Gazette
Oficial
$ 1399,15
-1,42%
Blue
$ 1430,00
-0,69%
MEP
$ 1402,08
-0,50%
CCL
$ 1439,75
-0,50%
Risk
519
-0,95%%

Más precariedad, menos nacimientos: la paradoja de la reforma laboral

hace 12 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.

Más precariedad, menos nacimientos: la paradoja de la reforma laboral

La reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei es sin dudas desfavorable para la mayoría de los trabajadores, pero si además se la analiza a la luz de la estructura real del mercado laboral del país y de la organización social del cuidado, el impacto es peor para las mujeres y profundiza aún más la desigualdad.

Es bien sabido que las mujeres concentran mayores niveles de informalidad y precarización. En sectores altamente feminizados, como el trabajo en casas particulares, servicios y comercio, predominan los vínculos inestables, las jornadas parciales o de días salteados y hay una gran desprotección frente a los despidos. La ampliación del período de prueba, los cambios en las indemnizaciones y la flexibilización de las contrataciones incidirán con más fuerza donde ya hay mayor vulnerabilidad estructural.

El proyecto ignora completamente la distribución desigual de las tareas de cuidado. En Argentina, las mujeres dedican aproximadamente el doble de tiempo que los varones al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Esa sobrecarga condiciona su trayectoria laboral: más interrupciones, más informalidad, más empleo parcial. Sin ampliación de licencias, sin corresponsabilidad y sin un sistema integral de cuidados, cualquier flexibilización se traduce en mayor precariedad femenina.

La contradicción aparece cuando el propio gobierno manifiesta preocupación por la caída de la natalidad. ¿Qué mujer decidirá tener un hijo si su empleo es más inestable, si se debilitan las garantías frente al despido y si los varones apenas cuentan con dos días de licencia por paternidad? El mercado laboral argentino ya penaliza la maternidad. Reducir derechos no incentiva nacimientos: incrementa el costo individual de maternar.

La feminización de la pobreza es un dato estructural. Los hogares monoparentales encabezados por mujeres presentan tasas más altas de pobreza, combinando menores ingresos con mayores responsabilidades de cuidado. Si la reforma avanza, se consolidará el círculo: menos estabilidad, más dependencia económica, menor autonomía.

Modernizar el trabajo no puede implicar invisibilizar quién sostiene la reproducción social. Si el objetivo declarado es más empleo y más natalidad, la ecuación es otra: estabilidad, ingresos dignos, licencias equitativas y políticas públicas de cuidado. De lo contrario, el mensaje es contradictorio: se promueve que nazcan más niños, pero se debilitan las condiciones materiales para criarlos.

Mariana Iglesias

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín