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- Trabaja en Nueva York hace 30 años siguiendo el mercado. Sube a diario en sus redes un reporte con un resumen de la jornada. ¿Estos días que pasó por Buenos Aires ve la economía mundial jugando a favor o en contra de Argentina?
-Diría que hay un contexto internacional relativamente favorable para la Argentina aún cuando existen desafíos comerciales y geopolíticos por resolver. El mundo está complicado y puede haber accidentes que generen aversión al riesgo e impacten en economías como la argentina.
-¿La decisión de la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. sobre las tarifas impactará? ¿las nuevas subas de Trump?
-No veo que lo de la Corte, Trump y las tarifas nos pegue mucho. Sí miraría las tasas de interés. Y en la mayoría de los países desarrollados, excepto Japón, se van a mantener sin cambios o se van a relajar las tasas. Y eso es favorable si se lo compara a 2018.
-Así es. Y la Argentina derrapó aquel entonces. Pero hoy es menos probable que suceda. También es menos probable que se aprecie el dólar a nivel mundial, incluso se espera un dólar ligeramente más débil que es bueno para los precios de los commodities y nuestro peso. No veo que en 2026 el dólar a nivel mundial se deprecie 10% como el año pasado pero la tendencia probablemente es a una depreciación moderada. En resumen: es un contexto externo relativamente favorable en un contexto doméstico para un tercer año de Milei que se diferencia a otros terceros años de gobiernos anteriores.
-El año pasado, a pesar de que había elecciones de medio término, el Gobierno no se gastó todo el superávit fiscal. Muchas veces en el segundo año para hacer una buena elección, los gobiernos ponen toda la carne sobre el asador y llegan al tercero con la lengua afuera. Esto no le pasó a Milei que está llegando a 2026 con una posición fiscal sólida y en la elección le fue bastante mejor, no quizá respecto a lo que se esperaba en marzo-abril de 2025 pero sí de lo que se veía en agosto o septiembre . Y además en el tercer año el Gobierno pasa una reforma laboral que hace 30 años no se podría lograr algo así. O sea que 2026 puede ser un buen año para Argentina, tanto por el contexto externo, doméstico.
-Le respondo con una pregunta: ¿quiere el equipo económico volver al mercado internacional? No lo tengo claro. Ellos dicen que no, que desean gradualmente reducir la exposición de deuda bajo ley extranjera vía superávit fiscal o cambiar la composición para tener más deuda local y menos bajo ley extranjera. No los veo regresando con el riesgo país arriba de 500 puntos porque significaría pagar cerca de 10% y demostraría desesperación. Si salen en algún momento al mercado van a querer hacerlo pagando tasas de 6 o 7%.
-No me he reunido con el equipo económico en este viaje pero da la impresión que ponen alguna esperanza en la ley de Inocencia Fiscal, que eso genere dólares, y que eventualmente puedan invertirse en deuda para hacer rollover.
-¿Cómo ve el cambio de estrategia del Banco Central de comprar reservas e indexar los límites de la banda cambiaria?
-Evidentemente creyeron que la inflación a esta altura iba a estar en 1% mensual y por eso diseñaron una banda que se actualizaba 1% por mes. Pero la inflación se aceleró y se estabilizó más cerca del dos o 2,5% atrasando el techo de la banda. El Banco Central lo modificó, lo cual es positivo. ¿Por qué es positivo? Porque eso que el Gobierno dice de que el peso será más caro si hacemos las cosas bien, cosa que comparto, sucederá eventualmente en el futuro. ¿Cuándo? Cuando abramos la economía, con la reforma laboral, si se hace una reforma tributaria, si se resuelve el tema previsional, si se reforma el Estado, si las provincias se achican y así. Mientras tanto, para llegar a todo eso, hace falta una transición para la cual hay que acumular reservas que no tenemos y para todo ello se necesita un tipo de cambio ‘competitivo’, más depreciado. Al mismo tiempo se necesita generar mucho empleo formal.
-No sé si tanto. Son personas que en definitiva trabajan, tienen un ingreso y la tasa de desempleo es relativamente baja. Pero en la Argentina hay una fracción importante de personas que se jubila a los 50 años y otra que se desempeña en el sector público sin hacer un trabajo productivo. Hay desempleo encubierto. Mi pregunta es si con el dólar de $ 1.400 se generan trabajos productivos en un momento en el que se abre la economía. Ahí está la cuestión.
-No digo que sea fácil de hacerlo. Solo que la transición a ese equilibrio de largo plazo al que el Gobierno se refiere diciendo que nos llevará a un tipo de cambio apreciado, o sea a una Argentina más cara, requiere antes de un dólar más alto. Si usted piensa en Japón después de la Segunda Guerra Mundial es verdad que el tipo de cambio se apreció. Pero durante varios años tuvieron que reconstruirse y para ello necesitaron de la construcción y que fuera barata en dólares, producir en fábricas y todo eso. Hoy la Argentina no es muy barata en dólares.
-Al Gobierno también lo critican los que querían el dólar fijo para bajar la inflación
-Con el crawl del dólar al 1% mensual se daba una pauta para negociar salarios y coordinar precios. Esa ancla nominal se perdió. Pero hay que elegir ¿no? Si se baja la inflación muy rápido se genera otro tipo de problemas porque una tasa de interés más alta termina pegando en sectores que son sensibles y un tipo de cambio más apreciado en términos reales. Hay que tener en cuenta que la inflación es un impuesto que se deja de recaudar y ahí vale la pena repasar la experiencia de Uruguay y lo que el economista de ese país, Ernesto Talvi, siempre menciona: Uruguay bajó la inflación de 200% a 40% en un año pero de 40% anual a un dígito demoró 5 o 6 años. ¿Fue un fracaso? Para nada. Tenían que reconstruir el balance de su Banco Central y usaron la inflación como impuesto para hacerlo. Por eso la bajaron despacio. La Argentina tiene que pensar en eso.
-Sería bueno que nos cueste. Pero hay que cambiar un poco el mensaje: no vamos a bajar la inflación a un dígito anual en 2026.
-El Gobierno entiende que su principal capital político está en bajar la inflación y este plan está diseñado en función de ello. Ahora yo le pregunto a usted que vive en la Argentina: ¿le hace mucha diferencia vivir con una inflación de 1% mensual o 2% mensual? No hay tanta diferencia para alguien que vive y trabaja aquí, dada la historia del país, memorias, etc. Sería bueno que Milei llegue a una inflación así recién al final de un eventual segundo mandato suyo. No creo que la elección de 2027 Milei la gane o la pierda porque la inflación sea 10% o 20% anual sino por cómo esté la economía y si genera empleo.
-Les parece una persona muy atractiva porque dice lo que mucha gente en EE.UU. piensa y no se anima a hacerlo en público. Una suerte de profeta. Allí hay dos grupos de personas que miran a la Argentina. Uno que quiere volver al Estados Unidos tradicional, menos woke y con un resultado fiscal más razonable viendo a Milei con interés. Después está el sector financiero que le importa tres pepinos la ideología de Milei y que quiere ver si hay una oportunidad para comprar un bono barato y venderlo caro.
-Cuesta todavía. Por dos motivos. Primero, porque los precios de los activos argentinos subieron ya bastante. Segundo, porque hay que tener en cuenta que mucha gente a lo largo de los últimos 20/25 años perdió mucha plata en Argentina. Le doy el ejemplo de mi jefe que es una persona de 70 años que hace 40 se dedica a los mercados emergentes y vio no sé cuántas crisis de la Argentina. Cuando le digo de ver algo en el país me dice “¿Para qué complicarse la vida? Voy a ser el último en enterarme cuando hagan algo mal, me van a recortar el 30%/40%, invierto mejor en tecnología en Estados Unidos o en oro y no en cosas para las que tengo leer cinco diarios por día”. Siempre habrá gente joven que entró al mercado argentino hace poco, que no tiene esta memoria, se entusiasma y compra. Pero invertir en la Argentina siempre es difícil para la gente que tiene memoria porque le han pegado.
-¿Qué esperan inversores y empresarios en Nueva York dentro de unas semanas de la semana argentina y ver a Milei?
-El programa tiene mucho de lo sectorial, minería, energía, agro. El foco sin duda estará en la economía real a diferencia de lo que muchas veces sucede en estos eventos.
-Sí, los analistas de macro y finanzas. Pero no, los inversores del sector real. Creo que Milei en Nueva York debería poner énfasis en las reformas que seguirá haciendo.
-Peco de haberme entusiasmado más de una vez. En los ‘90 uno pensó que eso podía pasar y con Macri también. Creo que ahora puede suceder. Es un gobierno muy comprometido con lo fiscal que ha sido el problema de siempre. La oposición le veo muy dividida. Axel Kicillof aún no es el candidato cantado del peronismo.
Alberto Ades es director de investigación y estrategia del hedge fund NWI Management. Empezó hace más de 30 años a trabajar en EE.UU.. “Cuando me inicié los equipos de trading de mercados emergentes eran muy chicos y las oportunidades infinitas. No sabía nada porque en la facultad aprendés teoría”. Es abogado de la UBA y doctor en Economía de Harvard.
“Trabajaba en Goldman Sachs y viajaba a la Argentina donde me juntaba con Mingo Cavallo y Roque Fernández. También me dieron para cubrir Ecuador, Perú, Chile. Un día alguien basado en Londres que cubría el este europeo se fue, no lo reemplazaron y tomé Hungría, República Checa. Me volví el economista principal de Goldman Sachs para ocho economías. Después me dijeron que sería el estratega global de mercados. Les dije que de Asia no sabía nada. “Tenés que hacer todo”, me respondieron. Eran equipos tan chicos con oportunidades enormes de aprendizaje, de exposición y de crecimiento. Hoy la industria se ha consolidado bastante, los equipos son más grandes y cuando una persona empieza recibe un trabajo mucho más acotado. Además hoy las regulaciones son mucho más intensas. Hoy las tareas están más controladas y por lo tanto tienen menos adrenalina”.
-Mencionó la Argentina y la memoria como elemento que a los inversores les impide volcar plata al país, ¿cómo ve a los más jóvenes en su industria hoy en día y esa ‘memoria’?
-Por la intensidad del trabajo el mercado financiero tiende a estar dominado por gente joven. Y la gente más mayor, que es la gente que posee esa memoria, tiende a alejarse porque el ritmo es muy, muy intenso. Muchas personas están en la oficina a las 6 o 6:30 de la mañana y se queda 12 horas. Esto no es para cualquiera y por eso creo que los mercados financieros pierdan ‘memoria’, porque los viejos nos vamos y cada tanto están estos periodos de entusiasmo diciendo ‘esta vez es diferente’ y en general no es diferente. Hoy es un momento similar al que se dio con el dot com en los 2000, quizás más importante en el aporte a la productividad. Pero eso no quiere decir que no puedas tener burbujas en determinados sectores.
En 2025 Ades publicó Economía conversada, una introducción completa y metódica a la economía escrita en lenguaje coloquial y accesible, sin tecnicismos ni fórmulas. La obra propone un recorrido integrado por el comportamiento de consumidores y empresas, la política monetaria y fiscal, y el funcionamiento del comercio y las finanzas internacionales, recurriendo a una forma poco convencional: diálogos y entrevistas imaginarias con grandes economistas —de Adam Smith a Paul Krugman—, que sitúan las ideas en su contexto histórico y las ponen a dialogar con los desafíos del presente. El libro está escrito desde la consigna que sea entendido por el no experto y justamente está destinado a todos aquellos quieran iniciarse en la economía a través de ejemplos y un chatbot interactivo con el lector.
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