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Tras un diciembre de mayor movimiento, los argentinos apretaron el freno de mano en enero y las tarjetas de crédito empezaron a "quemar" en los bolsillos. Según un informe de First Capital Group, la operatoria con plásticos en pesos no solo se estancó, sino que retrocedió frente a una inflación que no da tregua y tasas de interés que actúan como un muro para el financiamiento.
Las operaciones en pesos cayeron un 1,4% nominal en el primer mes del año, con un saldo total de $ 23,3 billones. Si se pasa ese dato por el tamiz de la inflación, la realidad es más dura: en términos reales, el uso de la tarjeta cayó un 3,8% mensual.
"Luego de un promisorio mes de diciembre, observamos un franco retroceso", explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group. El diagnóstico es claro: el alto costo del dinero está ahuyentando a los clientes. "El nivel de las tasas de interés desalienta la aparición de nuevos tomadores de crédito", subraya el especialista. Básicamente, el miedo a la "bola de nieve" de los intereses está ganándole a la tentación de cuotificar.
La otra cara de la moneda se ve en los consumos en moneda extranjera. Mientras que el gasto doméstico se enfría, los saldos en dólares pegaron un salto del 19,9% mensual, alcanzando los US$ 875 millones.
El incentivo de las vacaciones y el dólar barato parecen haber empujado a los argentinos a usar el plástico fuera del país. El crecimiento interanual del 1,3% muestra que, después de mucho tiempo, los saldos volvieron a los niveles de hace un año. "Las compras en el exterior realizadas por particulares y el turismo hacia el extranjero han hecho crecer los saldos a niveles equivalentes a los del año pasado", señala Barbero.
En el balance de los últimos doce meses, el panorama es de achatamiento. Si bien hubo un incremento anual del 6,9% en términos reales, la sensación térmica en la calle es de parálisis.
Con los límites de compra que no siempre se actualizan al ritmo de los precios y una capacidad de pago al límite, la tarjeta de crédito pasó de ser una aliada para "ganarle a la inflación" a ser una herramienta de uso quirúrgico, reservada mayormente para quienes cruzan la frontera o no tienen otra opción para llegar a fin de mes.
"Los préstamos al consumo retrocedieron por tercer mes consecutivo (-0,3% mensual real), con caídas tanto en personales como en tarjetas de crédito", destacaron en LCG. "La irregularidad del crédito de las familias alcanzó 8,8% en noviembre (último dato disponible), con 13 meses consecutivos de aumento y un máximo histórico desde el inicio de la serie, en 2010", señalaron a su vez.
"En préstamos otorgados por billeteras virtuales y Fintech, el ratio, en alza desde noviembre de 2024 llegó al 18% en julio de 2025. El aumento de la morosidad responde al fuerte crecimiento del crédito respecto de los salarios, concentrado entre el primer trimestre de 2024 y el segundo de 2025", apuntaron en LGC. En las últimas semanas, ante el aumento de la morosidad, los bancos decidieron recortar los límites en las tarjetas de crédito para algunos clientes y salieron a refinanciar las deudas acumuladas.
De cara a los próximos meses, en LCG advirtieron: "El ratio de irregularidad de la cartera en niveles máximos y los salarios con un crecimiento muy rezagado actúan como limitantes a la demanda de financiamiento de los hogares. Así, parece difícil que el crédito vuelva a ocupar el rol dinamizador de la actividad observado en 2024".
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