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El acuerdo comercial que Estados Unidos firmó con la Argentina el jueves causó preocupación en el sector ganadero estadounidense por el aumento de la cuota de importación de carne argentina de 20.000 a 100.000 toneladas por año. “Tiene un impacto negativo”, "es una bofetada", advierten productores agropecuarios consultados por Clarín. “Nuestra industria se encuentra en estado de crisis y necesita protección contra las importaciones”, afirman.
Los ganaderos vienen protestando desde el año pasado, cuando trascendió que el gobierno de Donald Trump pensaba ampliar la cuota de importación de carne vacuna de Argentina para bajar los precios en las góndolas estadounidenses. La inflación, sobre todo la de los alimentos, es un dolor de cabeza para el jefe de la Casa Blanca que ganó las elecciones con la promesa de bajarla, pero los precios resisten en las góndolas.
El sector agropecuario votó masivamente a favor de Trump en las elecciones de 2024, pero en estos últimos meses se han levantado voces críticas contra el gobierno y la Argentina estuvo en el centro de la escena. No solo por la posibilidad del aumento de la cuota de carne sino también por el paquete de ayuda del Tesoro (se anunciaron unos 40.000 millones de dólares) antes de las elecciones legislativas de octubre. Muchos protestaban por la asistencia a un gobierno extranjero, mientras el interior agropecuario de Estados Unidos sufría dificultades.
Cuando se firmó el acuerdo marco en noviembre, que mencionaba sin datos precisos el posible aumento de cuota, un referente del sector agropecuario estadounidense le decía a Clarín: “Es una bofetada para los productores estadounidenses. Trump nos traicionó por Argentina”.
Ahora que se conoció que la cuota de importación sube de 20.000 a 100.000 al menos este año, se sabía que sería un tema ríspido en EE.UU. De hecho, una alta fuente del Gobierno con conocimiento de las negociaciones dijo a Clarín que obtener ese punto fue “muy importante porque es algo que a ellos les cuesta” a nivel interno.
Esta corresponsal volvió a consultar al sector ganadero para conocer el impacto de la medida. "Esto no es lo que necesitábamos", dijo Bill Bullard, presidente ejecutivo de Ganaderos Unidos de América (R-CALF USA), la asociación comercial de ganado más grande del país que representa a productores independientes.
Desde Billings, Montana, Bullard explicó que “la industria ganadera estadounidense ha sido importadora neta de carne vacuna durante décadas, sufriendo el peso de unas importaciones excesivas que han provocado que nuestro ganado se reduzca al mínimo en más de siete décadas y el éxodo de más de la mitad de las granjas y ranchos ganaderos de nuestro país”.
“Los volúmenes de importación alcanzaron nuevos máximos históricos en cada uno de los últimos tres años, lo que contribuyó a la liquidación en curso de nuestro ganado vacuno estadounidense, que se atraviesa su séptimo año consecutivo de liquidación”, agregó.
“Nuestra industria se encuentra en estado de crisis y necesita protección contra las importaciones que deprimen los precios, para poder reconstruirse y cumplir con nuestro objetivo de seguridad nacional de alcanzar la autosuficiencia en la producción de carne de vacuno”, advierte el productor.
Bullard cree que el aumento de cuota afectará a los granjeros y no servirá para bajar los precios en las góndolas. “Aunque es probable que el objetivo de este acuerdo sea reducir los precios minoristas de la carne picada en los Estados Unidos, lo más probable es que provoque una reducción de los precios del ganado para los ganaderos y granjeros estadounidenses, en particular los precios de los animales de desecho que producen la misma carne magra que se importará”.
“Sin embargo, debido a que sigue existiendo una desconexión entre los precios del ganado y los precios minoristas de la carne vacuna, es muy probable que no tenga ningún impacto en los precios de la carne picada para el consumidor. También es probable que retrase aún más la reconstrucción de nuestro ya diezmado ganado vacuno nacional”.
El líder de los productores igualmente resalta que el aumento de cuota es por este año: “Agradezcamos que 80 000 de estas 100.000 toneladas métricas asignadas van a expirar a finales de 2026, por lo que no será permanente. No obstante, invitar más importaciones de menor costo al mercado estadounidense sin informar al menos a los consumidores sobre su país de origen probablemente desviará cualquier beneficio hacia los mataderos e importadores mundiales a expensas de los ganaderos y rancheros estadounidenses”.
John Boyd Jr., fundador de la Asociación Nacional de Agricultores Negros (NBFA), dijo a Clarín que el acuerdo comercial firmado con Argentina “tiene un impacto negativo en los productores de carne y ganado de Estados Unidos”.
Boyd tiene una mirada de productor más pequeño. Es propietario y operador de Boyd Farms, una finca de 617 hectáreas en tres granjas en Virginia, cultiva soja, maíz y trigo y actualmente cría ciento cincuenta cabezas de ganado vacuno.
Para este granjero, “el gobierno de Trump ha hecho poco por ayudar a los ganaderos de Estados Unidos, especialmente a los pequeños productores”.
Boyd hizo referencia al paquete de ayuda proporcionado por el Tesoro el año pasado, para apuntalar al gobierno de Javier Milei antes de las elecciones legislativas de octubre, y a la venta de un cargamento de soja argentina a China en ese entonces. “El hecho de que Estados Unidos rescatara a Argentina con 40 000 millones de dólares a cambio de que Argentina vendiera soja a China es algo a lo que me opongo rotundamente. Y las 100 000 toneladas adicionales son la gota que colma el vaso”.
Christopher Gibbs, presidente de Rural Voices US, es dueño y opera 220 hectáreas en Ohio con cultivos de maíz, soja y heno de alfalfa. El y su hijo administran 85 cabezas de ganado vacuno. “Como productor agrícola y ganadero, la decisión del presidente Trump de llegar a un acuerdo con Argentina para bajar los precios de la carne vacuna es una bofetada para todos los ganaderos estadounidenses. En mi empresa, la diversificación hacia el negocio ganadero es lo único que no está en números rojos. Y ahora el presidente también quiere arruinarlo”, dijo a Clarín.
“Para colmo, el presidente dio una lección a sus ganaderos por alzar la voz en octubre de 2025, cuando presentó por primera vez este plan para la carne argentina, afirmando que sus aranceles eran la "única razón" por la que a los ganaderos les "estaba yendo tan bien".
Y advirtió: “Les digo por experiencia que un ganadero es la última persona en el mundo a la que se le debe hablar con condescendencia diciéndoles lo que deberían apreciar. No lo aceptan con buenos ojos, venga de quien venga”.
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