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Gustavo Weiss: "La reforma laboral nació vieja, hay que pensar en los trabajos que la IA va a reemplazar”

hace 21 horas en ambito.com
ámbito.com

El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) respalda la media sanción de la reforma laboral en el Senado, pero advierte sobre la falta de debate frente al avance de la inteligencia artificial. Además, anticipa cómo ve la actividad del sector para 2026.

Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO). 

Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), celebra la media sanción que recibió el proyecto de reforma laboral en el Senado de la Nación, que tendrá efecto cuando “el país crezca y genere empleo”. En ese sentido, asegura que actualmente las dificultades para la contratación formal son tales, que las pymes prefieren correr el riesgo de mantener un empleado bajo la informalidad que afrontar los requerimientos de la ley.

Asimismo, el ingeniero advierte que la discusión sobre las condiciones del mercado de trabajo deberá resurgir en poco tiempo: “Hay un tema que no se está abordando (…), la inmensa cantidad de puestos de trabajo que la inteligencia artificial va a reemplazar”, señala Weiss.

Los trabajadores de APPs blanquean su situación pero no ganan casi nada en derechos.

Por otro lado, el titular de CAMARCO se posiciona sobre el artículo 208 del proyecto, que propone la reducción de la licencia a cargo del empleador en caso de enfermedad o accidente no vinculado al trabajo: “Habría que buscar un mecanismo donde el Gobierno acompañe a la empresa y no que la empresa se haga cargo de esos problemas", ya que la cobertura plena ante cualquier circunstancia adversa “lo que hace es, justamente, generar empleo informal”.

Periodista: ¿Cómo evalúa la reforma laboral con los cambios incluidos? ¿Está conforme o hubiese preferido la versión original?

Gustavo Weiss: No, a ver, está perfectamente claro en la mayoría de las opiniones del empresariado que había que modernizar la legislación laboral, que trataba de otra época, ¿no? Estamos hablando de la época de los 70.

Claramente algo no funcionaba en el sistema porque Argentina no tiene un grave problema de empleo, tiene un grave problema de empleo informal, ¿no?. Por algún motivo, la pyme -porque todas las empresas grandes tienen empleo formal- prefieren correr el riesgo, con lo que eso significa, de tener empleados en negro y no incorporarlos como corresponde, por los problemas de la ley laboral. Y los problemas de la ley laboral son muchos.

Por un lado, el costo laboral, que de alguna forma ahora se ha bajado, y creo que esto formó parte de una especie de paz con la CGT. Pero también se modificaron toda una serie de cosas que hacen al costo laboral, como sacar el aguinaldo y extras sobre el sueldo a la hora de indemnizar.

Por ejemplo, cuando tengo una obra, tengo que nombrar un ingeniero, un administrativo, un responsable de oficina técnica, en fin, una serie de profesionales que, en la mayoría de los casos, vienen de mi propia empresa o vienen de otros lados, a quienes les doy un auto, un celular, una computadora, les doy vivienda, les doy comida.

El día que los despido les pago el sueldo, ¿no?, como corresponde. Bueno, he recibido demandas donde el juez entendió que todos esos conceptos forman parte del sueldo. Entonces, el sueldo termina siendo, diría, mucho más del doble. Entonces, cosas como esas, de las que podríamos hablar todo el día, me parece que esta ley tiende a acotarlas y darle más previsibilidad.

Otro tema: la famosa historia de la industria del juicio. Bueno, ahora la ley dice: “Las demandas se van a actualizar por costo de vida más 3%”. Se terminan el anacronismo y cifras que terminaban siendo realmente muy grandes. También están las famosas cuestiones vinculadas a pagarle el sueldo a la gente por enfermedades o accidentes no vinculados al trabajo. Entonces, una persona mía juega al fútbol, se quiebra la pierna, le pasa algo y yo le tengo que pagar el sueldo durante mucho tiempo.

Se suma el punto sobre los delegados, que pueden tener solamente algunas horas por mes para poder hacer tarea de delegado. Los delegados ahora, en la práctica, hacen un poco lo que quieren.

Sobre el derecho de huelga, a mí me parece perfecto y nadie lo va a discutir. También creo que en la mayoría de las sociedades más civilizadas las huelgas son menos salvajes y hay ciertos lugares donde la huelga no puede ser total, tiene que ser parcial. Entonces, me parece que todas esas cosas ayudan a una legislación más moderna, que debería poder blanquear algo de empleo informal. Esto se va a dar cuando el país crezca y genere empleo, porque también, para ser claro, esta ley laboral por sí misma no genera empleo.

Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción.

P.: ¿Usted considera que estamos ante una reforma o una modernización laboral? Porque, si bien genera cambios en la legislación del trabajo, el proyecto no incluye temáticas que sí trataron otros países, como la reducción de la jornada laboral, el aumento de las licencias por nacimiento, o la inclusión de la IA en los procesos productivos.

G.W: Creo que reforma o modernización son palabras que ha usado el Gobierno. El Gobierno habla de modernización porque la palabra reforma parecía que era una palabra fuerte que nadie aceptaba. Me parece que eso, más allá del título, no tiene importancia.

Yo creo que esta es una reforma absolutamente parcial de una vieja ley laboral. Si uno habla de leyes laborales, son infinitamente más amplias, infinitamente más profundas. Para mí esta reforma es una reforma que nace vieja.

Te voy a dar un tema que no se está abordando, que es de enorme preocupación en todos los think tanks del mundo y que tiene una afectación enorme con el empleo, que es la inteligencia artificial.

No sé si otras leyes laborales lo están contemplando en el resto del mundo, sé que hay muchos pensándolo: la inmensa cantidad de puestos de trabajo que la inteligencia artificial va a reemplazar. Pero bueno, esta fue la ley posible, no la ley ideal. Probablemente dentro de no mucho tiempo haya que pensar en otra modernización.

P.: Por cómo está redactado el proyecto de ley, ¿considera que se pueden generar discrepancias sobre la interpretación de las enfermedades o accidentes no vinculados al trabajo? ¿Cómo es posible de corroborar en la mayoría de los casos?

G.W.: Yo creo que en ciertos casos, primero, estamos hablando de enfermedades crónicas o que demoran mucho tiempo. No estamos hablando de la persona que tiene una gripe dos o tres días y se reincorpora al trabajo, ¿no? Estamos hablando de períodos más largos. En ese caso tendría que intervenir el Estado.

Yo creo que ahí la empresa no debería poder hacerse cargo de una persona que tiene la desgracia de tener una enfermedad crónica de largo plazo, que incluso a la misma persona le cuesta mucho dinero. Ahí tendrían que empezar a funcionar, digamos, el Gobierno, la ANSES.

Habría que buscar un mecanismo donde el Gobierno acompañe a la empresa y no que la empresa se haga cargo de esos problemas, porque todas estas cosas… acá lo que hay que entender es lo siguiente: Cuando uno quiere resguardar muchos de los derechos de la gente y hacerlo, digamos, en el extremo, que la gente tenga una tranquilidad total y una cobertura total ante cualquier cosa que le pueda pasar, eso lo que hace es justamente generar empleo informal.

Cuando el empleo es informal, todo esto que estamos hablando no importa. Vos te enfermás y total no importa nada. Listo, chau, hasta luego. Que Dios te acompañe.

Entonces, lo que hay que tratar de buscar es un equilibrio. Y seguramente no hay ninguna ley, no hay nada que pueda prever toda la variedad de cosas posibles que puede pasar en una relación empleado-empleador, ¿no?

G.W.: Sé que es uno de los temas que se ha planteado. Me parece que es un tema al que hay que darle una vuelta de tuerca adicional, ¿no? Y buscarle un poco una vuelta. Son casos especiales. En el caso de enfermedades muy graves, no se puede solucionar por los caminos normales por el costo que eso significa, ¿no? Me parece que acá hay que pensar una alternativa.

P.: ¿Puede comenzar a suceder que un trabajador formal, en un contexto de bajos sueldos, decida ir enfermo a trabajar para que no le descuenten parte de su salario? ¿No se termina equiparando, en algún punto, a la situación que finalmente tiene un trabajador informal?

G.W.: Sobre lo primero, sí, puede pasar. En el caso nuestro, de la industria de la construcción, nosotros habíamos generado como acuerdo paritario un monto por encima del salario de aquel momento que se llamaba la asistencia perfecta. La asistencia perfecta era un monto del 20% del salario que justamente lo ganaban aquellos que cumplían con esa condición.

Después, en el transcurso del tiempo empezó a pasar esto justamente que vos decís. Un tipo que se enfermó, un buen operario, muy cumplidor, que la verdad que siempre anduvo bien, tenía 40 grados de fiebre. Entonces, obviamente no vino. Ya uno o dos días después decía: “No me van a sacar la asistencia perfecta a mí, que yo…”, ¿entendés? Bueno, y empezaron a darse ese tipo de cosas, de que era “injusta” la asistencia perfecta para aquellos que efectivamente faltaban porque tenían algún problema.

En la práctica, hoy se desvirtuó mucho y la asistencia perfecta se le quita solamente a aquellos que son, digamos, casos extremos, porque se le quita a aquellos que son incumplidores seriales, que en definitiva tampoco importa mucho porque a los incumplidores seriales los terminás echando, ¿no? Con lo cual tampoco se aplica demasiado. Pero se desvirtuó un poco el proceso.

Te cuento esta historia porque efectivamente esas cosas pasan. Entonces, vos, para poner un incentivo a la responsabilidad, porque la asistencia perfecta no tenía en cuenta solamente aquello que faltaba, sino también a aquellos que llegaban tarde. Estos regímenes tienen un poco ese condicionamiento y después depende de cada empleador, porque acá una de las cosas que yo creo que también ocurre es que de la letra fría de la ley a la realidad también hay un paso.

No es que las empresas apliquen al milímetro la letra de la ley. Va a depender mucho también de la relación empleado–empleador y de quién sos vos.

P.: Es decir, las condiciones de trabajo reales en parte se terminan dando en base al vínculo que cada trabajador individualmente pueda construir con el empleador.

G.W.: Tal cual. Por ejemplo, en mi empresa, los empleados responsables, que tienen la camiseta puesta, reciben una serie de beneficios que no tienen nada que ver con la ley laboral.

Por ejemplo, viene un operario y dice: “Che, mirá, se me rompió la heladera, tengo que comprar una, no me alcanza la plata, ¿me podés prestar? Me lo descontás y te lo devuelvo”. Y ¿qué vamos a hacer? ¿Dejar a un buen operario sin heladera? Todas esas cosas se dan cuando hay un vínculo verdadero.

G.W: Los sueldos paritarios son bajos. Los sueldos de los operarios son históricamente, de los más bajos de la escala salarial formal. La industria de la construcción siempre se caracterizó por eso. A la gente no le resulta sencillo llegar a fin de mes, esta es la realidad.

Sobre todo en los lugares más centrales, yo diría Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, algunos sectores de la provincia, se pagan plus por encima del sueldo paritario. El sueldo es 15% o 20% -en algunos lugares más- respecto de lo que se paga por paritaria.

En lugares del interior todavía se sigue pagando, digamos, paritaria pura. Pero bueno, la gente no está bien. Yo creo que eso no es solamente un problema nuestro, es un problema general.

P.: ¿La paritaria puede continuar bajo la pauta del 1% o te parece que, por el nivel de inflación, se dificulta que puedan seguir esa referencia?

G.W: Nuestra paritaria, y creo que la mayoría de las paritarias de los gremios, por eso hay relativa tranquilidad sindical, si bien tiene que seguir la pauta del Gobierno del 1% o 1,5%, en todos los casos se pagan bonos con un plus, que acompaña la inflación.

P.: ¿Qué expectativas tiene para este año respecto de la evolución de la actividad de la construcción?

G.W: Nosotros tuvimos una caída muy grande, del orden del 5%, entre mediados de 2023 y mediados de 2024. Después, en el primer semestre de la nueva gestión, vimos la paralización casi total de la obra pública nacional y simultáneamente, una ralentización de la construcción de viviendas o departamentos.

Desde mediados de 2024 a la fecha estamos estabilizados en un nivel 25% inferior al pico de 2023. ¿Por qué estabilizados? Porque, según todas las estadísticas, podemos crecer un poco un mes, pero decrecemos al otro.

Por ejemplo, el Presidente tuiteó que la industria de la construcción aumentó 6% interanual en 2025, según el ISAC (INDEC). Más allá de la estadística, que yo sé que es buena, te quiero mostrar otra. El índice Construya, que toma parámetros distintos, mostró una caída en enero de 26 contra diciembre de 25 del 11%, y una caída interanual del 1%. Es decir, la actividad sigue estando en niveles bajos.

Más allá de esto, la realidad del sector es que está con niveles de inversión nacional cuasi cero en obra pública. Obras públicas de aquellas provincias centrales que tienen dinero para hacer obras -Provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza- con planes de obra pública importantes, pero empezando a tener problemas porque la recaudación ha bajado, porque la actividad económica ha bajado.

Entonces, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires hoy tiene la inmensa mayoría de sus obras paralizadas o ralentizadas, también por este problema que te comento. Eso, más las viviendas que no repuntan, y no van a repuntar hasta tanto no haya créditos hipotecarios en volumen. Los créditos hipotecarios que se han otorgado, en función del volumen total del mercado, son insignificantes.

Estos dos factores que te digo, la inversión pública por un lado y la inversión en vivienda por el otro, no pareciera que fueran a cambiar durante este año. Entonces, nuestro pronóstico es que la actividad va a seguir estando en estos niveles deprimidos.

P.: Escuchando los datos sobre el sector y su panorama poco auspicioso, le pregunto: ¿qué factor le hace considerar que el modelo económico planteado continúa siendo atractivo?

G.W.: En mi opinión, y recojo la de todos mis colegas, todo el mundo está de acuerdo en que hay que tener una macro ordenada. Sin eso no hay país posible. Todo el empresariado está de acuerdo en que este es el camino. Todos los países ordenan su macro: Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile, solo por mencionar a los vecinos.

Por esto se apoya el rumbo. Ahora, hay que tener la capacidad crítica de analizar qué es lo que está pasando. El rumbo es este, pero hay que pensar en la micro. Entonces, es imprescindible pensar -y ahora me voy a poner el saco de industrial- que tenés que hablar de reforma laboral, de reforma impositiva, de un plan de infraestructura robusta, de ciertas cosas que, como dice la UIA, equilibren la cancha.

No podés pasar de una industria ultra protegida, como la que tuvo Argentina en los últimos 80 años, a competir con China en igualdad de condiciones. En realidad, no lo puede hacer ninguna industria del mundo. Todos los países del mundo, incluso los que tienen industrias muy eficientes, competitivas y que tienen productos de primer nivel y a bajo precio, no pueden competir con China tampoco. Están pensando cómo hacen para protegerse de la invasión china. A los empresarios, en general, tenés que darles un plazo para que se adecuen a las nuevas realidades.

Entonces, si vos le das un plazo X, no importa cuál, cinco años, y decís: “En cinco años el esquema va a ser este. Hoy ustedes tienen un arancel del 50%, el año que viene va a ser el 40%, el otro el 30%, y así vas a llegar al 10% en cinco años”, te tenés que adecuar.

Ya si dentro de cinco años no conseguiste adecuarte, lo lamento por vos: formabas parte de una industria ineficiente. Pero los eficientes podrán sobrevivir en la medida que le hayas equilibrado la cancha. El rumbo es el adecuado, pero si no pensás en la microeconomía, corrés el riesgo de que el modelo fracase. Porque si la gente se queda sin empleo, si las empresas cierran masivamente, si los sueldos se siguen deteriorando fuertemente, podés encontrarte con un problema como le pasó a Menem, que llegó a tener un 20% de desempleo. Entonces terminó perdiendo las elecciones.

reforma laboral: sin cambios mas profundos, no crecera el empleo formal

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