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Los fantasmas de Milei, los secretos de la UIA con Caputo y las peleas en el Gobierno

hace 22 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Marcelo Bonelli

Milei explotó el miércoles contra el cierre de Fate. El Presidente agitó sus propios fantasmas conspirativos y acusó a Javier Madanes de intentar “chantajearlo”. Después, Santiago Caputo ordenó a su rentado ejército de trolls repetir insultos y el propio Agustín Laje incitó a “acabar” con los “empresaurios”. La furia se desató porque Javo elucubró que el cierre de Fate formaba parte de una conspiración contra su gobierno.

Milei decía, sin elemento alguno, que había un pacto espurio entre Quintanilla y la CGT, contra la Casa Rosada. Javo ve debajo de cada baldosa un complot y en eso coincide con otra abonada a las teoría conspirativas. En eso, Milei y Cristina son idénticos.

La ex presidenta sostiene que su detención domiciliaria -y el fracaso en contener la inflación durante su gobierno- es fruto de una “conjura”. Milei también cree que hay hombres malos, que intentan complicar su gobierno. Ambos utilizan igual artilugio: cuando sufren un traspié culpan a empresarios, periodistas, sindicatos y hasta jueces, de sus propios errores.

El Pibe Caputo abona la estrategia e incentiva los miedos en la Quinta de Olivos. La estrategia comunicacional es simple: la culpa del problema es de gente malvada que quiere hacer fracasar su programa.

Madanes Quintanilla ya había avisado del cierre de la compañía hace muchos meses al “máximo nivel” de la Casa Rosada. Dicen que lo sabía Karina, lo conocía Toto Caputo y tenía un informe preciso y por escrito Pablo Lavigne.

El directorio de Fate decidió el cierre antes de fin de año y eso fue anticipado a la Casa Rosada. Los motivos reales: el achique de mercado, la salvaje competencia China y las constantes planteos gremiales.

Milei decidió el ataque a Madanes ya muy avanzado el día. Fue una forma de eludir discutir el problema de fondo: las inconsistencias de la propia política económica y el ataque que sufre el aparato productivo. En definitiva la depresión fabril.

La UIA – donde Quintanilla no participa – aprovechó y emitió un inusual comunicado para enfocar el problema. Denunció que durante el gobierno de Milei la actividad fabril perdió 65.000 empleos. Se trata de un equivalente a 70 empresas Fate.

El texto fue durísimo y reflejó el malestar fabril. Martín Rapallini motorizó la declaración, después de varias consultas con la cúpula de la UIA e incluso los dueños de Fate. En verdad, las bravuconadas contra Madanes – y antes contra Paolo Rocca – inquietan a todos los hombres de negocios. Intranquilizan en AEA, la Cámara de la Construcción y también Adeba. En la última reunión de la UIA hubo fuertes críticas por la ausencia de la política fabril. Clarín contó que el metalúrgico Elio de Re advirtió en privado: “esto es un industricidio”.

La UIA estuvo -en el medio- con Toto. La conversación fue cordial y hubo abrazos. Pero se avanzó poco y Toto tiró todas a la tribuna. Así, el resultado fue intrascendente. Lo frustrante del encuentro se confirmó en el tono de su difusión: solo declaraciones formales y ambiguas.

La delegación fabril – Rapallini, Eduardo Nougués y Rodrigo Graciano – planteó a fondo los estragos que provoca la competencia desleal del exterior. Fue en buenos términos. Rapallini dijo: “No pedimos aumentar aranceles, queremos que bajen impuestos”.

Caputo pateó la pelota a la tribuna: “Vamos a trabajar juntos”. Después, Nougués y Graciano coincidieron: “Tenemos dudas de que haya un rebote este año”. Rapallini completó: “Ministro, va a haber muchos sectores complicados”.

En la UIA consideran que existe un macro-desequilibrio que condena a que las fábricas anden a los tumbos. El combo está formado por tres variables desequilibradas: tasas de interés en las nubes, dólar por el piso y salarios en el subsuelo. En conclusión: difícil que arranque la actividad.

Toto, en modo canchero, los tranquilizó: “Pero tranqui, vamos a crecer al 4 o 6 %”.

Unos días después todo se enrareció cuando el ministro reprochó en público a los empresarios: cayó pésimo entre los hombres de negocios.

Caputo actuó para la tribuna y para llamar la atención de Milei, porque el Presidente está “embolado” con los hombres de negocios.

Julia Kozack ayer exigió la reforma laboral. La vocera del FMI intentó reforzar la gestión que se hizo sobre Salta, Tucumán, Catamarca y Misiones para que acompañen en Diputados la reforma.

En silencio, actuó Diego Santilli. Hubo mucho toma y daca. Encima, Martín Menem tuvo que armar un esquema para hacer traer en auto a varios legisladores.

La aprobación de la reforma laboral ya en el Senado fue un “sainete” propio de la mala praxis. La aparición del inhumano artículo 44 metió al Gobierno en una confusión que - después de pagar el costo político - se saldó en Diputados.

Pero reflejó una suerte de “revista dislocada”. Nadie dice saber quién colocó ese maldito artículo en el Senado. Y el oscurantismo tiene que ver con una cuestión: fue el propio Milei quien lo impulsó, fogoneado por Federico Sturzenegger.

Según confirmó Clarín, fue el Presidente quien desde Olivos dio la orden que Patricia Bullrich acató. Ocurrió ya avanzado el día, a media tarde. A la medianoche, Milei volvió a hablar con Patricia. Al final al dictamen que entró al Senado le metieron 24 correcciones adicionales en el recinto.

Lo increíble fue la pasividad de los Senadores. El texto final que se aprobó se entregó a las bancadas solo media hora antes de la votación: ningún senador lo leyó.

Encima El “Coloso” se inmoló solo. Fue cuando se “pavoneó” por las supuestas virtudes del artículo que ayer anuló Diputados. “Sturze” quedó golpeado.

El Pibe Caputo, que lo odia, repetía: “Es un salame de primera”. Pero también es cierto que lo usaron de chivo expiatorio y le cargaron “toda la romana” para salvarlo del costo político a Milei, el verdadero impulsor del artículo.

Bullrich también recibió cascotazos. Los libertarios se excitan con las internas, pero esto igual fue un caso insólito: la criticaron porque se vanaglorió e intentó capitalizar la reforma laboral. Los tiros fueron de los “primos” Menem y tuvieron el aval de Karina. Usaron el costoso equipo de difusión oficial para hostigar a Pato.

En verdad, la hermanísima no quiere que nadie asome la cabeza y desconfía del crecimiento de Bullrich. La cuestión estuvo en la hermética reunión entre Milei y la senadora. Pato se explayó y se quejó ante el propio Javo por los ataques.

Milei le dijo: “Patricia no les des pelota. Son pelotudeces. Yo no estoy atrás de eso”.

En esa reunión se habló del tratamiento – para su aprobación final – otra vez en el Senado de la ley laboral. Hasta anoche existían muchas posibilidades de que el Senado no la trate en estas sesiones extraordinarias. Milei se quedaría sin relato el 1° de marzo.

También, las fuertes internas involucraron a dos ex PRO. Cristian Ritondo la desafió a Pato por las billeteras virtuales. La iniciativa no prospera, pero la gente del PRO quiere quedar bien con Marcos Galperín.

Algunos - Mauricio Macri entre ellos – sueñan con que el empresario sea su futuro candidato a la Presidencia. Patricia le respondió a un emisario de Galperín: “No me rompan las pelotas”. Ritondo contragolpeó: “Bullrich no nos impone nada”. La “frágil” tregua entre Karina y el Pibe termina en marzo. La hermanísima va por el control del Ministerio de Justicia.

Encima se confirmó un anticipo de Clarín: Guillermo Francos quiere ser candidato bonaerense y desbancar a Santilli.

Marcelo Bonelli

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