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¿Cuál es el mejor momento para que un nuevo jefe inicie su andadura en el puesto de máxima responsabilidad en una empresa? Habrá quien piense que en enero, casi por inercia, como cuando se quiere dejar de fumar o se decide ir al gimnasio. Un mes asociado a los nuevos comienzos…y si no que se lo digan a Florentino Pérez con su decisión de destituir al entrenador del Real Madrid el 12 de enero y poner a un nuevo jefe de equipo.
¿Parece una tontería? Pues la verdad es que... como casi todo lo que hace Florentino puede que funcione, quizás porque es un tipo informado, bien leído... y yo creo que debe leer la Harvard Business Review. Lo digo porque la decisión de poner a Arbeola en el primer mes del año cuenta con ese aliado: una investigación citada recientemente en la revista comenta que enero es un buen mes para comenzar como máximo responsable de un equipo aunque con un pero.
El estudio “The Time to Succeed" mencionado en la revista de gestión, en realidad dice que enero no es que sea un mes “especial” per se. Dice algo bastante más interesante: enero funciona bien, pero pero pero no es por arte de magia: no importa tanto el mes como la sincronización con los ciclos internos de la empresa.
La investigación analiza 690 relevos de máximos ejecutivos en empresas del S&P 500 entre 2005 y 2019 y mide el rendimiento operativo durante los tres primeros años del mandato. El resultado es cátedra: enero no produce mejores líderes. Lo que hace es reducir la fricción entre el nuevo jefe y procesos clave como la planificación, los presupuestos, la fijación de objetivos o las evaluaciones. En lugar de aterrizar en mitad del partido, el CEO entra cuando todavía se están escribiendo las reglas de la temporada. Y cuando eso ocurre, el desempeño mejora.
El efecto es especialmente visible en los CEOs externos, es decir, aquellos que no proceden de la propia organización, porque llegar alineados con el calendario interno les da margen para observar, formular cambios y hacer que esos cambios sean entendidos y asumidos.
Por eso no basta con las fechas. Funciona empezar cuando la empresa acepta, de verdad, un reinicio. Y si eso no es posible en enero, el consejo debería reabrir objetivos, posponer evaluaciones, permitir meses de observación hasta tener claro el objetivo. Porque, como algunos opinan tras la llegada de Arbeloa (y las reacciones que ha provocado en afición y medios) cambiar de entrenador o de director general sin alinear los ciclos internos puede crear más ruido que otra cosa. Vamos a ver si el fútbol es como la empresa. Florentino que quiere poner a prueba a Harvard
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