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La inflación de enero habría cerrado alrededor de 2,4%, según el consenso de economistas, bancos y consultoras. Así, marcaría el primer descenso de la tasa de inflación mensual desde mayo del año pasado.
Sin embargo, ya sucedió últimamente que el mercado espera números más bajos que los que termina informando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), lo que resulta una sorpresa. Por caso, el conjunto del mercado esperaba un 2,3% para diciembre y el dato oficial fue de 2,8%.
En un contexto donde la realidad de aleja de los deseos de perforar el 1% de inflación mensual, el Gobierno decidió mantener sin cambios las ponderaciones actuales de la medición de inflación, basadas en canastas de consumo representativas para 2004 -como por ejemplo el fax y el VHS- en lugar de utilizar otra canasta vieja pero más acorde como la de 2017/2018, que relevaría más fielmente el impacto de los aumentos de tarifas en los hogares.
Alimentos y bebidas sería el rubro que más impulsó al índice de precios al consumidor (IPC). Según C&T Asesores Económicos, fue el de mayor incremento en el mes: 4,1%. "El movimiento estuvo muy influido por la fuerte suba de las verduras. La carne fue determinante también, al aumentar en torno al 5%, pero se trató del menor ritmo desde octubre", apuntaron.
"En bienes y servicios varios, que aumentó algo más que el promedio, se destacaron los artículos de tocador y belleza. Esparcimiento subió a ritmo similar, influido por el alza habitual que mostraron los componentes ligados al turismo por las vacaciones de verano", completaron.
Analytica también calculó que la inflación de enero fue de 2,4%, mismo número que el del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que organiza el Banco Central (BCRA) y que la consultora de Camilo Tiscornia.
Para la firma que dirige Ricardo Delgado, "el mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (10,6%) y azúcar, dulces, chocolates, etc. (2,5%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran otros alimentos (1,0%) que incluye snacks, salsas, condimentos, etc. y aguas, gaseosas y jugos (0,7%).
A la Fundación Libertad y Progreso, en cambio, el índice le arrojó un 2,6% de inflación mensual en enero, pero con los alimentos y las bebidas no alcohólicas que llegaron hasta el 7,3%, impulsados por "las carnes y sus derivados, pescados y mariscos y productos estacionales como verduras y legumbres".
Y sumaron sus analistas que "por otro lado, el aumento de los servicios regulados tuvo una importante incidencia sobre el IPC de enero". "Hubo una gran contribución de todas las tarifas del transporte público, que empezaron a viajar por encima del aumento de la inflación. Por último, observamos subas en rubros relevantes con menos impacto sobre el índice en cuestión, como es el caso de medicina, vivienda y restaurantes y hoteles", agregaron.
El dato que dará a conocer el Indec este martes 10 a las 16 alimentará la polémica por la caída en desgracia del nuevo índice de precios, aunque la diferencia con la canasta vieja de medición sería marginal en esta ocasión. Donde sí hubieran existido fuertes diferencias es en el índice de precios de febrero, que incorpora un aumento de las tarifas de gas de 17%.
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