Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.
El Consejo Directivo de la CGT se reunió este viernes para definir un plan de acción contra el proyecto de Reforma Laboral del Gobierno nacional, y sin fuerza para un paro, la central obrera finalmente decidió movilizar al Congreso el próximo miércoles, día de la sesión en el Senado.
Poco después del mediodía, los caciques sindicales comenzaron a ingresar al tradicional edificio de Azopardo 602, sede de la Confederación General del Trabajo, donde se vio a los más dialoguistas como Héctor Daer y Gerardo Martínez, hasta los más duros como Omar Plaini y Omar Furlán, de la UOM.
La CGT se opone, en su conjunto, a la reforma que impulsa la administración de Javier Milei, pero hubo diferencias sobre cómo manifestar su desacuerdo y el encargado de transmitir la decisión final fue Jorge Sola, secretario general del Sindicato del Seguro y uno de los tres líderes de la central obrera.
"Dado que el próximo 11 de febrero se va a abrir la sesión de debate en la Cámara de Senadores, nos vamos a movilizar a la Plaza de los dos Congresos. Será a partir de las 15 horas de forma contundente y multitudinaria", anunció Sola, integrante del triunvirato de la CGT junto a Octavio Argüello (Camioneros) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), con mandato hasta 2029 en la central obrera.
"Nuestro rechazo es total y absoluto a este proyecto de pretendida modernización laboral. Tiene un sesgo ideológico, ataca y cercena los derechos individuales de los trabajadores, los derechos colectivos de sus asociaciones gremiales, y donde hay una fuerte transferencia de riqueza por parte del sector trabajador al sector empleador", señaló Sola,
"No tiene una sola búsqueda de lo que se pretende, que es modernizar el mundo del trabajo. Rechazamos en forma íntegra este proyecto y hablamos con cada uno de los que tiene la responsabilidad política de llevar adelante la presentación del proyecto", añadió Sola.
Con este método de protesta, se impusieron gremios como la UOCRA, Sanidad y Comercio. Los mismos sindicatos insistieron con que las manifestaciones se repliquen en las capitales de las provincias argentinas. Otros como la UOM, Bancarios, Camioneros o Canillitas querían un paro general para mostrarle los dientes al Gobierno.
Tampoco prendió la solución intermedia de movilizar al Congreso con un cese de tareas desde el mediodía, para facilitar la presencia de trabajadores en la marcha.
Si bien la CGT no convocó a un paro general -hubiese sido el cuarto contra la administración mileísta-, liberó a los gremios duros para que paren por actividades. Así fue que la Unión Obrera Metalúrgica (UMO), anunció un paro de actividades para el próximo miércoles desde las 11 de la mañana.
Durante la reunión se hizo un repaso de las negociaciones que la central sindical viene llevando adelante con el asesor todoterreno Santiago Caputo, con Patricia Bullrich, jefa del oficialismo en el Senado, y con los alfiles de Karina Milei, Martín y Eduardo "Lule" Menem.
La CGT no sólo padece su propia falta de homogeneidad sino que también sufre las consecuencias del quiebre del peronismo en el Congreso que votaría en forma dividida la propuesta
No se descarta que los senadores de Convicción Federal voten a favor de la propuesta oficialista o se abstengan, ya que los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), quienes tienen representantes en ese espacio, mantienen abierta la negociación con la Rosada. La Libertad Avanza necesita 37 senadores para abrir la sesión y aprobar el proyecto.
A esto se suma que por la decisión del kirchnerismo de no integrar las comisiones del Senado, la cúpula sindical se quedó sin canal parlamentario para transmitir sus pedido de cambios sobre el texto original que envió el Gobierno. Incluso, no hay senadores de extracción sindical en la actual conformación.
Lo cierto es que en una última jugada, la CGT busca forzar que las modificaciones al proyecto de modernización laboral queden formalizadas en un nuevo despacho de comisión de la Cámara alta con la intención evitar que los cambios se formalicen en el recinto.
Esa jugada tiene escasa o casi nula posibilidad de concretarse porque el oficialismo ya tendría el apoyo de la oposición dialoguistas para la aprobación en general del proyecto, con más de 40 votos, y una negociación encarrilada por la votación de cada artículo.
A eso se suma que los libertarios quieren la ley aprobada en extraordinarias y postergar el debate un día complicaría la agenda del tratamiento en Diputados, donde La Libertad Avanza quiere sacar dictamen el 18 de febrero para tratarla en el recinto a la semana siguiente, antes del 1° de marzo, cuando Javier Milei inaugurará el período ordinario de sesiones.
Además de cuestionar el artículo con la limitación del derecho a huelga, la CGT también cargó contra las restricciones a los aportes solidarios y la retención automática, que afecta a los sindicatos y a las obras sociales.
En esta línea, la central sindical también cuestionó la prioridad de los convenios por empresa y las limitaciones a la ultraactividad.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín