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Las mineras BHP y Lundin Mining, que prometieron la "mayor inversión extranjera directa de la historia argentina" con unos 18.000 millones de dólares en los próximos 10 años, estiman que generarán exportaciones por al menos US$ 6.000 millones anuales en promedio durante la vida útil del proyecto Vicuña, que integra los depósitos de cobre, oro y plata en San Juan.
La producción minera y sus ventas al exterior escalarán por etapas a partir de 2030, con una inversión inicial de US$ 7.100 millones entre 2027 y el momento de vender su primer concentrado de cobre, hasta llegar a ser top 5 global en estos minerales a mediados de la próxima década.
El recupero de ese desembolso tardará algo más de 8 años, la tasa de retorno será de casi 15% y el valor presente neto es de US$ 9.500 millones con estimaciones de precios futuros de los metales muy conservadoras, por debajo de sus valores actuales; de hecho, a los precios spot, el recupero se acelerará a poco más de 5 años, la tasa de rentabilidad superará el 25% y el valor presente neto asciende a US$ 28.800 millones.
Con todo, Vicuña por sí sola generará más dólares que toda la minería actual -sin contar que en los próximos años también entrarían en producción grandes proyectos de cobre, litio y se potenciarán minas de oro-. El año pasado el sector exportó US$ 6.037 millones, un récord histórico nominal, principalmente por el aumento del precio internacional del oro.
Si se concreta, Vicuña podría aportar exportaciones equivalentes a cerca del 7% de todo lo que hoy vende Argentina al mundo. Para una economía crónicamente escasa de dólares, ese flujo adicional aliviaría la restricción externa y fortalecería las reservas del Banco Central (BCRA).
En materia de empleo, se espera que en el pico de la etapa de construcción se necesiten unos 12.000 trabajadores de manera directa, mientras que en la operación la demanda será de 5.500 empleos directos y otros 19.000 indirectos. Mientras tanto, ya trabajan en Vicuña unas 2.000 personas y se avanza en la adjudicación de contratos a proveedores, principalmente locales.
El proyecto Vicuña presentó hace dos meses su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo por un monto que aún no fue informado públicamente, pero busca proteger desembolsos por al menos US$ 2.000 millones en los primeros dos años.
Durante este 2026, BHP y Lundin Mining destinarán US$ 790 millones -a razón de US$ 395 millones cada una- al desarrollo de la mina Josemaría y a los estudios preliminares para Filo del Sol.
Antes de fin de año se espera que se confirme la decisión final de inversión; y el año siguiente las inversiones superarían los US$ 1.200 millones, con el inicio de la construcción de Josemaría, al borde del límite de San Juan con La Rioja.
En los primeros 25 años de operaciones, la producción promedio anual será de 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata, pero en el pico esas cifras alcanzarán 500.000 toneladas de cobre, 800.000 onzas de oro y 20 millones de onzas de plata.
La semana pasada Lundin Mining anunció que consiguió una línea de crédito de 17 prestamistas por 4.500 millones de dólares para el financiamiento de Vicuña, que fondeará sus siguientes etapas de desarrollo con el efectivo que genere su propia producción. El cash flow promedio de los primeros 25 años será de US$ 2.200 millones anuales.
Durante la etapa de producción, Vicuña aportará unos US$ 965 millones por año en impuestos y regalías a la economía argentina.
Según Ron Hochstein, CEO de Vicuña, la confirmación final de la inversión "depende de muchos factores, entre ellos avanzar con estudios de ingeniería, acuerdos con la provincia y con Chile por el tratado binacional".
El ejecutivo global, un canadiense con larga trayectoria en Lundin que ahora evalúa mudarse a la Argentina, consideró que para igualar la demanda futura de cobre, "hacen falta 10 proyectos como Vicuña en todo el mundo". Dada la imposibilidad fáctica de que eso ocurra, es muy probable que sigan aumentando los precios en la próxima década, por la necesidad de electrificación global y el crecimiento de la inteligencia artificial.
Hochstein participó esta semana de una reunión con el presidente Javier Milei y su equipo en Casa Rosada, junto al Country Manager de Vicuña para Argentina y Chile, José Luis Morea, ex funcionario durante el gobierno de Mauricio Macri.
Ambos destacaron la "importancia altísima" del RIGI para viabilizar un proyecto de este tipo, por los beneficios fiscales y la estabilidad jurídica a largo plazo. "El RIGI garantiza que esas inversiones vengan a Argentina y sean competitivas, en vez de irse a otros lugares del mundo", ratificaron los ejecutivos.
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