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En el rincón azul del ring, con varios pergaminos sobre sus espaldas, uno de los empresarios de bajo perfil más reconocidos de la Argentina: con una fortuna que ronda los US$ 1.500 millones, Javier Madanes Quintanilla, un acérrimo defensor de la industria manufacturera local, dueño de FATE y de Aluar, la principal fabricante de aluminio del país. En el otro rincón, el rojo, China, la fábrica del mundo que ya dejó de ser una joven promesa. Es una velada estelar.
La pelea comienza, pero para sorpresa del público no es boxeo. Al mejor estilo del Catch As Catch Can americano, hay otros que suben al ring y, para colmo, la propia empresa ya no es lo que supo ser. Las decisiones de un Gobierno, como la baja de aranceles que favorece la importación, provocaron una avalancha de productos que vienen de afuera.
Como muestra sobra un botón: el año pasado la importación de cubiertas chinas creció 45%. No hay dudas, los importados son más baratos. Hoy un neumático de buena calidad chino puesto en góndola tiene un precio menor al costo de uno de gama media producido por FATE.
FATE soportó la competencia importada en los '90 y también la instalación de Pirelli y de Bridgestone, dos multinacionales que lograron tener su porción de mercado. Pero China es un rival diferente. En principio, los neumáticos chinos eran de mala manufactura, pero con el tiempo ya compiten a nivel mundial por calidad y precio.
La preocupación por la producción china no solo abarca a las empresas argentinas. El gobierno brasileño viene tratando de frenar las importaciones desde ese país que considera desleales. En la previa del Carnaval, el pasado 13 de febrero, Brasil aplicó un derecho antidumping definitivo, por un período de hasta cinco años, a las importaciones brasileñas de productos planos laminados originados en China.
Hay otro eslabón en esta cadena desafortunada para FATE que no se puede pasar por alto: la empresa enfrentó un prolongado conflicto, que duró meses, con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA).
Sin duda, el accionar de dicho gremio vinculado al Partido Obrero (PO) fue una piedra en el zapato para la empresa. Las medidas de fuerza por las negociaciones salariales y la pérdida de días de producción deterioraron también una competitividad que ya estaba afectada. Hay más.
A ese combo se suma un mercado que cae en picada tanto interno como el de exportaciones. Madanes trató de defenderse como ya lo había hecho en otras peleas bravas, como cuando en 2010 se asoció con la brasileña Vipal, una fabricante de caucho, para que le aporte dólares frescos a la compañía que ya venía con problemas.
En ese momento, los números de FATE eran gloriosos comparados con los actuales. En 2009 había facturado US$ 280 millones y tenía el 4% del mercado brasileño de neumáticos. Brasil era en ese entonces el 95% de las exportaciones de FATE y representaba el 50% de toda su producción.
El acuerdo con Vipal estuvo lejos de ser un éxito. Quedó tan lejos en el tiempo como aquellas camisetas de River y Boca que supieron tener en el pecho la marca FATE, la primera fábrica de neumáticos radiales de la Argentina que ayer vencida, decidió tirar la toalla y así poner fin a su ciclo productivo.
Una decisión que no deja de teñirse de polémica ya que se dio a horas de otro paro contra Javier Milei. En la empresa dicen que una decisión como la que tomó FATE no se da de un día para otro. El Gobierno no le creyó.
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