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Tras la media sanción de una reforma laboral que celebran, dentro de un ratito, la UIA será recibida por el ministro Luis Caputo. No es frecuente. Pero para estos industriales es importante en momentos que están peleando contra viento y marea en obvia alusión a un consumo en baja y los importados en alza.
En el encuentro darán testimonio de sectores como el calzado con una reducción del 85%, la cerámica con caídas del 40%, el acero con bajas de 50% y mencionarán el caso de las ventas de cerveza que derraparon 25% en los últimos dos años.
Por lo que trascendió, dejarán en claro que están en medio de cambios vertiginosos al compás de la irrupción de la Inteligencia Artificial. Ellos sostienen que exprimieron los costos “dentro de la fábrica”. El problema está afuera.
Eso sí, Martín Rappallini, el presidente de la entidad, asiste esta vez con munición teórica para convencer a un equipo económico que con la estabilidad sola no alcanza.
Rappallini se devoró el libro The New China Playbook de Keyu Jin en el que la profesora de la London School of Economics y ex funcionaria del FMI explica el “desacople chino”, lo que le dio, precisamente, alas en la exportación y que fue “la clave de competitividad que Occidente subestimó”.
De acuerdo a su mirada, durante años, el debate sobre China estuvo dominado por una explicación simplista: salarios bajos, dumping, subsidios distorsivos. Keyu Jin señala que China no ganó competitividad manipulando precios finales; la construyó diseñando una estructura de costos radicalmente distinta, basada en un principio central: desacoplar la economía exportadora del resto.
Según el presidente de la UIA, ese es el verdadero “playbook” chino. “No una ideología. No un modelo exportador clásico. Sino una ingeniería económica orientada a producir barato, escalar rápido y sostener márgenes bajos durante largos períodos. El libro sugiere que China gana porque produce barato antes de vender, no porque venda artificialmente barato después”, afirma.
En su visión, esta diferencia es crucial. “China no construyó su competitividad sobre devaluaciones permanentes, subsidios directos al precio de exportación o protecciones eternas. Lo hizo desde adentro del sistema productivo, bajando costos estructurales y sistémicos. Y tuvo al desacople como principio organizador. China entendió que los sectores que compiten globalmente no pueden cargar con los mismos costos, impuestos y regulaciones que el resto de la economía doméstica”.
Esos fundamentos, ¿lo ayudarán para lograr una actitud positiva del equipo económico para el pedido que llevan?
El principal, una ley industrial que contemple que la presión impositiva directa sobre la producción exportable sea baja o indirecta. También, créditos que se canalicen hacia inversión real, con un financiamiento más barato, de horizontes largos y con tolerancia a retornos bajos iniciales.
“No alcanza con ordenar la macro. No alcanza con abrir o cerrar la economía. No alcanza con el tipo de cambio. Sin una estrategia para bajar costos sistémicos, asegurar insumos básicos competitivos, orientar el crédito productivo y construir capacidad industrial, no se crece”, advierten.
En el mientras tanto, la posibilidad de pagar a cuenta de IVA las cargas sociales y una especie de Ahora 12 para impulsar el consumo, asoman como medidas posibles para salir del paso.
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