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Reforma laboral y el fin de la "enfermedad paga" al 100%: la trampa de la letra chica

hace 21 horas en ambito.com
ámbito.com

De la sustitución salarial a la cobertura de emergencia: el cambio de paradigma que busca desplazar el riesgo del ausentismo del balance empresario al bolsillo del trabajador.

La reforma alinea a la Argentina con un modelo donde la enfermedad pasa a ser un problema del individuo y no de la organización. 

Imagine a un vendedor de una distribuidora de consumo masivo que, tras años de pedalear la calle, sufre una hernia de disco. Su estructura de ingresos es clásica: un sueldo básico legal y un robusto componente de comisiones y premios por objetivos que duplica su salario fijo. Bajo la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) vigente, este trabajador transita su recuperación cobrando el promedio de sus últimos seis meses; su nivel de vida no colapsa mientras sana.

Sin embargo, el nuevo proyecto de reforma laboral, aprobado en el Senado y que será tratado esta semana por Diputados, está a punto de dinamitar este puente de plata. No estamos ante un simple ajuste de porcentajes, sino ante una mutación estructural del derecho laboral argentino: el paso de un sistema de "sustitución salarial plena" a uno de "cobertura básica o indemnizatoria".

La reforma laboral podría reducir la carga tributaria sobre el empleo formal, según IARAF.

La relevancia de esta reforma no reside en la discusión abstracta sobre los derechos, sino en la aritmética fría de las planillas de Excel de Recursos Humanos. El mercado está ignorando una señal crítica: el "efecto tijera" en la base de cálculo.

Hoy, el artículo 208 de la LCT es taxativo: la enfermedad no puede ser causal de disminución de ingresos. La reforma propone no solo bajar el coeficiente al 75%, sino -y aquí reside la estocada técnica- aplicar ese porcentaje únicamente sobre el Salario Básico de Convenio, excluyendo variables, horas extras, viáticos y premios.

Para un vendedor que gana $800.000 de básico y $600.000 en comisiones, la gripe ya no le costará una fracción de su sueldo, sino más de la mitad de su ingreso de bolsillo. El salario, ante la contingencia de salud, se "aplana" hacia la baja, castigando quirúrgicamente a los roles más productivos del esquema privado.

Bajo el paraguas de la "competitividad", lo que se esconde es una transferencia directa de riesgo. Al reducir el sueldo por licencia médica, la salud deja de funcionar como derecho protegido y pasa a convertirse en un costo individual.

Reducir los haberes en el momento de mayor vulnerabilidad física no es eficiencia económica; es desprotección contractual. Se transforma una contingencia biológica en un castigo financiero.

En los mercados laborales más desarrollados, la ley suele establecer un "piso", pero los convenios colectivos garantizan la estabilidad real del ingreso.

• Modelo europeo: en países como Francia, España o Italia, la Seguridad Social puede cubrir el 60% o 75%, pero los sindicatos negocian cláusulas de complemento que llevan el ingreso al 100%. En Alemania, el empleador paga el 100% durante las primeras seis semanas por ley.

• Modelo anglosajón: en Estados Unidos o Reino Unido, el pago por enfermedad es una herramienta de retención de talento. En sectores de alta calificación, las empresas ofrecen cobertura total para no perder capital humano.

La anomalía argentina es que se busca bajar el piso legal en un contexto de sindicatos debilitados y salarios reales deprimidos, donde difícilmente la negociación colectiva pueda compensar la caída.

El proyecto introduce el pago reducido si la enfermedad deriva de una "actividad voluntaria de riesgo". Esto abre un vacío legal: ¿quién define el riesgo? ¿Un partido de fútbol amateur puede ser considerado negligencia?

El escenario probable es el de una "investigación digital" informal, con auditorías de redes sociales para justificar recortes salariales. Lejos de reducir el ausentismo, esto podría aumentar la litigiosidad por diferencias salariales.

Al destruir el ingreso por estar enfermo, se empuja al empleado al "presentismo tóxico": trabajar enfermo para no perder salario.

• Accidentología laboral: operar maquinaria o conducir vehículos en condiciones físicas deficientes incrementa la probabilidad de siniestros.

La reforma alinea a la Argentina con un modelo donde la enfermedad pasa a ser un problema del individuo y no de la organización. Financieramente puede aliviar balances en el corto plazo, pero estructuralmente incrementa el riesgo de conflictividad y rotación.

En los sectores de alta especialización, el 100% de cobertura seguirá siendo la norma de mercado; de lo contrario, el talento migrará hacia empleadores que internalicen el costo de la protección.Economista

Ritondo señaló que se buscarán cambios en el Senado. 

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