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La triste caída de Bioceres, la firma de tecnología para el campo que voló como Icaro

hace 10 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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La triste caída de Bioceres, la firma de tecnología para el campo que voló como Icaro

Frente al puerto de Rosario, en un conjunto blanco radiante de edificios, todo un símbolo de modernidad, se despliega la sede de Bioceres, la empresa que comenzó a imaginarse en el dramático 2001 y que supo ser vanguardia en la tecnología que se aplica en el campo.

Aún confluyen, aunque en escaso número, matemáticos, genetistas, químicos, ingenieros de varias especialidades en el que fue un ambiente de pura creación.

Sus accionistas eran 305 productores que apostaron a una firma que reinvertía todas sus utilidades. A partir de sus descubrimientos y un crecimiento sostenido, sobre Bioceres se construyó un holding, se compraron otras firmas y hasta debutó en el Nasdaq, el mercado de EE.UU. pensado para las tecnológicas.

Precisamente, cuando se lanzó a la bolsa,  Bioceres tuvo que sumar a Rizobacter, líder en inoculantes de semillas y fertilizantes biológicos con una amplia cadena comercial. Compraron la firma para tener más densidad. 

La sede de Bioceres en Rosario.

También adquirieron Chemotecnica, cuya principal actividad pasa por la síntesis de principios activos para sanidad animal (antiparasitarios), protección de cultivos (insecticidas, herbicidas y fungicidas) y salud ambiental. Y realizaron un complejo intercambio de acciones para que la estadounidense Moolec Science, experta en agricultura molecular, pasara a ser la controlante del grupo.

Pero como le sucedió al Ícaro de la mitología, voló tan alto que sus alas se derritieron por el sol. Y en ese proceso hubo mucho más. El pasado 16 de junio designaron como CEO al empresario uruguayo Juan Sartori, que hasta se candidateó como presidente del país vecino y logró ser senador por el Partido Nacional. Sartori, principal accionista de Union Group Venture Limited, está casado con la hija del magnate ruso Dmitry Rybolovlev y aparece muy vinculado a clubes de fútbol y fondos cripto como Tether, el flamante dueño de Adecoagro.

El empresario uruguayo Juan Sartori

En su administración de Bioceres hubo una serie de movimientos por los cuales, Moolec Science que era la controlante del Grupo Bioceres pasó a manos de UnionGroup Venture Limited, de Sartori cuya primera decisión en la compañía fue no pagar una deuda millonaria. Así, la que fue una generadora de proyectos biotecnológicos en un vértice que unió el saber científico con el productor y además le buscaba financiamiento, hoy está agonizando.

Desde sus inicios, la ubicación estratégica de Bioceres en Rosario tenía mucho sentido, ya que es el gran polo productivo del agro. En apenas 10 kilómetros sobre el río Paraná se concentra el grueso de la capacidad de molienda de oleaginosas, la mayor generadora de divisas argentina.

A eso se agregaron plantas de biodiésel. Y alrededor de Rosario surgieron decenas de emprendimientos con soluciones innovadoras para el agro.

Entre los hallazgos de Bioceres se contabiliza lo que lograron del cártamo, una oleaginosa que se cultiva en el Noroeste. En el ADN le colocaron una enzima bovina, la quimosina, con un promotor, para obtener esa misma enzima y utilizarla en la fabricación de quesos. Con la quimosina del cártamo sustituyeron importaciones millonarias.

Otra de las investigaciones de Bioceres se basó en una nueva generación de rodenticidas, esta vez en forma de esterilizador para que las ratas no se reproduzcan.

El rodenticida se apoya en un ingrediente activo, el triptolide, que se obtiene de una planta china, pero el proceso es muy costoso. Bioceres analizó la ruta del genoma que hace que esa planta produzca triptolide y decidió ponerle a ese camino metabólico una bacteria para que produzca el ingrediente activo.

Raquel Chan en uno de los laboratorios del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral

Claro que la joya que la llevó a la fama mundial fue el descubrimiento que hizo la investigadora Raquel Chan, de la Universidad del Litoral. Se trata del gen HB4 de resistencia a la sequía que Chan obtuvo del cultivo del girasol para obtener semillas de trigo y soja resistentes a la sequía.

Fue la primera en el mundo. Contabiliza 750 patentes y pedidos de patentes. Todo esos hitos parecen haber quedado atrás. La acción de Bioceres que arrancó en US$6, hoy cotiza a US$0,59. Una caída estrepitosa.

Silvia Naishtat

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