Tras los feriados de Carnaval, el S&P Merval cayó con fuerza y los bonos en dólares cerraron con retrocesos en una jornada de mayor a menor. El debate legislativo por la reforma laboral y el paro anunciado por los gremios marcaron el pulso de los inversores.
Los mercados locales volvieron a operar este miércoles luego del receso por Carnaval en un clima de cautela, atravesado por la discusión en el Congreso de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.
En ese marco, la bolsa porteña no logró encontrar el rumbo en su regreso a la actividad. El índice líder S&P Merval cayó 3,3% en pesos y 1,5% medido en dólares al tipo de cambio implícito a 1.882 puntos, un mínimo en tres meses, con un volumen negociado en renta variable de $211.000 millones. Las mayores bajas del panel líder fueron encabezadas por Comercial del Plata (-8,3%), Metrogas (-5,7%) y Cresud (-5,3%).
En ese sentido, el economista Gustavo Ber explicó que, tras las crecientes apuestas hacia emergentes por parte de fondos internacionales -en un contexto de debilitamiento global del dólar y repunte de commodities-, los activos argentinos de mayor beta “resultan rehenes de los vaivenes externos”, especialmente los principales ADR y, en menor medida, los bonos en dólares.
En el mercado de deuda, la jornada fue de mayor a menor. Los bonos soberanos en dólares comenzaron con subas cercanas a los 5 centavos, pero hacia el cierre apareció la venta y terminaron con caídas promedio de 20 centavos. Así el riesgo país subió 0,8% a 515 unidades. Se trató del tercer aumento en las últimas 4 ruedas.
En el segmento en pesos, los bonos ajustados por CER avanzaron 0,25% en el tramo corto y cerraron sin cambios en el largo. Los títulos a tasa fija cedieron 0,25% en el tramo corto y subieron 0,2% en el tramo largo. Y los floaters mostraron alzas promedio del 0,1%.
En el mercado cambiario, el dólar mayorista cayó $3,50 hasta $1.396, con un volumen operado de u$s467 millones en el segmento spot. El Banco Central compró u$s80 millones en el mercado.
En futuros, los contratos del tramo corto en A3 bajaron en promedio $9,50, mientras que los del tramo medio y largo retrocedieron $7, aunque con bajo volumen. Las tasas implícitas se mantuvieron sin cambios relevantes, en un rango de 29,5% a 30% TNA, con excepción del contrato febrero 2026, que cerró en 34,86% TNA. El volumen total operado en futuros alcanzó los 560.512 contratos y el interés abierto aumentó en 54.855 contratos, hasta un nocional total de u$s5.256 millones.
En el plano internacional, Wall Street cerró con ganancias generalizadas. El S&P 500 subió 0,56% tras datos de producción industrial y construcción de viviendas mejores a lo esperado. El optimismo se dio pese a que las minutas de la Reserva Federal revelaron que varios funcionarios no descartan nuevas subas de tasas si la inflación persiste, lo que llevó el rendimiento del Treasury a 10 años al 4,08%.
Por su parte, el petróleo WTI trepó casi 5% hasta u$s65,40 ante el temor de una intervención militar inminente de Estados Unidos en el conflicto con Irán.
En un contexto de mayor estabilidad cambiaria y señales de consolidación macro, el foco de los inversores vuelve a posarse sobre la estrategia en renta fija, tanto en dólares como en pesos. En ese sentido, el Comité de Inversiones de Criteria mantiene una postura constructiva sobre la deuda soberana en dólares, en un contexto en el que -según destacan- el mercado comenzó a validar el nuevo esquema cambiario y el Banco Central continúa con el proceso de acumulación de reservas. Bajo este escenario, consideran que todavía hay valor en extender duración dentro de la curva bajo ley local. En particular, ratifican su preferencia por el Bonar 2030 (AL30), al tiempo que sugieren complementar la estrategia con posiciones en el Bonar 2038 (AE38), buscando capturar potencial de compresión adicional en los tramos medios y largos.
En el segmento en pesos, la estrategia se mantiene más defensiva. Para perfiles conservadores y ante un escenario de estabilidad cambiaria, el Comité de Criteria prioriza la parte corta de la curva ajustada por CER. Allí recomiendan una exposición selectiva en instrumentos de corta duración -como el X29Y6- con el objetivo de preservar capital y capturar rendimientos reales positivos sin asumir riesgos excesivos de tasa ni de tipo de cambio.Desde IEB también ratifican su sesgo positivo hacia las estrategias de carry en pesos, priorizando instrumentos con cobertura inflacionaria o de tasa. En efecto, destacan los bonos CER de tramo corto y medio como el TX26 y el TZXO6, junto con instrumentos duales como el TTM26 y el TTJ26, que permiten capturar devengamiento con protección ante eventuales movimientos de tasas. Para perfiles con mayor tolerancia al riesgo, señalan atractivo en el BONCAP T30A7, que ofrece rendimientos en torno al 36% TEA, aunque advierten sobre una mayor exposición a la volatilidad de tasas en un contexto de política monetaria todavía contractiva.
En renta fija en dólares, la mesa de IEB ve valor en los Bopreales 2028, privilegiando la serie B por su mayor liquidez y menor duration relativa frente a la deuda soberana tradicional. Asimismo, para perfiles conservadores sugieren incorporar bonos corporativos de calidad crediticia sólida, tanto en el tramo corto -como BBVA 2030 (BF39O)- como en el tramo largo, donde mencionan alternativas como Telecom 2033 (TLCPO) e IRSA 2035 (IRCPO), combinando rendimientos atractivos con menor volatilidad que los soberanos.
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