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El mercado enfrenta una semana clave entre la inflación de enero, la licitación del Tesoro y la reforma laboral

hace 19 horas en ambito.com
ámbito.com

El IPC de enero, una nueva licitación de deuda en pesos del Tesoro y el regreso del debate parlamentario marcarán una agenda cargada, en un febrero que arrancó con mayor volatilidad global y señales de alerta en el frente local.

Febrero comenzó con un clima más desafiante, donde reaparecen tensiones tanto externas como domésticas.

Febrero comenzó con un clima más desafiante, donde reaparecen tensiones tanto externas como domésticas.

La semana que comienza estará atravesada por una combinación intensa de datos de inflación, decisiones financieras clave y definiciones políticas, con el debate por la reforma laboral como uno de los ejes que seguirá de cerca el mercado. El foco estará puesto en el IPC nacional de enero, la licitación del Tesoro en un escenario de vencimientos abultados y un contexto internacional que volvió a mostrar turbulencias, obligando a recalibrar expectativas.

Enero dejó un balance mayormente positivo para la economía argentina. Superado el ruido electoral, el Gobierno avanzó en la acumulación de reservas, mantuvo el tipo de cambio bajo control y logró llevar al riesgo país a la zona de los 500 puntos básicos. Sin embargo, febrero comenzó con un clima más desafiante, donde reaparecen tensiones tanto externas como domésticas.

La suspensión de la actualización del IPC del INDEC revela una estrategia oficial para sostener el relato de la baja de la inflación. En un escenario de suba de tarifas y apertura de importaciones, el debate se desplaza de cómo reducir los precios a cómo se los mide, con impacto directo en salarios, jubilaciones y pobreza.

En el frente internacional, la volatilidad volvió a dominar la escena. Acciones, monedas y commodities registraron fuertes oscilaciones, mientras que Bitcoin, el activo más volátil del mercado, llegó a caer hasta los u$s60.000 antes de rebotar hacia la zona de u$s70.000, muy lejos del máximo de u$s126.000 alcanzado en octubre pasado. Este clima impactó en los mercados emergentes, que venían con viento a favor, aunque con diferencias marcadas entre países.

En ese contexto, los bonos soberanos argentinos mostraron una corrección durante la última semana. Desde el equipo de Research de Puente señalan que el movimiento respondió, por un lado, a una toma de ganancias tras los máximos históricos de precios de fines de enero, y por otro, a un escenario internacional menos favorable, especialmente en el mercado accionario.

Esta combinación impactó en el riesgo país por una doble vía: la baja de la tasa del Tesoro estadounidense, asociada al fenómeno de flight to quality, y la corrección de los activos más riesgosos en términos relativos, como Argentina. Aun así, la magnitud de la suba fue acotada y más ruidosa en términos psicológicos que significativa desde lo financiero, al darse cerca de un número “redondo” como los 500 puntos básicos. Además, países comparables como Ecuador mostraron un desempeño incluso peor, lo que refuerza la idea de que no se trató de un factor idiosincrático.

El dato más esperado de la semana será el IPC nacional de enero, que se conocerá el martes. La expectativa llega en medio de la polémica por la actualización metodológica del índice, un episodio que reavivó viejos fantasmas y abrió interrogantes sobre la credibilidad estadística.

Desde Econviews advierten que esta controversia deja al descubierto una preocupación central del Gobierno: la fragilidad del proceso de desinflación. Si bien la expectativa es que la inflación se modere, el consenso del mercado sostiene que el proceso será a un ritmo más lento de lo esperado, como reflejan las últimas proyecciones del REM. El programa parece haber perdido un ancla nominal clara, mientras la política monetaria todavía no logra la consistencia necesaria para coordinar expectativas.

A esto se suma que en 2026 el control de la inflación ya no es el único objetivo de política económica. El Gobierno parece haber incorporado con mayor fuerza la necesidad de acumular reservas, lo que introduce potenciales tensiones. La compra de dólares implica emisión monetaria o mayor esterilización, con el riesgo de reavivar el debate sobre el déficit cuasifiscal. Al mismo tiempo, si el mercado percibe que el tipo de cambio está atrasado, podría volver la presión dolarizadora, obligando al Banco Central a elegir entre perder reservas o convalidar un ajuste cambiario.De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, los participantes anticipan que la inflación de enero será del 2,4% y la de febrero se ubicará en el 2,1%. Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó, que se ubicará en niveles similares a los de diciembre (2,8%).

En paralelo, el Tesoro enfrentará vencimientos por $9,6 billones y volverá a testear al mercado con una nueva licitación. Según el análisis de Adcap Grupo Financiero, si bien la liquidez del sistema no muestra señales claras de estrés, no se espera repetir niveles de rollover muy superiores al 100%.

El escenario base apunta a cubrir los vencimientos sin recurrir a los depósitos, con alguna concesión selectiva en tasas para sostener la demanda, en un delicado equilibrio con la estrategia monetaria del Banco Central. La coordinación entre el Tesoro y la autoridad monetaria será clave para evitar tensiones adicionales en el mercado de pesos.

Junto al frente financiero, el regreso de la actividad parlamentaria volverá a ganar protagonismo. El debate por la reforma laboral - también aparece en agenda la discusión del nuevo régimen penal juvenil- será seguido de cerca por los inversores. Para el mercado, la capacidad del Gobierno de negociar, construir consensos y avanzar con reformas estructurales resulta tan relevante como los datos macroeconómicos.

En este contexto, la relativa estabilidad del riesgo país, aun en un escenario más complejo, permite leer que el programa de acumulación de reservas comienza a consolidarse como un bastión de confianza, reforzado además por la reciente firma del acuerdo comercial con Estados Unidos, que debería aportar mejoras institucionales y ayudar a atraer inversiones.

A pocos días de conocerse el dato oficial, analistas proyectan una inflación mensual que no muestra una desaceleración significativa en el inicio de 2026.

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