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No es la economía, estúpido...

hace 3 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Rodolfo Terragno

Bill Clinton ganó las elecciones de 1992 porque percibió el malestar colectivo, provocado por la situación económica. Su rival, el presidente George H.W. Bush, que buscaba la reelección, basaba su estrategia en sí mismo.

Bush había tenido una intervención decisiva en las negociaciones que llevaron al fin de la Unión Soviética y prominente participación en la Guerra del Golfo, que acabó con Saddam Hussein. Él creía que eso le había dado estatura mundial y renovado prestigio a Estados Unidos, virtudes que lo harían invencible en una elección contra Clinton, un mero gobernador de Arkansas.

No siempre el que vota por otras razones merece ese calificativo pero hay situaciones en las que conviene darle prioridad a la economía. Es el caso de la España actual:

El Fondo Monetario Internacional dice que “España tiene un crecimiento mayor que el de las economías más avanzadas”. Textual. En 2025:

Demanda interna: (+)5,7. Creció impulsada por el consumo de los hogares (+ 3,3) y la inversión. Índices bursátiles. Rendimiento de las acciones que cotizan en bolsa:

Déficit público. Se ha ido reduciendo año tras año. La última reducción fue de 3,5 (2024) a 2,5% (2025) Riesgo pais: 37. Inversión: 306.748 millones de euros en bienes de capital, construcción, tecnología y energías renovables.

Según el Financial Times, España ocupó, entre 2018 y 2024, el quinto lugar entre los principales receptores de proyectos completamente nuevos, que son los que más hacen aumentar la capacidad productiva y el empleo. El Infrastructure Barometer, elaborado a partir de una encuesta independiente a más de 110 profesionales del sector (altos ejecutivos, inversores en infraestructuras, entidades financieras) afirma que “ España sigue siendo un destino atractivo para la inversión, gracias a la calidad de sus infraestructuras y a su liderazgo en energías renovables.”

Energía: El EY Renewable Energy Country Attractiveness Survey (RECAI) revela que España continúa en la segunda posición mundial -sólo por detrás de Alemania- en acuerdos de compraventa de energía (PPA) para empresas, con 4,67 GW firmados en 2023, un 28% del total en Europa.

Energías renovables (revista técnica): “España es una potencia líder en energía renovable en Europa, alcanzando hitos históricos de producción limpia. En 2024, la generación renovable cubrió más de la mitad del mix energético (56,8%), siendo la energía eólica y la solar fotovoltaica las principales tecnologías, con un crecimiento destacado del 10,3% interanual y un fuerte impulso hacia la descarbonización total para 2050.”

Ciencia y tecnología. “España consolida su ecosistema tecnológico con más de 8.500 empresas activas y un aumento del 18% en inversión, enfocado en inteligencia artificial, sostenibilidad y tecnologías cuánticas. Destacan la Estrategia de Tecnologías Cuánticas 2025-2030, la meta de conectividad rural del 100% y una fuerte inversión pública en I+D, incluyendo 139 millones para misiones de innovación”. No obstante esos logros, si las elecciones fueran hoy el oficialismo las perdería. La oposición, mediante generalizaciones, ha impuesto la imagen de un gobierno íntegramente corrupto. Lo mismo hizo el actual oficialismo cuando era oposición.

En ambos casos, la Justicia impuso condenas por hechos aislados, aunque hasta ahora son mayores aquellas que se le impusieron al ex-gobierno de la oposición actual. Las acusaciones recíprocas son utilizadas por fuerzas anti-sistema que de hecho acusan a la democracia como una asociación ilícita de partidos políticos.

En España una fuerza de ese tipo ha equiparado a gobierno y oposición, que —según acusa— “se copian prácticas mafiosas”. La autoridad de esa fuerza se debilitó cuando el Tribunal lo sancionó por haber recibido financiación de un banco húngaro relacionado al gobierno del primer ministro Viktor Orban.

La ley española sobre financiación de partidos políticos prescribe que “los partidos no podrán aceptar ninguna forma de financiación por parte de Gobiernos y organismos, entidades o empresas públicas extranjeras o de empresas relacionadas directa o indirectamente con los mismos».

Los partidos y gobiernos democráticos deben aceptar que la corrupción es una lacra que debe ser removida por la justicia. No debe ser usada como arma política para desacreditar al adversario porque fatalmente eso provocará un fuego cruzado en medio del cual quedará la democracia.

Un estudio de la Universidad de Padua ha demostrado que diversos casos de corrupción institucional ha elevado el apoyo electoral a fuerzas extremistas entre 4,3 y 12,1 %. Los escándalos demagógicos hacen perder la confianza en partidos tradicionales, que son percibidos como una casta corrupta. En esto cumplen hoy un papel relevante las redes sociales. Todo lleva al voto castigo del que emergen líderes populistas o extremos.

No se puede cuestionar a los presuntos “salvadores” si se crean condiciones para su aparición. En todo caso, el aforismo de Clinton debe ser modificado. No es en la economía (o no sólo en la economía) que debe reparar el “estúpido”. Es en la corrupción.

Rodolfo Terragno

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