Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.
Vaca Muerta, la formación de petróleo y gas no convencional más atractiva del mundo por la calidad de sus recursos —no tanto por los riesgos económicos y políticos de la Argentina— reconfigura aceleradamente su mapa de empresas desde hace un año y medio, cuando las grandes petroleras multinacionales empezaron a salir en masa, al tiempo que compañías locales o incluso algunas otras firmas del exterior ganaron terreno, volvieron o entraron al país.
La estadounidense ExxonMobil recibió 1.700 millones de dólares de Pluspetrol por sus campos poco desarrollados de shale oil a fines de 2024 y meses después, junto a Qatar Energy, vendió un área de shale gas a YPF por otros US$ 327 millones.
Esas transacciones abrieron la puerta a un retiro masivo de las multinacionales, que comprobaron que sus activos en Argentina valían más de lo que creían, tras años de estar encerrados con el cepo cambiario y no poder girar sus ganancias al exterior.
En total, en los últimos meses se vendieron activos petroleros por al menos US$ 4.600 millones, solo tomando las operaciones más conocidas. La lógica, según explicó un ejecutivo del sector, es que "durante mucho tiempo, contablemente su valor era cercano a 0, y ahora vieron una oportunidad de salida a buen precio". El país ofrece chances como esas, pero también el riesgo de que próximos gobiernos no tan amigables con el mercado desanden las reformas de Javier Milei o sumen inestabilidad a la economía.
Los empresarios locales, en cambio, están más acostumbrados a los vaivenes y saben convivir con sus riesgos inherentes, además de tener la gimnasia de negociar con la política argentina.
Daniel Dreizzen, director de la consultora Aleph Energy y ex subsecretario de Planeamiento Energético en 2018, analizó que estas petroleras "se van a buen precio" para potenciar inversiones más rentables y menos riesgosas en otras partes del mundo, como en Guyana o en Estados Unidos.
Con esa óptica, Petronas, propiedad del Estado de Malasia, vendió el año pasado en unos US$ 1.340 millones sus campos de petróleo a Vista Energy, la petrolera de Miguel Galuccio, que este mes también compró por US$ 712 millones áreas de shale oil de la noruega Equinor. Esos desembolsos ubicaron a Vista, una empresa nacida desde cero en 2017, como la petrolera 100% privada con mayor producción en Vaca Muerta.
Petronas, al igual que Shell, avanzaban junto a YPF en el desarrollo del proyecto de inversiones más ambicioso de la historia argentina, el de exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL). La malaya se retiró en 2024 y la angloholandesa en 2025, después de no poder llegar a un acuerdo sobre el financiamiento y los plazos. Incluso una agencia internacional llegó a mencionar que Shell evaluaba irse de Vaca Muerta, pero sus ejecutivos globales lo negaron ante inversores.
Asimismo, la francesa TotalEnergies vendió sus activos de petróleo por US$ 500 millones a YPF, pero conserva participaciones en gas.
En el otro lado, la principal esperanza está en la llegada de ENI y XRG, propiedad de los estados de Italia y Emiratos Árabes Unidos, respectivamente, que son socios con carácter vinculante de YPF en el proyecto Argentina LNG, que incluirá exportaciones de gas licuado, petróleo y líquidos del gas natural como el etano, el propano, el butano y el pentano, de gran valor para la petroquímica.
YPF intercambió activos con Pluspetrol para avanzar en ese desarrollo y espera precisiones oficiales sobre la adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para desembolsos en upstream -exploración y producción de hidrocarburos- que viabilice su sociedad con ENI y XRG.
Además, la petrolera argentina busca un cuarto socio que amplíe y fortalezca las espaldas financieras para sus inversiones; lo anunciaría en las próximas semanas y el plan A es MidOcean, de Saudi Aramco.
El ingreso más prometedor del último tiempo en Vaca Muerta fue el de Continental Resources, la firma del magnate estadounidense Harold Hamm, catalogado como "el rey del fracking", que tiene una producción de 500.000 barriles equivalentes de petróleo por día en Norteamérica -Argentina produce solamente en petróleo, sin contar gas, unos 860.000 barriles diarios-.
Continental se asoció con Pan American Energy (PAE, la empresa de la familia Bulgheroni junto a BP y la china CNOOC), aunque por el momento es una quimera dar con un representante de la compañía en el país.
A su vez, el año pasado la colombiana GeoPark regresó a Vaca Muerta después de su salida en 2021, y ahora apuesta a un plan de inversiones superior a US$ 500 millones en tres años. Esta semana consiguió abrir una línea de crédito por US$ 50 millones con el Banco Galicia.
Y Fluxus, empresa con sede en Brasil que es propiedad del grupo J&F, el inversor privado más grande del país vecino, también desembarcó en la formación neuquina con un desembolso de US$ 21 millones.
Estos movimientos se dan en paralelo a cambios en otros sectores energéticos de Neuquén y Río Negro, como las hidroeléctricas: los locales Edison Inversiones y MSU pusieron más dinero que las multinacionales AES (Estados Unidos) y Enel (Italia) en el proceso de privatizaciones y se quedaron con las concesiones de Alicurá y El Chocón.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín