Argentina puede experimentar una reducción en la carga tributaria sobre el empleo formal, aunque permanecería dentro de las más elevadas en términos comparativos.
La reforma laboral podría reducir la carga tributaria sobre el empleo formal, según IARAF.
El costo laboral argentino podría experimentar una importante reducción en caso de que la reforma laboral obtenga la otra media sanción en la Cámara de Diputados. En ese sentido, el nuevo esquema contemplaría al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) como ejes principales.
Sin embargo, el país se mantendría como uno de los países con mayor presión tributaria sobre el empleo formal. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la carga fiscal laboral previa a la reforma ascendía al 34,6% sobre el costo laboral total, lo que dejaba a la Argentina en el tercer lugar entre los países con mayor presión, por detrás de Austria y Francia. Para poner en contexto, el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se situaba en 21,6%.
El FAL que tiene como función principal cubrir los pagos de indemnizaciones, debe llevarse a cabo por cada empleador a través de una cuenta específica en una entidad autorizada por la Comisión Nacional de Valores, según la reglamentación dispuesta por el Ministerio de Economía. Estos fondos están compuestos por contribuciones mensuales obligatorias, ingresos de inversiones y aportes voluntario, y representa el 1% para grandes empresas y 2,5% para pymes.
Por otra parte, el RIFL, que ofrece beneficios a quienes logren nuevas relaciones laborales, otorga una reducción significativa en las cargas patronales durante 48 meses para empleadores que formalicen trabajadores, previamente no registrados o inactivos en el sector formal, durante al menos seis meses. En esa línea, el informa del IARAF muestra que, en los primeros cuatro años que este esquema alcanzó a los trabajadores, las contribuciones patronales bajaron de 27% a 15%, lo que se traduce en un descenso en la carga laboral, del 44% al 32% sobre el salario bruto. En pymes, el costo total disminuye del 44% al 41,5%, y para grandes empresas, del 44% al 43%.
Con la reforma, la carga para grandes empresas en la Argentina permanece en 34,6%, pero para pymes cae a 33,3% y para empleados incluidos en el RIFL se reduce a 27,8%. De esta forma, el país queda en el quinto puesto para grandes empresas, al séptimo para pymes y al decimosexto para trabajadores bajo el régimen de incentivo, informa IARAF.
El análisis también contempla la relación entre cuña fiscal —la diferencia entre los costos laborales del empleador y el sueldo neto del trabajador— y costo laboral total. Luego de la reforma, baja a 34,1% en grandes empresas, a 33,4% en pymes y a 27,8% para empleados bajo el RIFL. Asimismo, se mantiene el puesto 25 entre 39 países analizados.
La carga patronal sobre el costo laboral total, sin aportes sindicales, también se redujo; las grandes empresas tienen un 20,6%, las pymes un 19,7% y los empleados bajo el RIFL un 13%.
A pesar de esta caída en los porcentajes de carga, IARAF advierte que la carga tributaria sobre el empleo formal en la Argentina para 2024 sigue siendo elevada en términos comparativos.
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