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La historia secreta del portazo de Lavagna y los autores de la ofensiva contra Techint

hace 24 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Marcelo Bonelli

Marco Lavagna estuvo contundente: “Toto, es inaceptable frenar el nuevo índice”. Y argumentó: “Lo que me pedís afecta la transparencia del INDEC”. Ocurrió a mediados de enero. Unos días previos a la semana del 20. Fue la primera respuesta que Lavagna le dio al ministro Caputo. Toto lo había citado para notificarlo de la decisión política: pulverizar el nuevo índice de precios, porque afectaba sus planes antiinflacionarios.

Después de esa inquietante conversación, Lavagna recibió una llamada del propio Javier Milei. Ambos se conocen desde hace tiempo. El Presidente ratificó desde Davos el planteo: hay que voltear el flamante índice. Milei repitió en esa ciudad congelada: “Yo soy liberal, no libertarado”.

Clarín confirmó la información con varias fuentes. La teoría de ambos – Javo y Toto – es que el nuevo índice incomodaba, en momentos que ambos no pueden perforar el piso del 2 % de inflación. Hace un semestre que los precios vienen en alza. Ese argumento lo blanqueó Toto – esta semana - en sus accidentadas entrevistas: el nuevo índice estorbaba los planes políticos de la Casa Rosada.

En el círculo rojo se conoce que - con la nueva metodología- la proyección de enero tocaba el 3 %. Pero lo peor no era eso: la nueva ponderación – a causa de las tarifas programadas - aseguraba índices de inflación sostenidos a lo largo de todo el año, que hacían imposible bajar del 2 %.

Y menos aun la homérica apuesta del Presidente: “En agosto empieza con cero”. Ya el pronóstico le falló – y por mucho - en el 2025. Desde la charla entre Caputo y Lavagna pasaron 15 turbulentas jornadas. Dos semanas fuertes de cruces, peleas y discusiones.

El ex jefe del INDEC elaboró un “memo” para Caputo. En ese texto se decía que era un “grave error” darle un golpe de “nocaut” a un trabajo que encima estaba avalado y comprometido con el FMI. Ya se conoce que la misión de Washington – que está en Baires – hará una evaluación del tema. Luis Cubbedu está sorprendido por la interferencia de Toto en el INDEC.

También los “memos” internos indicaban otra cosa: que la intervención en el Instituto iba a hacer volver los fantasmas sobre el INDEC. Sería un impacto contra la credibilidad de las estadísticas.

La tarea de Jorge Todesca – con Macri – y de Lavagna – con Alberto y Milei- restableció la confianza en los números. Hasta ahora nadie dudada de sus estadísticas, después del bochorno de Guillermo Moreno. Ahora la impericia de los “Totoboys” volvió a instalar las dudas. Subió el riesgo por la turbulencia internacional, pero a causa del INDEC por encima de mercados emergentes.

El último fin de semana la crisis se aceleró y la bomba estalló. Hubo una conversación dura y picante entre Toto y Lavagna. El ministro reconfirmó la decisión política y ordenó: “El nuevo índice no sale”. En un “santiamén” echó por la borda el largo trabajo del equipo del INDEC.

Lavagna se mantuvo en sus trece: “Desde lo técnico es inaceptable”. Y después completó: “Yo te quiero advertir Toto que esta decisión va a afectar la transparencia e independencia del INDEC”.

El domingo, el ex funcionario le anticipó a Milei que iba a renunciar a primera hora del lunes. Solo le advirtió al Presidente: el costo político de no cambiar es mayor al de cambiar. Lavagna prometió evitar el escándalo mediático. A su equipo le transmitió: “Yo no voy a decir nada, salvo que me ataquen”.

Encima, la cuestión fue muy mal manejada por Economía. Los “Totoboys” volvieron a una especialidad de la casa: tirarse tiros en los pies y generar crisis donde no existen. Toto intentó utilizar a fondo el equipo de comunicación libertario. La directiva de su sobrino – el joven Santiago – era que hablara para instalar que este año será “fabuloso”. Es decir, buenas noticias.

Varios funcionarios – Karina, Pato Bullrich – están teniendo reuniones secretas con hombres de negocios: repiten que va a ser un año excelente. Milei ya decretó “el año de la grandeza”. Pero a Toto le salió el tiro por la culata : su “tournée” estuvo lleno de traspiés. El ataque a los textiles – con su poco empática afirmación - habilitó una respuesta durísima. Encima, activó interconsultas y muchos exigen que ahora se exprese la UIA.

La central fabril es un “polvorín” interno desde hace tiempo, pero hasta ahora no trasladó sus broncas. La gente de Martín Rapallini tiene miedo al “escarnio” del ejército de trolls de la Casa Rosada.

Ahora, el paso en falso de Caputo podría abrir la válvula de escape: la UIA solo pide que Toto equilibre la cancha. Ya Paolo Rocca decidió responderle al gobierno y cambiar la primera decisión: no hablar y dejar correr las ofensas personales.

David Uriburu – su influyente hombre en la UIA – le había pedido a la conducción fabril no escalar los insultos de Milei. Era la primera estrategia de Techint hace 10 días.

Pero Rocca decidió publicar – esta semana- su carta, después de que consideró graves y erróneas las comparaciones de Caputo sobre precios que cobró en el pasado Techint al Estado. También después de una descortesía de Milei: decidió no atender una llamada telefónica del líder industrial. Rocca se cansó.

El conflicto fue entre privados y el consorcio Southern Energy eligió la oferta más competitiva. La diferencia habría sido del 40% según las petroleras. El intento final de Techint de igualar la oferta no prosperó, dado que se presentó fuera de término y cuando el convenio estaba firmado con Welspun.

Pero el Gobierno utilizó la situación para intentar desacreditar al industrial más importante de Argentina. Fue un ministro y un influyente asesor los que exacerbaron a Milei contra Rocca. Primero le llenó la cabeza Federico Sturzenegger.

El “Coloso” estuvo ese fin de semana en contacto con Milei. En esa charla entre ambos surgió la ofensiva contra Techint y el despectivo apodo de “Don Chatarrín”.

Un día después, Sturze sacó toda su fobia contra la industria y atrás – el martes – Milei atacó en persona a Rocca.

El jefe de Techint hasta ahora apoyó a la Casa Rosada. La UIA- donde pisa fuerte- no sacó una sola declaración contra Milei, a pesar de la depresión fabril.

Pero “el Pibe” Caputo fue quien - después - alentó que Milei acuse a Rocca de desestabilizador. Milei ama las teorías conspirativas y suele comprar todos los supuestos complot que andan sueltos. Así, copia el accionar de Cristina: la convicta acusaba a todos por la inflación kirchnerista y ahora por su actual condena.

Javo ve abajo de cada baldosa una confabulación y entonces acusa a empresarios, oposición y periodistas por sus errores propios.

Para eso ayer creó la ridícula “Oficina de Respuesta Oficial”. El Pibe elucubró que la crisis financiera que tuvo el Gobierno en septiembre era causa de un plan siniestro de Rocca que alimentaba a economistas y comunicadores contra Javo. Santi ama las películas de fantasía y las series épicas de ficción. El Pibe omitió una cuestión clave: en septiembre hubo turbulencias por las flaquezas del programa económico, que obligaron a una salvataje de Scott Bessent.

Ahora “Peaky Blinders” volvió a meterse en la negociación del Senado. Habla en paralelo con gobernadores y choca con las gestiones de Diego Santilli. Por eso en el Congreso hay incertidumbre. Se conoce que Milei hasta ahora no tiene los votos para aprobar la reforma. Es secreto y la info la tienen pocos: a una semana le faltan cuatro senadores.

Marcelo Bonelli

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