. Y en lo comercial aparecen subsidios de otros países, distorsiones de comercio y están ocurriendo las dos cosas a la vez, una cuestión cambiaria y una cuestión, de manejo comercial. Aún teniendo un dólar, superior, eso no reemplaza las cuestiones de manejo comercial en estos momentos. Entonces, no me atrevería a decir si el dólar está bien o mal, si no cómo debería funcionar. Y ese aspecto no está claro.
-Caputo dijo que no piensa salir a los mercados, que va a buscar financiación por otros caminos. ¿Le alcanza?
-En el corto plazo no tendría holgura por el lado de oferta de divisas y su capacidad de comprar divisas. Pero habría que diferenciar si va a comprar a través del Tesoro divisas para atender sus pagos de deuda. Y los pagos de deuda no son exclusivamente de los bonos, Argentina tiene mucha dependencia de fuentes extraordinarias de financiamiento, que no son normales, como recurrir al Fondo o al Tesoro de Estados Unidos. Son ingresos extraordinarios para determinadas situaciones muy transitorias y complejas. Habrá que ver cómo evoluciona la confianza y los ingresos de fondos. El Banco Central podría hacer un manejo de compra de divisas para recomponer reservas, y usarlo de manera equilibrada para atender sus pasivos. Si Argentina demuestra que tiene una fuente de financiamiento, y se independiza de esas ayudas extraordinarias, con un mercado local que empuja evitando la volatilidad, será una fortaleza para salir limitadamente a los mercados.
- ¿Cómo ve la posibilidad de que los bancos otorguen créditos en dólares a quienes no generan dólares?
-Los bancos manejan su fondeo con depósitos del público. El Banco Central es como un prestamista en última instancia o garante de algunos depósitos. La lógica es que trate de regular y poner normas para el uso prudencial de esos fondos. Las personas en Argentina no tienen atado sus ingresos al dólar. Hay que ser muy prudente.
-Argentina quiere ganar competitividad y debería hacerlo, y tener una apertura comercial, pero se encuentra que de repente aparecen proveedores muy grandes, muy subsidiados y habrá que ver sus implicancias incluso sobre el tejido social local. Hay un riesgo en lo social. En Argentina tenemos una estructura que no está adaptada, que ha vivido décadas con otras reglas de juego. El desafío es que los costos de la transición sean lo más bajos posibles, lo cual no significa anularlos. El manejo de la transición va a tener mucho efecto sobre la actividad económica y las oportunidades. Muchos de los llamados países emergentes han pasado por estas situaciones, en un mundo distinto moviéndose a la globalización. Se puede decir que hoy el acceso a ganancias de productividad física por razones tecnológicas es más fácil de lo que era en ese momento. El secreto es la cirugía fina.
-Ustedes también intervienen en fusiones y adquisiciones de empresas en los que aparecen multinacionales batiéndose en retirada y locales comprando...
-Los locales vieron una oportunidad que no son solo precios, sino la capacidad de desarrollo, y están dispuestos a apostar a eso. Se encuentran que tienen más músculo financiero que antes, por el acceso al financiamiento que está más disponible.
-Hubo una recuperación que ha permitido financiar algún plan de inversiones. A la normalización del mercado eléctrico todavía le faltan pasos. Existen cuellos de botella, por ejemplo, en el transporte de la energía. Pero hay una evolución tecnológica muy importante por ejemplo con el uso de baterías que antes era costosísimo para aplanar los picos de consumo especialmente. Permite atender picos sin necesariamente esperar para concretar determinadas inversiones de generación.
-Confío que la tendencia de deflación va a continuar. Bajar del escalón actual no es tan fácil ni tan inmediato, pero la tendencia está. Observo que la actividad en su conjunto, año contra año, va a crecer, pero seguirá muy dispar. Sobre el tipo de cambio, que es siempre la gran pregunta, hay que considerar que Argentina contra los países con los que comercia lo ha apreciado más. Hay dilemas acerca de cómo van a resolver la acumulación de reservas y mantener un comercio sin afectar la actividad. Las cuestiones de manejo micro y de gestión ahora pasan a ser muy relevantes.
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