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A tres días de la fecha límite del cierre de listas, Axel Kicillof quedó a un paso de suceder a Máximo Kirchner en la presidencia del PJ bonaerense. De ese modo, el peronismo evitaría una elección interna que implicaba un riesgo de pelea encarnizada y desbande que podía agravar la confrontación. El gobernador prefería delegar ese rol en un dirigente de su confianza, pero decidió asumirlo personalmente para despejar discusiones y dar vuelta la página.
De todos modos, la confirmación podría demorarse hasta el fin de semana -el domingo será el último día para presentar listas en caso de competencia- por la desconfianza interna, más allá de que fue el propio Máximo Kirchner el que hace una semana transmitió la propuesta de que Kicillof quede al frente del PJ en el principal distrito del país.
“Unos días antes del cierre de listas para las elecciones también estaba encaminado el acuerdo y después rompieron todo, así que no damos nada por hecho”, advirtieron cerca del mandatario bonaerense.
Vencido en diciembre el mandato de Máximo Kirchner, y descartada su continuidad por el recrudecimiento de las disputas entre Kicillof y el jefe de La Cámpora, el gobernador había impulsado a Verónica Magario para ese cargo partidario. Por los reparos que generaba -el argumento era que La Matanza estaría sobrerrepresentada, con Fernando Espinoza al frente de la Federación Argentina de Municipios-, también se barajó la posibilidad de que el elegido fuera el intendente platense Julio Alak.
Con la decisión de Kicillof de ocupar la presidencia, y ante la postura de Máximo Kirchner, los reparos se diluyeron aunque las pulseadas se trasladaron a la integración del Consejo Directivo y el Congreso, los organismos encargados de la administración, el funcionamiento y de avalar las definiciones y estrategias electorales.
“El único que genera consenso es Axel, pero ese consenso tiene que ser bien amplio. Y la estructura debe acompañar y respaldar a su gobierno provincial. No vamos a caer en la trampa de que él agarre la presidencia y que el partido sea una cáscara vacía o que siga jugando en contra”, pasó factura a Máximo Kirchner un miembro de la mesa chica del gobernador.
Antes del movimiento del jefe de La Cámpora para que presida Kicillof, el kirchnerismo promovía a intendentes cercanos como Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas). Los referentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), liderado por el gobernador, no lo aceptaron.
“Para salir de la discusión, que sea el propio Axel. Eso va a fortalecer la figura del gobernador. No hay cuestiones personales, la unidad está por encima de todo”, dejó correr el hijo de la exmandataria la línea que bajó a dirigentes cercanos.
“No fue sólo Máximo, ya lo venían pidiendo los intendentes y para que se confirme tiene que haber un respaldo explícito de todos los sectores. El PJ de la Provincia va a ser el que lidere la estrategia de cara al 27 y hay una voluntad de Axel de ocupar los lugares que haya que ocupar”, aseguró un integrante del Gabinete bonaerense.
Kicillof buscará trascender el peronismo para fortalecer sus aspiraciones presidenciales, aunque para explorar ese armado con alcance nacional una condición básica necesaria será tener alineado el partido en el distrito que gobierna.
Por los recelos internos, y las conversaciones abiertas para definir la grilla completa de autoridades, desde ambos bandos aguardan para dar por confirmada la sucesión entre ambos referentes enfrentados. “Va lento el acuerdo, estamos negociando todos los cargos menos la presidencia de Axel. Hay que esperar”, avisó un intendente del MDF entrada a la tarde de este jueves.
Por las dudas, en La Plata insistieron con la candidatura de Magario salvo “un amplio consenso” para respaldar al gobernador. Otra muestra de la desconfianza entre los dos principales espacios del peronismo bonaerense.
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