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La minera canadiense First Quantum Minerals actualizó esta semana sus proyecciones para su proyecto de cobre Taca Taca en Salta y elevó de manera significativa las inversiones previstas: pasó de los US$ 3.600 millones estimados en reportes anteriores, a unos US$ 5.250 millones.
La nueva cifra convierte al emprendimiento en una de las mayores apuestas en carpeta para la minería en la Argentina, con vistas a presentar su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) durante el primer semestre de 2026.
First Quantum presentó una nueva versión del informe técnico del yacimiento, ubicado en la Puna salteña, y ratificó que el proyecto apunta a una producción de 291.000 toneladas anuales de cobre en promedio durante los primeros 10 años de operaciones, además de oro y molibdeno como subproductos.
Solo por el cobre y tomando precios actuales, las exportaciones superarían los 3.750 millones de dólares por año. La primera producción podría estar lista en 2030 o 2031, dependiendo de los tiempos en que se tome la decisión de inversión y el inicio de la construcción de la mina.
El proyecto generará en el pico de construcción hasta 4.000 puestos de trabajo, mientras que en la etapa de operaciones el número se estabilizaría en torno a los 2.000 empleos directos, además del efecto indirecto sobre proveedores y servicios.
La vida útil de Taca Taca superará los 35 años. El yacimiento está ubicado en las inmediaciones de la estación ferroviaria Taca Taca (del ramal C14 del Belgrano Cargas, una de las próximas privatizaciones del Gobierno) a pocos kilómetros del pueblo salteño de Tolar Grande, a 3.650 metros de altura sobre el nivel del mar.
First Quantum considera que Taca Taca es su proyecto con mayor probabilidad de desarrollo a corto plazo. Se trata de una iniciativa estratégica dentro de su cartera de proyectos, con potencial para consolidarse como una operación de cobre de clase mundial.
“Taca Taca es uno de los activos de cobre sin desarrollar más importantes del mundo”, afirmó Tristan Pascall, CEO de First Quantum Minerals, quien también destacó la importancia del RIGI.
“Hubo un cambio significativo en Argentina en la promoción de inversiones. La introducción del RIGI proporciona un marco para invertir en el país y ofrece previsibilidad y estabilidad para las inversiones a largo plazo”, celebró.
Se espera que los valores del cobre continúen en ascenso hasta mediados de la próxima década, dado que es uno de los minerales críticos para la transición energética global, la demanda de la inteligencia artificial y la reconfiguración geopolítica entre polos de países alineados con Estados Unidos y China.
La actualización también deja en evidencia el desafío de infraestructura que implica avanzar con un emprendimiento de esa magnitud en una zona aislada, cercana a la Cordillera de los Andes. Clarín visitó el proyecto en febrero del año pasado y pudo corroborar los desafíos logísticos del litio y el cobre en Salta.
Por ejemplo, la falta de inversión en obra pública vial complica el abastecimiento de insumos y la salida exportadora de los camiones, que pueden quedar trabados varias horas en la Ruta Nacional 51, que va de San Antonio de los Cobres hasta la capital de Salta.
Las inversiones en infraestructura de Taca Taca llegarían a US$ 945 millones, antes de obtener ingresos brutos totales a lo largo de la vida útil de US$ 82.500 millones.
Este anuncio se produce en la misma semana en que Vicuña confirmó que, si avanza su proyecto en San Juan, pondrá inversiones por US$ 18.000 millones para sacar cobre, oro y plata de los depósitos Josemaría y Filo del Sol.
El año pasado Glencore presentó su solicitud de RIGI por US$ 13.300 millones para las minas El Pachón (San Juan) y Agua Rica (Catamarca), y anunció que a partir de 2028 volverá a producir cobre en La Alumbrera, la última gran operación de escala en la Argentina, cerrada en 2018.
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