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Los electrodomésticos bajaron los precios más de 40% en 2025 por un combo de factores que marcó al sector: el boom de importaciones, la menor carga de impuestos, la mayor variedad por una competencia más fuerte y el consumo debilitado.
En la industria, apuntan que la mayoría de las bajas se dieron en artículos de línea blanca, frente a la ampliación de la oferta, tanto en modelos como en segmentos de precios. Según NielsenIQ, en 2025, heladeras y lavarropas se abarataron 10% y 18%, respectivamente.
“Este contexto permitió una fuerte ampliación del surtido y del volumen disponible, especialmente en aquellas categorías que habían sido más afectadas por las restricciones a las importaciones en años previos”, apuntó la firma en un informe reciente.
“Además, la mayor disponibilidad derivó en episodios de deflación de precios en varios meses de 2025, lo que implicó una caída del precio relativo de los electrodomésticos frente al IPC general”, señaló, a lo que agregó: “Este fenómeno se tradujo en precios históricamente bajos, fortaleciendo el incentivo de compra por parte de los consumidores”.
En tanto, de acuerdo a un relevamiento de PxQ, la tendencia fue a la baja también si se consideran los dos últimos años: entre fines de 2023 y el cierre de 2025, las heladeras se abarataron 54,7% y los lavarropas, 32,8%, caídas que coinciden con el aumento de las importaciones: crecieron 1.432% y 625%, respectivamente, en ese periodo.
“La apertura comercial y el aumento de la competencia externa operan como un techo para los precios”, destacó la consultora, y añadió que también hubo una reducción efectiva en dólares a nivel local, que achicó la brecha con los precios de otros países, donde los artículos suelen conseguirse más baratos.
“A modo de ejemplo, en el caso de las heladeras, en octubre de 2023, el valor doméstico medido al dólar oficial se ubicaba un 150% por encima del valor internacional, mientras que en noviembre pasado ese diferencial se redujo a 32%”, graficó.
Asimismo, para Vectorial, en 2024 los precios del rubro aumentaron por debajo de la inflación y en los primeros nueve meses de 2025 hubo variaciones negativas. Mayo fue el mes de más deflación (3,3%), frente a la apertura y competencia externa, que hicieron que las empresas no puedan subir precios porque quedan fuera del mercado.
Según la consultora, se suma que, a fines de 2023, “hubo aumentos de precios adelantados que anticiparon una devaluación que no se materializó en los niveles previstos, por lo que el sector corrigió ese desfasaje y reacomodó los precios a la nueva realidad”, analizó.
También se abarataron los pequeños electrodomésticos, que ganan protagonismo. Dos grandes cadenas de venta consultadas coincidieron en que la mayor baja fue en el producto que se volvió furor: la sorpresa la dieron las freidoras de aire, que bajaron los precios entre 41% y 45% el año pasado, según explicaron, en un contexto de mayor entrada de estos artefactos desde el exterior.
También hubo caídas de entre 15% y 23% en artículos del rubro de preparación de comida, como procesadoras, batidoras, licuadoras y mixers, de acuerdo a los retailers.
Por su parte, en el año previo al Mundial de Fútbol, los televisores tuvieron una baja de alrededor de 26%, mientras que los aires acondicionados se abarataron en torno a 16%, según fabricantes de Tierra del Fuego.
Pero no solo hubo bajas en las listas de precios. Las marcas apelan a descuentos y promociones constantes para sacarse de encima inventario. A diferencia de años anteriores, en los que concentraron las ofertas en eventos como Hot Sale y Cyber Monday, en 2025 estuvieron más repartidas a lo largo del año, que mostró un comportamiento dispar entre el primer semestre, cuando creció la venta de bienes durables impulsada por el crédito, y el segundo, cuando se frenó.
Así las cosas, el mercado de electrodomésticos cerró 2025 con una expansión de 23% interanual en ventas en unidades, consolidándose como uno de los segmentos más dinámicos del año dentro de los bienes durables, en línea con lo observado en autos y motos, según NielsenIQ, aunque los márgenes se achicaron, con una menor rentabilidad.
A los motivos mencionados antes, se suma una sobreoferta en determinados segmentos por el “mercado gris”: el contrabando, es decir, la venta informal de productos ingresados ilegalmente, que representa una competencia desleal, al evadir impuestos y ofrecer precios al consumidor que distorsionan el mercado y perjudican a la competitividad de las empresas que operan en regla.
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